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El enemigo público (1931)

Sinopsis
Desde muy chico, ya Tom Powers anda cometiendo fechorías en compañía de su leal amigo Matt Doyle. Y cuando se hacen hombres, la llegada de La Ley Seca, será su gran oportunidad para hacerse un nombre en el bajo mundo del gansterismo. Para Tom (James Cagney), machista y explosivo, la imagen de su hermano Mike, un militar recto y socialmente comprometido, lo pondrá en confrontación con su madre, el único ser en la vida al que ha amado. (FILMAFFINITY)
Director
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Public Enemy
Duración
84 min.
Guion
Harvey Thew (Novela: Kubec Glasmon, John Bright)
Música
David Mendoza
Fotografía
Dev Jennings (B&W)
Productora
Warner Bros. Pictures
Género
Cine negro Policíaco Crimen
9
Cumbre del cine de gangsters
Tom Powers (James Cagney) y su amigo Matt Doyle trabajan para un mafioso local, Putty Nose. Cuando van a cometer un robo les descubre la policía y Putty les deja tirados, Tom jura venganza. En poco tiempo consigue cierta fama y empieza a trabajar en el negocio de la cerveza, será el ascenso a la cumbre. Pero, todo lo que sube, baja.

Película que junto con "Hampa dorada" y "Scarface" marcan los códigos del género, aunque en ese momento fuera cine social, pues era la realidad del país. Utiliza una narración cortante y dura, como el propio Cagney, y no da las causas por las que los personajes actúan. Obligado por la censura, no podia mostrar los asesinatos, utiliza el fuera de campo de forma magistral, impacta más que si lo vieramos. Además contiene uno de los finales mas duros de las historia del cine.
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29 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
¡Cagney eres Dios!
Posiblemente "El enemigo público" ha envejecido mal, pero sin duda fue un precedente y un ejemplo para el resto de películas de cine negro y género policiaco. Aparte de su grandioso final, "El enemigo público" destaca por la inmensa interpretación de James Cagney.

Cagney interpreta a un hombre que desde muy joven a crecido con la delincuencia como bandera, y poco a poco sube puestos como gángster, hasta convertirse en uno de los más importantes y temidos.

Tal vez, William A. Wellman hizo una película llena de moralinas y que no ha envejecido todo lo bien que le hubiera gustado, pero aún así conserva su encantador color azabache. Es un gran film del género con un inconmensurable Cagney y un final inmejorable.
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31 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil