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María, reina de Escocia (2018)

María, reina de Escocia
Trailer
6,1
963
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Sinopsis
Relato biográfico de una etapa de la vida de la reina María Estuardo de Escocia, que se enfrentó a su prima Isabel I cuando, al volver de Francia tras haber enviudado, reclamaba su derecho a la corona de Inglaterra. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
Mary Queen of Scots
Duración
124 min.
Estreno
8 de febrero de 2019
Guion
Beau Willimon (Biografía: John Guy)
Música
Max Richter
Fotografía
John Mathieson
Productora
Working Title Films / Focus Features / Perfect World Pictures
Género
Drama Drama de época Biográfico Histórico Siglo XVI
4
Las reinas del hielo
En 1971, y tras el acierto que supuso “Ana de los mil días”, su director Charles Jarrott volvía al cine histórico con el mismo productor, Hal B. Wallis, rodando “María, reina de Escocia”. La que iba a ser una de las protagonistas, Geneviève Bujold, había roto su contrato porque se sentía asediada tanto por el productor como por el estudio, lo cual originó todo un revuelo que se subsanó con el paso de los años. El caso es que, aunque no fuera como su predecesora, “María, reina de Escocia” resultó un buen film, consiguiendo la mitad de nominaciones que la anterior producción, cinco. Vanessa Redgrave se llevó una nominación por su trabajo, mientras que su compañera, otro animal de la interpretación, Glenda Jackson fue nominada por otra, “Domingo, maldito domingo”, un título polémico de los setenta que le aportó un Bafta. Ese mismo año, Jackson también rueda “Elizabeth R”, una notable miniserie con una de las mejores composiciones que se hayan hecho jamás sobre Elizabeth I de Inglaterra y que pocas podrán igualar.


Me llama la atención que ahora, con esta “nueva” versión de “María, reina de Escocia”, nadie haya señalado que se trate de una especie de “remake” pero de peor calidad. Las comparaciones suelen ser odiosas, pero en este caso, nada más que por la ambientación del film de Jarrott, la música o por supuesto la interpretación de esas dos fieras que son Jackson- Redgrave, más vale , con el fin de dejar lo mejor parada posible esta versión de Josie Rourke, relegar a un segundo plano todo lo dicho hasta ahora.


A mí el cine histórico me gusta, sobre todo porque en hay historias reales (me refiero no ya a que sean concernientes a la realeza, sino a que existieron) y que cuentan con toda clase de ingredientes como para entretener al más incrédulo. Si se narran con acierto y profesionalidad, creo que son clases de Historia que nos ayudan a comprender mejor el presente. Pero el caso de “María, reina de Escocia” es dramático. He intentado convencerme tanto de su utilidad como de que sus aciertos parciales podrían hacer de ella un film meramente pasable. Pero no.


Podrá sumarse este título a la larga lista de películas históricas que pueden resultar un plomo y que vista una vez no creo que nadie tenga mucho interés en volver a revisar, dándole a entender a más de un espectador que esta clase de género es un coñazo, y que por supuesto no es así. El que haya conseguido un par de nominaciones para los Oscars (mejor vestuario y mejor maquillaje/ peluquería) es signo de que a los académicos tampoco ha convencido. Para otros premios sí han tenido en cuenta a Margot Robbie, como mejor secundaria por su papel de Isabel I, y ese desliz sí ha sido más grave, ya que para los “Oscars” sí hubiera sido justa su nominación, pero se nota que el efecto del huracán “Roma” de Cuarón le quitó esa posibilidad. Para su compañera Saoirse Ronan, a pesar de su buen hacer, este año no quedaba hueco para que optara a mejor actriz principal. Nada que objetar al apartado de maquillaje y peluquería que son excelentes, así como al vestuario de Alexandra Byrne, que no parte como favorita, sino la gran Sandy Powell con su doble nominación. En el breve spoiler aclararé otra de las cosas que me han gustado de la película, pero también haciendo mención a su sonido poco más me ha llamado la atención.


En su contra está, por ejemplo, su dirección. Se nota que es inexperta y, como directora que proviene del teatro, hay momentos en que descansa toda la responsabilidad en una “puesta en escena” en la que no hay objetividad, sin aprovechar los recursos cinematográficos, fijándose solamente en sus diálogos y en sus actores, sin llegar a imprimir nervio en ocasiones que podía haberlo hecho. Es de una corrección gélida. En cuanto su fotografía, abusa de “humitos” para que la luz que inunda espacios sombríos no deslumbre, estando más acertada en exteriores, gracias a bonitos paisajes. La música sigue una corriente habitual: a falta de compositores que hagan piezas contundentes, se recurre a un estilo musical que, muy lejanamente nos evoca a Nyman, Mertens o Glass, con el fin de que no huela demasiado a alcanfor. Y ese es una de los problemas también, que exceptuando varias escenas de exteriores, nos falta frío, humedad, solemnidad y tenebrismo.


Para mí su casting es casi un cachondeo y de lo más desafortunado. Con ese afán de incluir a todas las razas posibles, para que cuando vayan al cine no noten “racismo”, se ha incluido a actores negros, o con aspecto oriental o latinos... esto es un despropósito, mucho más en un film “de época”. Y esto es lo que queda, una buena historia, nada aprovechada, que podrá servir de ilustración o de cierto entretenimiento para los menos exigentes, pero que por desgracia podría haber dado más de sí, sobre todo porque esta clase de cine se supone que es muy lucido y falta hace.
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14 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
Mary, Queen of Trannies
Esta es una película memorable no solo en cuanto a rigor histórico, sino también por la inolvidable interpretación de las dos actrices protagonistas. Hasta el punto de que de pura emoción me he quedado casi sin palabras...
Ahora que ya me he recuperado un poco... voy a intentar explicarme...
En el primer aspecto, la historia abunda en unos hechos poco conocidos hasta tiempos recientes. Hoy sabemos sin ningún género de dudas que María Estuardo, allá en sus frías y lejanas tierras, estuvo a punto de inaugurar el primer reino transexual, gay-friendly y multicultural de la historia, al alimón con su amada prima Isabel I de Inglaterra. Estas dos heroicas mujeres se esforzaron cuanto pudieron por edificar una sociedad superbonita, que fue una auténtica novedad para su época, hasta el punto de que muchos de los ministros y diplomáticos de ambas reinas eran africanos, asiáticos o gays. Y, en ocasiones, incluso las tres cosas al mismo tiempo. Y las últimas investigaciones también han descubierto que sus cortesanas eran transexuales. Como lo oyen, todites elles.
Ya era hora de que alguien se atreviera a contarnos toda la verdad y nada más que la verdad. De hecho, de no ser por la masculinidad tóxica de algunos de sus consejeros, las dos solitas habrían conseguido instaurar un reinado de tolerancia, libertad, paz y armonía que, de no ser por los malditos hombres, hubiese llegado hasta nuestros días. ¡Cuánta sangre derramada en vano por su culpa! (De los jodíos machos, quiero decir...)
Isabel se vio obligada, lamentablemente, a cortarle la cabeza a María, pero lo hizo muy a disgusto, y solo después de que sus condenados ministros le comieran el coco. Esto también lo sabe todo el mundo, de modo que no me voy a extender sobre algo que es evidente. ¿Cuándo se ha visto que una mujer mate a otra por gusto? Los seres de luz no hacen esas cosas y me indigna que alguien se atreva a insinuar lo contrario. Además, ambas eran como hermanas, y las hermanas, hermanas son.
En cuanto a la interpretación, a mí me ha parecido de sobresaliente para arriba. No obstante, la gente es muy mala. Hay incluso quien ha llegado a insinuar que las dos protagonistas tienen de mujeres lo que Vladimir Putin. Y que la directora se podía haber esforzado un poco más en disimular, especialmente en el caso de Margot Robbie. O que pasarse toda la proyección en actitud hierática y con cara de palo no requiere grandes dotes interpretativas. Lo cual, aparte de una calumnia, es un infundio machista. Ambas se merecen, no ya un Óscar sino varios de ser posible tal cosa, y en esto está de acuerdo casi toda la crítica. Una vez más, ¿tan listos os creéis? Vivimos en un mundo libre, y los críticos ni son la voz de su amo, ni se casan con nadie. ¡Faltaría más, hatajo de envidiosos! No vale la pena perder el tiempo en discutir con gente de esta calaña. Lo que es por mí, podéis seguir refunfuñando, y proclamando a los cuatro vientos vuestro discurso del odio. Ni esta película es un plomo, como decís, ni la directora ha estudiado la carrera por correspondencia. Tampoco es cierto que el guión parezca parido por una niña de siete añitos un poco retrasada, ni que los diálogos sean de encefalograma plano. Mienten también los que dicen que lo único destacable en esta película es su abultado presupuesto, el cual habría estado mejor empleado si se lo hubieran gastado en vino. Algunos llegan incluso a la vileza de afirmar que esta joya no funciona ni como lavado de cerebro. Y también hay quienes vociferan que si los escasos espectadores de esta obra maestra no terminan quemando la sala es porque ya hemos llegado a un punto de no retorno en cuanto a agilipollamiento general se refiere.
¡Miserables!
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13 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil