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Black Mirror: 15 millones de méritos (TV) (2011)

7,2
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Sinopsis
Sátira sobre la 'telebasura', los reality shows, el abuso tecnológico, nuestra insaciable sed de distracción y la deshumanización de la sociedad hacia la que nos dirigimos. Segundo de los episodios independientes y autoconclusivos (con diferentes tramas y reparto) "Black Mirror" creada por Charlie Booker, antiguo crítico televisivo de "The Guardian" y artífice de "Dead Set" (2008). "Black Mirror" es una aclamada miniserie sobre las consecuencias de la tecnología en nuestras vidas que ha obtenido impresionantes críticas. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
Black Mirror: Fifteen Million Merits (1x02) (TV)
Duración
59 min.
Guion
Charlie Brooker
Música
Stephen McKeon
Fotografía
Damian Bromley
Productora
Zeppotron
Género
Ciencia ficción Drama Thriller Televisión Sátira Thriller futurista Mediometraje
Grupos  Novedad
Black Mirror [Serie]
10
La iCárcel
Las similitudes de este capítulo con 1984 son tan evidentes que ni siquiera voy a intentar evitarlas. Un futuro distópico en el que los seres humanos trabajan en espacios cerrados, en bicicletas estáticas, permanentemente rodeados de pantallas. Con el dinero que consiguen pueden pagar más entretenimiento audiovisual, es decir, pueden pagarse "mejores grilletes". O, pueden emplear el dinero en pasar la publicidad, cuya visión de otra manera es obligatoria. La gente obesa es considerada inferior, y así se le hace saber.

Nuestro Winston Smith particular es un hombre negro, alienado, viviendo sus 24 horas en su carcel de paredes iPad. Su vida le parece tan absurda y carente de sentido que ha llegado a acumular 15 millones de méritos, (la moneda) y no tiene en qué gastarlos. Hasta que aparece una mujer, y nuestro Smith siente la necesidad de hacerla prosperar a través del sistema enfermizo en el que viven.

¿Las tecnologías de la información deshumanizan las relaciones interpersonales? Brooker parece pensar así, y lleva al extremo la idea. La rebelión frustrada, el conformismo, Smith amando al Gran Hermano, eso es lo que debéis esperar de este gran capítulo de esta gran serie. En honor a la verdad, no recomiendo verlo en un iPad, vistiendo una camiseta del Che Guevara. Podría llevarnos a reflexiones poco agradables.
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170 de 180 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El futuro es ahora
En la novela "1984" de George Orwell, la libertad de expresión es reemplazada por una suerte de organismo definido como el 'Gran Hermano' que vigila y controla a la población. En una película teóricamente dirigida a infantes, "WALL•E" de Andrew Stanton, la humanidad ha llegado a convertir el planeta en un estercolero y los que sobrevivieron al desastre viven en naves controladas por robots, en las que su única función es vivir una vida sedentaria utilizando las máquinas para todo. Que dos piezas enfocadas a tan diferente target nos hablen de nuestro futuro con tanta negrura no es de extraña viendo cómo está el mundo a todos los niveles y con "15 Million Merits", segundo episodio de la miniserie satírica Black Mirror, Charlie Brooker nos da otro mazazo en la cara a la hora de analizar los realities y otro tipo de "realidades" ya existentes llevadas hasta el límite. Con un punto de partida un poco parecido al de la reciente película "In Time", se plantea una futuro en el que todo el mundo vive en centros comunitarios consiguiendo dinero digital y realizando labores para que todo funcione (luz, agua, etc.). Los no aptos son relegados a trabajos de limpieza, los aptos siguen pedaleando en una bicicleta estática generando energía y sólo unos pocos con un don especial son capaces de aspirar a algo más: cantar, bailar, interpretar...

Pero Brooker nos odia, a todos, aunque de algún modo extraño casi parece tenerle cierta simpatía a nuestro personaje principal, un hombre de color que sólo escapa de su rutina tras la aparición de una mujer con un don para la música. Decir más de la trama es espoilear y no me apetece hacerlo, porque como ocurría con el episodio anterior de la serie (The National Anthem) esto hay que verlo para creerlo. Su mala hostia sólo es equiparable a la inteligencia con la que el guión nos presenta este mundo sin libertades, en los que todo tiene un coste, incluso saltarse la abusiva publicidad. Si cierras los ojos mientras ésta aparece serás alertado y una voz indicará que debes abrirlos... una dramatización de una realidad actual no tan diferente. Tristemente el episodio tiene un pequeño problema, y es que su tramo final es (tras cierto monólogo desgarrador) un poquito decepcionante. Aún así la sátira funciona, va directa al espectador y demuestra que la televisión (en EEUU o Reino Unido, da igual) está totalmente abierta a un tipo de obras tan arriesgadas como la aquí presente. Otro gran episodio para una miniserie que lleva dos de dos, y que con su tercero (ya emitido en su país de origen) podría convertirse en la verdadera revolución de la temporada, sobrevolando -o haciéndolo a la misma altura- que ciertos gigantes de 2011 como "Juego de tronos".
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99 de 111 usuarios han encontrado esta crítica útil
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