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Happiness (1998)

Happiness
Trailer
7,5
18.685
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Sinopsis
Irónica, crítica e inmisericorde comedia sobre los miembros de una familia de un suburbio de New Jersey. Un matrimonio a punto de divorciarse, tres hermanas y sus maridos, novios y amantes ocasionales. Tras una aparente normalidad, todos los personajes ocultan algún secreto y alguna que otra perversidad. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Happiness
Duración
139 min.
Guion
Todd Solondz
Música
Robbie Kondor
Fotografía
Maryse Alberti
Productora
Good Machine / Killer Films
Género
Drama Comedia Comedia negra Comedia dramática Historias cruzadas Cine independiente USA Abusos sexuales
"Una película cruel, inquietante, sórdida."
[Diario El Mundo]
"La comedia más brutal que haya producido el cine independiente americano. Excelente, salvaje y rompedora película"
[Diario El País]
8
La felicidad de las falsas apariencias
Film independiente, tercer largo de Todd Solondz ("Bienvenidos a la casa de música", 1995), del que también es guionista. Se rodó en escenarios de New Jersey, con un presupuesto de 3 M dólares. Ganó el FIPRESCI de Cannes, el Metro Media de Toronto y otros premios. Fue producido por Ted Hope ("American Splendor", 2003) y Christine Vachon ("Boys Don't Cry", 1999). Se estrenó el 16-X-1998 (EEUU).

La acción tiene lugar en New Jersey y Florida, en 1997/98, a lo largo de unas pocas semanas, con un epílogo situado 6 meses más tarde. Narra la historia de Joy Jordan (Jane Adams), de 30 años, soltera, aficionada a la guitarra, frágil, solitaria, de ideas confusas, generosa y desgraciada en amores. Su hermana Helen (Lara Flynn Boyle), escritora, soltera, altiva y promiscua, sueña con ser raptada y violada. Su otra hermana, Trish (Cynthia Stevenson), casada con Bill Maplewood (Dylan Baker), es madre de 3 hijos y cree tenerlo todo, mientras su marido se desliza por una terrible pendiente de perversiones sin retorno.

La película desarrolla un relato en el que se dan cita perversiones (pedofilia, violaciones), sueños masoquistas (Helen) y sádicos (Bill), sexo solitario, suicidios reales (Andy) e imaginarios, asesinatos con mutilaciones genitales, llamadas telefónicas provocativas, aficiones narcisistas, consumo de pastillas y alcohol, frigidez sexual, fobia al sexo, infidelidades, etc. Bajo una sosegada apariencia de normalidad y compostura, la vida familiar oculta perversiones, anomalías, manías, crímenes y fobias, consideradas como escandalosas y dignas de rechazo por la sociedad que las practica. La vida ordinaria de muchas personas respetables y respetadas navega por mares procelosos de hipocresía y doble moral. Los episodios, entrelazados en una madeja absorbente, provocan compasión, vergüenza, perplejidad, asco e irritación, según los casos. La felicidad es el objetivo que todos persiguen por caminos que conducen a la frustración y a la infelicidad, entendida no como ausencia de felicidad, sino como suma de desengaños, angustias, dolor moral y auto-odio. Esta infelicidad, cubierta con el disimulo de las falsas apariencias, es el proyecto de felicidad de la sociedad que habita el autor y en la que, según él, habitamos los espectadores. Son escenas destacables la confesión del padre al hijo y el sablazo de Vlad.

La música suma melodías rítmicas, de fuerte percusión, como el tema "You Light Up My Life", con fragmentos clásicos, tales como la Misa de Requiem (Mozart), el Concierto para guitarra (Vivaldi), el Piano Concerto (Samuel Barber) y otros. Añade 3 versiones de la canción "Happiness". La fotografía no ahorra imágenes sombrías, sórdidas, soeces e hirientes. El guión enlaza las peripecias de 12 personajes alienados o desgarrados, que absorben la atención y golpean el alma. La interpretación corre a cargo de un gran elenco. La dirección crea una obra dura, perturbadora e incómoda, ajustada al realismo expresionista de su propuesta estética.
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117 de 156 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Lobos con piel de cordero
Con "Happiness", Todd Solondz no tan sólo torpedea la línea de flotación del "establishment" moral y familiar yankee, sino que además proyecta y explicita una impresionante radiografía de la soledad del urbanita.
A pesar de que la película parece perder el rumbo en determinados momentos ( a título personal creo que necesita algún que otro recorte y algún que otro retoque puntual ) globalmente el trabajo de Solondz se sostiene vigorosamente en su espíritu transgresor, crudo y despiadado.
Paradójicamente, el aspecto que más me ha atraído de "Happiness" es ese cáustico y grotesco humor negro tan difícil de hallar en el cine de nuestros días. Eso, y la interpretación de Philip Seymour Hoffman y Dylan Baker. Estelares.
La secuencia de confesión del Doctor Maplewood hacia su hijo me impactó, lógicamente, aunque creo que su crueldad conceptual es excesiva. No pretendo parecer puritano pero creo que ultrapasar los límites en temas tan espinosos como el de la pedofilia conlleva el riesgo de caer de lleno en el ámbito de la pornografía emocional. En ese sentido pienso que el tratamiento de la pederastia resultaba mucho más pedagógico o crítico en "Celebración" de Vinterberg.
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74 de 94 usuarios han encontrado esta crítica útil