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Loquillo. Leyenda Urbana (2008)

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Sinopsis
José María Sanz es Loquillo, genio y figura de la música rock en España con una carrera de 30 años a sus espaldas. Dos metros de altura, un tupé y una chupa de cuero, sustituida con los años por un impecable traje negro, para un icono que siempre lo tuvo claro. “Se buscan rockeros para montar banda de rock. Abstenerse hippies”. Con este anuncio en una tienda de discos comenzaba la leyenda. Desde Los Intocables, su primer grupo, pasando por el boom de Los Trogloditas con Sabino Méndez, sus encuentros con la poesía, y su momento actual, Leyenda Urbana repasa la carrera de El Loco apoyándose en imágenes de archivo, entrevistas con otros músicos como Andrés Calamaro, Jaime Urrutia o Carlos Segarra, y una única conversación con el mito catalán. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
Loquillo. Leyenda Urbana
Duración
110 min.
Guion
Carles Prats
Música
Loquillo, Los Rebeldes
Fotografía
Pere Ballesteros
Productora
Stromboli Entertainment
Género
Documental Documental sobre música Biográfico
5
Loquillo en su salsa
Loquillo, leyenda urbana. Carles Prats, 2008. Documental hagiográfico sobre Loquillo, sin duda uno de los personajes básicos de la escena rock española de los últimos 30 años. Personalmente Loquillo me parece un músico (más bien un intérprete, ya que él no compone) sobrevaloradísimo. Un tio que daba la talla por apariencia y actitud como frontman en su época con Trogloditas, pero que como cantante dejaba muchísimo que desear, y cuya personalidad me ha parecido siempre una fachada cimentada en un personaje, el de un rockabilly reconvertido en crooner en el que eligió convertirse un chaval del barrio del Clot de Barcelona. Y eso es algo muy lícito, pero es que a Loquillo NO ME LO CREO. No veo su archifamosa autenticidad por ningún lado. Loquillo es un estereotipo andante, con un discurso cargado de tópicos sonrojantes (la escena que cierra el documental es de no creérselo, digna de un Celebrities, que si hay alguien que se merece uno dedicado, ése es el Loco), una chulería de patio de colegio y una pretenciosidad agotadora en cada frase que suelta. Me parece un personaje con unas ansias de fama y gloria desmesuradas. Durante el documental únicamente le falta decir que inventó la penicilina y la electricidad. Porque todo lo demás fue cosa suya, el primero en todo. No obstante, pese a su constante autoafirmación putoamística en cada una de sus declaraciones, se le nota a lo largo del documental un poso de amargura por no haber conseguido una mayor consideración popular. Muy cansino el hombre, sobre todo para ser tan chulo como dice ser.

¿Que por qué he visto entonces el documental? Porque me parecía la oportunidad definitiva de conocer la carrera completa de Loquillo y sobre todo verle hablar sobre sí mismo una vez más, un espectáculo cómico de primer nivel. Por cierto, no sé si soy el único al que le parece que a este hombre, a quien él mismo y otros en el documental definen como "poeta", le cuesta un huevo expresarse con claridad fuera del escenario, con una alarmante incapacidad para estructurar su discurso con cierto orden y un vocabulario variado. Es que oyes hablar a Sabino Méndez o a Gabriel Sopeña, o al propio Carlos Segarra de Rebeldes, y ésos sí me parecen tios con un cerebro debajo del tupé. Da la sensación de que Loquillo necesita tirar de topicazos para poner palabras a lo que quiere decir, casi siempre tratando de epatar.

Sigo en "spoiler".
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Incompleto
En toda historia siempre hay más de una versión, y si el protagonista de la misma lleva toda su vida presumiendo de ciertos valores... incluso admitiendo que tanto el formato elegido como el personaje en cuestión se prestan a ello, que a la hora de la verdad el "yo-yo" sea tan exagerado resulta cuando menos cuestionable.

El resultado es un trabajo cojo. Ciento diez minutos dan de si lo justo, por lo cual no se reclaman infinitas intervenciones de sus innumerables compañeros de banda durante toda su carrera, pero si al menos poder conocer en unos segundos la opinión de alguno de esos señores. ¿Ni siquiera unas palabras de Simón quien ha estado con él hasta hace nada? omitir del tirón todo eso no deja en muy buena posición al responsable de este trabajo.

La impresión que queda es que con semejante materia prima el producto final debería ser de más calidad.
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6 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil