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El hombre que perdió su sombra (1991)

El hombre que perdió su sombra
Trailer
5,7
197
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Sinopsis
Cuando no quedan ideas, cuando ya no se sabe porqué se hacen las cosas, se es como un hombre que ha perdido su sombra, le dice Antonio a Paul. Antonio cree que Paul ha perdido su sombra. Viejo comunista andaluz, de regreso a su tierra tras un largo exilio en Francia, Antonio aloja a Paul, que ha huido de su casa después de hacerse despedir del periódico donde trabajaba. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Suiza Suiza
Título original:
L'homme qui a perdu son ombre
Duración
102 min.
Guion
Alain Tanner
Música
Arie Dzierlatka
Fotografía
José Luis López Linares
Productora
Coproducción Suiza-España-Francia-Alemania
Género
Drama
"Correcto drama, entretenida fábula sobre el inexorable paso del tiempo, con diálogos llenos de retórica y personajes en plena crisis existencial"
[Diario El País]
"Propuesta cargante"
[Diario El País]
4
Teoría crítica (y trivial) de la sociedad por la Autovía del Mediterráneo.
Se nota el efecto improvisado en su estructura dubitativa, con numerosos e insustanciales tiempos muertos donde el metraje parece recurrir a la digresión peregrina para tomar aire y volver a contar algo. Lo peor es la sensación emoliente, lenitiva y casi narcótica de paseo por lugares comunes, pese al carácter de película libre frente el cine imperante (y quien dice cine, conociendo a Tanner, dice sociedad, economía… Sus preocupaciones habituales).

El tópico adopta muchas formas, y en esta cinta hay un buen muestrario de casi todas ellas ya desde la idea de plantear una especie de Finisterre (fin del mundo o de trayecto) del siglo XX donde dejar vegetar elementos tan cansinos como: estudiantes de ciencias políticas, reflexiones trasnochadas sobre capitalismos estadounidenses, viejos rojos con filosofía vitalista, guerra de sexos en diálogos ingenuos, un muy vulgar triángulo amoroso… Dudas esenciales de cartón piedra.

Al final, lo interesante en la propuesta vuelve a ser, como mucho, esa cuestión de construcción y andamiaje del film que señala la improvisación como herramienta de introspección inmediata del propio director, cierto y leve retrato costumbrista de flamenco y cinquillo, y la fórmula de multiplicidad de capas en las que la realidad representada de la película no oculta su carácter de invención (“a lo mejor hay para mí un papel que interpretar en esta historia”... dice Ángela Molina).
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Continente y contenido.
Un joven periodista en crisis (Gould) abandona trabajo, mujer (Bruni-Tedeschi) e hijo y viaja hasta Almería para estar solo y reflexionar con la ayuda de un viejo militante comunista (Rabal).
Un film frustrante y desparramado dónde sus interesantes, y luego también desparramadas, premisas argumentales (la incapacidad del ser humano para estar solo o para que lo dejen solo; la necesidad, por otro lado, de sentirse acompañado; la lucha de dos mujeres por un hombre; la pérdida de las sombras del norte, de los ideales, del lugar en el mundo) quedan reducidas a un manierista y hueco ejercicio de estilo del semiprestigioso realizador suizo Tanner, con secuencias sin diálogos y una cámara que coge al personaje principal de cada momento en fuera de campo.
Es una película dónde claramente el buen continente del que parte queda roto por un contenido plano y pretencioso, dónde la puesta en escena, los intelectualistas diálogos, las interpretaciones (salvo Rabal) y, sobre todo, la realización, hacen de ella un pesado recorrido por lo propuesto en su argumento. Para más inri, hay una utilización de los paisajes españoles, y sobre todo, de las sevillanas y el flamenco especialmente inoportuna y desubicada con lo que se debiera haber contado, porque aquí el qué se cuenta está muy por encima del cómo se cuenta.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil