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El hombre elefante (1980)

Sinopsis
A finales del siglo XIX, el doctor Frederick Treves descubre en un circo a un hombre llamado John Merrick. Se trata de un ciudadano británico con la cabeza monstruosamente deformada, que vive en una situación de constante humillación y sufrimiento al ser exhibido diariamente como una atracción de feria. (FILMAFFINITY)
Director
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Elephant Man
Duración
125 min.
Guion
David Lynch, Eric Bergren, Christopher De Vore
Música
John Morris
Fotografía
Freddie Francis (B&W)
Productora
Paramount Pictures. Productor: Mel Brooks
Género
Drama Biográfico Enfermedad Discapacidad Siglo XIX Película de culto
"Generosa, clásica, bellísima película"
[Diario El Mundo]
"Bien hecha, lastrada a veces por el evidente patetismo del tema"
[]
10
Bajo la almohada
¿Pero no era él el monstruo del que todos ríen? ¿No era la atracción del circo científico? ¿Servía para otra cosa que no fuera la exhibición y el negocio? ¿Cómo que no te cambiarías de acera si te cruzases con él? ¿¡QUE TE ENAMORARIAS, QUE TE PODRIAS ACOSTAR CON ESE!?
Se llamaba John Merrick, un hombre joven, educado y compasivo. Solía vestir de modo sobrio, pantalones y abrigos oscuros, saco de tela para la cabeza...Y una noche decidió dormir con almohada, bajo el marco de una foto.
Hasta las lágrimas de Hopkins parecen esta vez ciertas. Y es que si me cuentas que lloras con algunas historias, te creeré si me dices que fue con ésta.
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304 de 366 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La transparencia de un alma
Vi esta película con la expectación que me produce siempre cualquier trabajo de David Lynch. En este caso y a mi entender, nos plantea una interesante reflexión sobre la belleza. En personas “normales” el aspecto físico se convierte generalmente en una primera capa que a veces dificulta el conocimiento auténtico del otro. Se interpone. Aquí, cuando la deformidad es llevada al extremo, ya no hay interposición. Uno habla directamente al alma de J. Merrick y a su vez es respondido directamente por ella. El yo, despojado de todo aquello que es pasajero y tantas veces superficial (una mueca, un gesto, un rostro terso y joven), queda al desnudo frente al interlocutor. Surge así un curioso cruce entre el espantoso rostro de Merrick y su mundo interior tan frágil y rico frente a los infames seres de alma negra y rostro mundano, aparentemente normal, que rodean al personaje. Y el espectador no queda indiferente. Se elige ser víctima en lugar de verdugo.
El doctor y su mujer simbolizan el equilibrio entre ambos mundos. Su casa es un pequeño paraíso que Merrick añora desde el primer momento en que es invitado a ella. La sociedad es hostil y solo una excelente Anne Bancroft, en su papel de actriz, es capaz de llegar de manera especial al corazón de nuestro protagonista. Al fin y al cabo ella también usa una máscara cada noche, en cada actuación. Con ella vive uno de los momentos más emotivos de la película, un homenaje a Shakespeare que viene a ser un homenaje a lo eterno, a la palabra sublime que perdura a través del tiempo.
También nosotros, en cierto modo, huimos del espejo. Lynch, sin embargo, juega siempre con él.
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206 de 219 usuarios han encontrado esta crítica útil