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Bloodline (Serie de TV) (2015)

Bloodline (Serie de TV)
Trailer
6,9
2.070
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Sinopsis
Serie de TV (2015-2017). 3 temporadas. Los secretos y cicatrices de una familia de hermanos adultos saldrán a la luz cuando la oveja negra de la familia vuelve a casa. Los Rayburn regentan un hotel en Florida Keys. Cuando Danny, el hijo mayor y más problemático de la familia regresa a casa para el aniversario de sus padres, rápidamente causará problemas en la familia que intenta esconder e ignorar un pasado oscuro (FILMAFFINITY)
Dirección
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Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Bloodline (TV Series)
Duración
60 min.
Guion
Glenn Kessler, Todd A. Kessler, Daniel Zelman, Jonathan Glatzer, Addison McQuigg, Arthur Phillips, Jeff Shakoor
Música
Tony Morales, Edward Rogers
Fotografía
Jaime Reynoso, Darren Lew
Productora
Netflix / KZK Productions / Sony Pictures Television
Género
Serie de TV Drama Thriller Familia
7
De buenos y malos
"We're not bad people, but we did a bad thing" es el tagline con el que se está promocionando la serie y que define perfectamente los 13 capítulos que conforman esta primera temporada. Bloodline trata de gente buena y de gente mala, ¿pero cuál es la línea que separa lo que está bien de lo que está mal? ¿acaso es alguien bueno o malo del todo? Todos hemos hecho cosas que nos enorgullecen y otras que nos avergüenzan; todos hemos cometido errores, pero también aciertos. Los personajes de Bloodline son así. Complejos, retorcidos, buenos y malos. Como todos nosotros. Eso es lo que hace a esta serie tan especial, que puedes empatizar en algún momento con todos y cada uno de los personajes, pero también detestarlos.
Ambientada en los Cayos de Florida, en un idílico (de primeras) entorno familiar, Bloodline posee una atmósfera asfixiante, y que gracias a su pausado ritmo nos va introduciendo poco a poco en el oscuro universo de la familia Rayburn. Todas las heridas del pasado saldrán de nuevo a la luz con la llegada de Danny, el hijo mayor y el rebede de la familia.
Este drama familiar, está magníficamente contado y sabe dosificar la intriga muy inteligentemente. Cada capítulo tiene una sorpresa para el espectador, y en su tramo final se convierte en una brillante dosis de adrenalina y emoción.
Todo este gran entramado de dirección y guión se ve realzado por unas estupendas interpretaciones de todo el elenco. A destacar Ben Mendelsohn como Danny, Kyle Chandler como John, Linda Cardellini como Meg y la siempre magnífica Sissy Spacek como Sally Rayburn, una de esas actrices infravaloradas que se apodera de cada escena en la que aparece.
Con uno de los repartos más impresionantes de la televisión actual, Bloodline es una serie que promete y mucho. Que no merece la pena dejar escapar.
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20 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Bloodline (2015) "The prodigal son"
Dos cosas son —más que ciertas y hermosas— en esta vida; un amanecer en otoño y una puesta de sol veraniega. Luego, estaría la TV, a pesar de los pesares, la aseveración es categórica: ya que el medio en sí, sigue siendo un gran entrenamiento. Hoy la ficción televisiva goza de un más que reconocido prestigio —lo hemos dicho en otras ocasiones— donde muchos teóricos del séptimo arte, día a día, ven en este entorno una amalgama de posibilidades infinitas. Empero, no corramos y observemos las realidades más inmediatas que están condicionando el mundo televisivo en el siglo XXI. La primera es que la familia sea del tipo que sea, sigue siendo el alma mater de todo guionista—el cual—, se precie a realizar un producto de gran calibre. La segunda que el canal, en comprimido, Netflix está cambiando los hábitos de ver la TV como hasta ahora la habíamos concebido. Buena muestra de ello es la magnífica tercera entrega de House of Cards (vista por este amanuense que les habla, no hace mucho). El dueto Reed Hastings&Marc Randolph —hombres forjados en el negocio del videoclub— saben cómo fidelizar a la parroquia sedienta de entretenimiento. Bajo unas premisas, esencialmente, universales: productos de exquisita factura. Una grandísima promoción. Y por último, una clientela bien fidelizada, que está a punto de superar los 50 millones de consumidores. Eso es Netflix, Sres. Guste o no guste al más pintado, y, futuro ya es presente para la nueva ficción. Recalcado lo dicho. El canal en streaming —nuevamente— ha rebuscado en su chistera mágica y nos han traído una de sus últimas producciones: Bloodline (2015). Luego, ¿qué mejor manera de mantener vigilante a su voraz grey, capaz de fagocitar 13 capítulos de golpe? Sencillo, contar una historia muy lenta, que a modo, de sinfonía decimonónica va, in crescendo, hasta llegar al último capítulo con un final demoledor. Bloodline se apunta a esa táctica, que ya lleva muchos años en los manuales de guion y siempre ha dado tan buenos resultados. De momento, las expectativas creadas, en torno a este thriller melodramático son altas, ya que los telespectadores del canal quieren más. Pero eso, será el año que viene. Una vez vista la primera entrega, crítica y público han aplaudido la nueva serie. Claro, que la pregunta del millón sería; ¿De qué va Bloodline? Fácil, para los más castizos el termino anglosajón podría traducirse por el vocablo “linaje”. Y puede que haya mucho de linaje Shakesperiano y redenciones, a propósito de la parábola del hijo pródigo. Porque Bloodline es en toda regla, un drama familiar disfuncional, relajado, convencional y atípico que se desarrolla por los Cayos de la hermosa Florida. Una serie escrita por los creadores de la inquietante y ambiciosa Damages (2007), Todd Kessler, Daniel Zelman y Glenn Kessler forman un trio muy bien avenido —los cuales—, además de tener buena pluma, suelen dirigir y aquí no han perdido la ocasión, en alguno de los capítulos de esta primera entrega. Vuelven a la carga con una trama más Neonoir, la cual, no por ello deja de tener una miga adictivamente sustanciosa. Si Damages se movía por los vericuetos de la tramoya judicial, con abogados corruptos, peces gordos de corporaciones fantasma e ingenuas trepas a aspirantes a gran toga, donde Gleen Close era la omnipotens domina de la pantalla, en aquel cuerpo a cuerpo, con una jovial Rose Byrne. Aquí, el equipo de guionistas mantienen los ecos repetitivos —concentrados— en una mater familias de la talla de Sally Rayburn (Sissy Spacek) y un marido Robert Rayburn (Sam Shepard); auténticos reyes del clan Rayburn.
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