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Fundido a negro (1980)

Fundido a negro
Trailer
5,8
375
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Sinopsis
Eric Binford sufrió las burlas de todos quienes le rodeaban. Amante del cine, se sumerge en los sueños y fantasías de los personajes y estrellas de las películas. Pero su mente perturbada por tanta humillación, le hace cometer crímenes inspirados todos ellos en personajes de sus amadas películas... (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Fade to Black
Duración
100 min.
Guion
Vernon Zimmerman
Música
Craig Safan
Fotografía
Álex Phillips Jr.
Productora
Leisure Investments / Movie Ventures
Género
Terror Comedia Thriller Drama Slasher Comedia de terror Cine dentro del cine Cine independiente USA
6
Un yonki enganchado al cine
Desde el más objetivo de los puntos de vista Fade To Black podría con facilidad calificarse como una película mala: posee múltiples errores técnicos –más de una vez aparece descaradamente el micrófono en pantalla, por ejemplo–, la incongruencia de su guión hace ver al surrealismo como un juego de principiantes y el nivel de las actuaciones del elenco –sin tocar aquí al protagonista– es comparable con el de digamos la esperpéntica troupe de John Waters en sus primeros films. Y, sin embargo, la historia que cuenta y la forma en que lo hace Fade To Black –haciendo a un lado una detestable y simplona subtrama romántica entre una mujer policía y el detective–a pesar de sus precarios recursos nunca deja de ser entretenida. La historia va de un joven, Eric, que no tiene mayores aspiraciones en la vida que estar en el cine ya sea viéndolo, imaginándolo, haciéndolo, siendo él mismo el Cine a fin de cuentas. Todo su mundo gira en torno al séptimo arte, sobre todo al de la época dorada: sus héroes (Cary Grant), sus villanos (James Cagney), sus monstruos (Drácula) y beldades (Marilyn Monroe) conviven con él diariamente y a ellos les tiene mayor estima que a los que habitan junto a él afuera de la pantalla de plata. La irritable mujer con la que vive, su “tía” –quien recuerda al personaje de la “madre” de Norman Bates en Psycho o a una fusión de Joan Crawford y Bette Davis de What ever happened to Baby Jane?– es inválida y anda en una fastidiosa silla de ruedas automatizada todo el día con un bastón detrás de Eric por el departamento recriminándole su afición, repitiéndole que es algo nocivo el que su vida esté siendo absorbida por ella: sin decirlo nunca de manera deliberada, Fade To Black nos cuenta que Eric Binford es un yonki enganchado al cine. El mundo de la ficción llega a contaminar a tal grado a Eric, dejando en claro aquello de que “todas las adicciones son peligrosas sin importar a lo que se sea adicto”, que cuando llega a ponerse violento sufre un desdoblamiento de personalidad y se transforma en los personajes del Cine que más admira y bajo este trastorno comienza a cometer crímenes contra quienes le han dado motivos. Slasher film, podrían decirle, thriller, film de culto, comedia negra, película serie B o kitsh ochentero, pero en realidad Fade To Black es una película sobre películas, así como lo han sido The Purple Rose Of Cairo, The Player, Tesis o recientemente The Artist, estilo de films en el que se acude a escenas, se hacen menciones, alusiones, homenajes, incluso parodias –aquí se hace una a la famosa secuencia de la ducha de Psycho– a films previos, al oficio del cine y a sus intérpretes; desde Frankenstein y Casablanca pasando por el célebre happy birthday que le cantó Marilyn Monroe a JFK y los cuerpos corruptos de Night Of The Living Dead hasta Blow Up y los primeros films a blanco y negro de Peter Bogdanovich coexisten en esta inocente película casi desconocida. Más que un film de terror propiamente dicho que es al género al cual pertenece Fade To Black hay que disfrutarlo como un ejercicio cinematográfico que sí, posee demasiadas carencias, pero incontables referencias fílmicas y una interesante y original historia que contar.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Trágicamente encantadora.
Es cutre, extraña, perturbadora, a veces sin sentido... Es una gran película. Lo pretenda o no, es una film de clase B de los 80 (esto lo escribo como algo positivo) cuyo personaje principal consigue una gran profundidad con su patetismo, su vulnerabilidad y su pasión por el cine clásico. Este antihéroe con escasas dotes sociales quiere convertirse se convierte en villano(s) como mecanismo de autodefensa y, junto con su inestabilidad psicológica derivada de una infancia traumática (como no), estalla en una explosión trágica y sobrecogedora que hace que la película sume la mayoría de sus puntos al final.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil