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Días de vino y rosas (1962)

Sinopsis
Joe Clay, jefe de relaciones públicas de una empresa de San Francisco, conoce durante una fiesta a la bella Kirsten Arnesen. La muchacha se muestra cautelosa al principio, debido a la afición de Joe a la bebida, pero después sucumbe ante su simpatía y se casa con él. (FILMAFFINITY)
Director
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Days of Wine and Roses
Duración
117 min.
Guion
J.P. Miller
Música
Henry Mancini
Fotografía
Philip H. Lathrop (B&W)
Productora
Warner Bros
Género
Drama Romance Alcoholismo
"Uno de los dramas más certeros sobre el alcoholismo, con la atractiva y agónica Lee Remick"
[Cinemanía]
"Intenso drama, todo un clásico"
[Diario El País]
7
La resaca cotidiana
Aquellas madrugadas sudorosas en busca de una gota de vodka que llevarme a los labios, guardaba una petaca en la mesilla de noche. Asimismo comencé a coleccionar botellas en la estantería del salón y a acompañar las comidas con whisky (al final las suprimí por falta de tiempo). Utilicé las macetas como minibar y los tenedores de picahielos. Perdí la noción del tiempo. Te olvidé.
Cierto día contemplé un reflejo en la ventana y pude observar unos ojos dependientes de un último trago, una barba sin arreglar y una mueca desesperada. Al principio no me reconocí, me dió igual, y a mi paladar sediento también.

No lo había comentado antes, pero mi mejor amigo era el vaso bañado en Bourbon (y mi garganta áspera su fiel compañera), hasta que una noche vi "Días de vino y rosas" y me distancié de él. Taché la palabra alcohol de mi diccionario. Prometí no seguir bebiendo.

Prometer es una palabra complicada.
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139 de 160 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
las garras de la bestia
"Cuando bebo veo cosas" decía un genial y atormentado Francis Scott Fitzgerald. La película que me había transmitido mejor el jodido mundo del alcohol era "Días sin huella" del gran Billy Wilder. Era una película negra y conmovedora pero "Días de vino y rosas" es ya la apoteosis de emoción.

Ante todo he de decir que en pocas ocasiones he hablado de tú a tú al alcohol, me he pillado alguna importante en fiestas pero ya está, ni para olvidar mis penas ni para nublar de colores el mundo de mierda en que vivimos. Prefiero adentrarme en la lucidez, en llegar hasta el fondo de las cosas, fondo que por mucho que me crea a veces, no he llegado ni a vislumbrar. No tengo ni zorra de lo que es el dolor, toda mi corta vida he sido un niñito viviendo de puta madre, y los horrores de este mundo me son ajenos, con lo cual la lucidez sigue siendo un buen medio con el que vivir en este mundo pero cuando llegue la hora de enfrentarme a la vida ya veremos sino me hago caquita en los pantalones y decido refugiarme en la botella.

Edwards demuestra pulso con la cámara, confía en los diálogos que parecen sacados directamente del corazón, en el detalle, en dos interpretaciones que no lo parecen. Mi Lemmon, ese actor privilegiado para poder obtener la expresión que necesita en cada momento, para obtener alegría, tristeza, dolor, angustia y el muy cabrón no se conforma con eso sino que nos lo contagia y nos obliga a postrarnos ante él. Grande muy grande. Lee Remick está magnífica, pura emoción. Podréis decirme que son dos interpretaciones pero yo no me lo trago, nadie puede fingir tan bien. Pues, alucinado, constato que sí.

Un matrimonio empapado de alcohol, en el borde del abismo, presas de la señora botella, ama y señora de sus deseos, de su futuro, todo lo que pueden ser en la vida lo absorbe para que sólo le presten atención a ella, es jodido conseguir escapar de sus garras, pero no menos reconocer que estás en ellas. Ole los cojones de todos aquellos que logran escapar.

No he visto ninguna película que trate con mayor lucidez el tema. El único problema que tengo con ella es que la continuidad narrativa está muy descuidada, sólo cuenta los momentos que son necesarios en la historia lo cual es digno de aplauso, pero a costa de no conseguir el efecto del paso del tiempo. Sé que es una chorrada, pero qué le voy a hacer si el cine me ha malacostumbrado. Grandiosa película, desoladora y aviso que vais a estar por lo menos un ratito en estado de shock.
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96 de 108 usuarios han encontrado esta crítica útil