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Barbarroja (1965)

Sinopsis
El joven doctor Yasuoto regresa a su pueblo después de estudiar en Nagasaki, pero, en cuanto llega, sufre una gran desilusión: en lugar de ser nombrado médico del shogun lo envían a una clínica que cuenta con muy pocos recursos y está dirigida por un médico apodado "Barbarroja". (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Japón Japón
Título original:
Akahige
Duración
180 min.
Guion
Akira Kurosawa, Hideo Oguni, Ryuzo Kikushima, Masato Ide (Novela: Shugoro Yamamoto)
Música
Masaru Sato
Fotografía
Asakazu Nakai, Takao Saitô (B&W)
Productora
Toho
Género
Drama Medicina Siglo XIX
9
Precioso y aleccionador poema (9.2)
Kurosawa nos vuelve a ofrecer una de esas maravillosas películas que te pueden cambiar la vida, que llegan hasta lo más hondo de tu corazón. Me resulta muy difícil, incluso habiéndola visto muchas veces, contener las lágrimas.

Este director es uno de los mayores talentos que ha dado la historia del cine por muchas cosas. Para empezar, porque es un poeta de la imagen que coloca perfectamente a los actores, que usa la fotografía como pocos y que aprovecha el montaje. También tiene un gusto exquisito a la hora de escribir guiones, ya sean originales o adaptados.
En esta ocasión, a fin de ofrecer un contenido variado que no aburra al espectador, vuelve a emplear su estudiada táctica de enriquecer la historia principal con otras "secundarias". La triste historia de amor de Sahachi, la de la loca "mantis religiosa", incluso la de Otoyo, podrían haberse eliminado o recortado a fin de acortar metraje, pero, seguramente, eso habría resultado contraproducente, y la historia de Barbarroja y Yasumoto, contada del tirón, sería más pesada.
Tampoco es la primera vez que Akira se interesa por el mundo de la medicina. Mifune ya interpretó a un médico altruista muy similar a éste en la menos conocida –que no por ello mala– "Duelo silencioso".

PD: Cuando hablo de este genio inmortal uso, inconscientemente, el presente durativo. Es como si siguiera vivo; su cine ya forma parte de mí.
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85 de 94 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
CUANDO LA PROFESIÓN MÉDICA CONSISTE EN ATENDER, CUIDAR Y CURAR CON ARTE Y DEDICACIÓN HUMANISTA
Cine de excelencia, de calificación máxima, de 10 ó 100, como se prefiera.

Argumento: la profesión médica, en su sentido noble, humanista, emblemática y enarboladora de valores conmovedores y entrañablemente humanos. Akira Kurosawa nos enseña con su "Barbarroja" una clase de médicos que hoy está prácticamente extinguida, al menos en Occidente, unos médicos que se caracterizan por atender, cuidar y curar a los pacientes, en vez del prototipo ahora extendido por doquier, el que se ha universalizado desde Europa al resto del mundo, que en su relación con los enfermos todo su arte se reduce a recetar, recetar y sólo RECETAR; apenas dominan el saber de atender o tratar, menos el de cuidar o velar y casi nada el de curar directamente; su especialidad real hoy por hoy no va más allá de RECETAR, RECETAR Y RECETAR drogas farmacéuticas y poco más.

El director Akira Kurosawa, para mi gusto tiene tres obras de calificación EXCELENTE, auténticas obras maestras de la historia del cine, el resto son buenas, notables e incluso muy buenas, pero son tres las que destacan en la cima de su creatividad, donde evidencia la gran conectividad que toda enorme obra de arte tiene con los valores humanos, lo cual precisamente la hace comprensible, apreciable y venerable a toda mente y corazón humanos; dichas tres obras son:
+ Vivir (Ikuru), Japón 1952,
+ Barbarroja (Akahige), Japón 1965, y
+ Dersu Uzala, URSS 1975.
Estas son películas que congracian al cine y a los espectadores con lo mejor y lo más noble que el ser humano conlleva dentro de sí, aquello que se transmite en todos los lugares de la Tierra a través de las generaciones y por medio de narraciones, de manera que no se pierda la maravillosa esencia de los valores trascendentes e infinitos.

Yo prefiero estas tres películas, aunque sólo sean estas tres, verlas, reverlas y volverlas a ver, antes que todos los libros, docentes y asignaturas inventadas por los gobiernos para hablar de civismo, como esa que acaban de inventar recientemente en la España de 2007, llamada "Educación para la ciudadanía". ¡No jodan! ¡Mil veces más me educa, dignifica y muestra qué es ser humano de verdad, sociabilidad y solidaridad, una auténtica delicia de película instructiva, espabiladora y moral como esta "Barbarroja", que toda esa demagógica cuyuntural y politiquera materia escolar obligatoria, empaquetada bajo el título de "Educación para la ciudadanía".

Fej Delvahe
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