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El soldadito (1963)

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Sinopsis
Año 1958, durante la guerra de Francia Argelia. Bruno Forestier, un desertor del ejército francés refugiado en Ginebra, acuerda trabajar para una organización antiterrorista en contra del país africano. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Le petit soldat
Duración
88 min.
Guion
Jean-Luc Godard (Novela: Lionel White)
Música
Maurice Leroux
Fotografía
Raoul Coutard (B&W)
Productora
Société Nationale de Cinematographie / Les Productions Georges de Beauregard
Género
Drama Años 50 Política Espionaje Nouvelle vague
7
LA VERDAD SEGÚN GODARD
Si bien "Le petit soldat" fue realizada en 1960, constituyendo el segundo largometraje de Godard, el film fue prohibido hasta el 25 de Enero de 1963, ya que en esta obra Godard demuestra una osadía sin límites, tratando el tema tan candente en la Francia de aquella época, como huérfano de referencias cinematográficas, que es la cuestión de Argelia.

Godard, suizo, rueda en su país, epicentro en aquella época de las intrigas entre el FNL argelino y los grupos secretos de la extrema derecha, un film valiente, arriesgado (como todos los suyos), donde mezcla, como es habitual, amor y filosofía, a lo que añede política y trama policial.

Aquí su musa es Ana Karina, a la que hizo debutar en el cine con este film, sedujo a pesar de que tenía novio, y acabo quedándose con ella, presa, por lo que trasluce en la película, de una mezcla de amor y fascinación por una mujer que siempre traspasa la pantalla, y a la que Godard no deja de homenajear.

Godard, lejos de enviar un mensaje claro en un film tan político, mantiene cierta ambiguedad y distancia entre los bandos, aunque subyace su rechazo a una guerra sucia en contraposición a los ideales que despertó la guerra civil española 20 años antes.

Respecto a la parte policiaca, realmente o la estética de la novelle vague no permite otra cosa, o yo estoy totalmente colonizado por el cine negro americano, pero algunas de las persecuciones, y las escenas de torturas, no solo no transmiten tensión alguna, sino cierto sonrojo y ridículo.

En lo referido a las memorables reflexiones y frases de sus películas, aquí hay sobrados ejemplos, muchas referencias literarias, preguntas sin respuesta, conflictos sin fin, y una de sus enunciados más célebres "La fotografía es la verdad, y el cine es la verdad 24 veces por segundo", esto se lo dice el protagonista a Ana Karina, de la que Godard se estaba enamorando. Quizás sea esa la única indistutible verdad para Godard, al amor.

La pelícual es rica, no redonda, pero si interesante, y como en muchas de su filmografía, al final da un golpe seco al espectador, al que no deja ni reaccionar.
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12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Una gozada
Película contextualizada en la guerra de Argelia de los años 50-60. Curiosamente, la Nouvelle Vague no había tratado este tema a pesar de la enorme importancia social y política que tenía. Quizá la cinta fue censurada por eso, ya que, a pesar de rodarse en 1960, no pudo estrenarse hasta 1963.

Bruno está metido en la OAS (facción ultraderechista que aplica la guerra sucia sistemáticamente y que lucha en tierra Suiza contra el FLN argelino), pero se enamora de una chica (Veronice) y desierta. A partir de aquí comenzará una trama manchada de violencia, mentiras, y un giro final interesante.

En un contexto de guerra sucia, política, tortura * y cuestionamientos ideológicos se nos habla de la imposibilidad del amor. Godard, el director que mejor retrata la belleza femenina, se había enamorado de Ana Karina en la vida real (el protagonista se le declara a la chica en la película de la misma manera que Godard lo hace en la vida real durante el rodaje), y el film adopta la forma de toda una declaración de amor. A destacar dos maravillosas coreografías con las que nos obsequia Godard: la sesión de fotos del primer bloque de la historia, con una voz en off intercalada y una Ana Karina, bella como un amanecer, que nos muestra su infinito atractivo y sensualidad, enamorando a todos: a la cámara, al protagonista, al director y, por supuesto, al espectador; y una segunda en el último bloque de la cinta, más ideológica, más tensa, más transcendental, pero no por ello más importante que la anterior.

Y ¿Qué decir de la puesta en escena? Godard en estado puro de sus primeros pasos como realizador. La utilización del sonido, los desencuadres, las constantes referencias culturales, los juegos de palabras y frases geniales ** ... En fin, una gozada.
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9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil