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Hanna K. (1983)

6,6
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Sinopsis
Hanna Kaufman, (Jill Clayburgh) es una judía de origen polaco nacida en Estados Unidos y de nacionalidad francesa, pero quiere ser israelita. Poco después de casarse con Victor Bonnet (Jean Yanne), lo abandona y se va a un kibutz en Israel con un poeta que pronto se cansa de ella. Se instala entonces en Jerusalén y termina la carrera de derecho que había empezado antes de casarse. Joshua Herzog (Gabriel Byrne), el fiscal general (y su amante), le ha asignado la defensa de Salim Bakri (Mohammad Bakri), un inmigrante ilegal. Se celebra el juicio y a Salim lo deportan por el Puente Allenby. Hanna que está separada pero no divorciada, se queda embarazada de Joshua. Desesperada, llama a Víctor, que sigue enamorado de ella y que no duda en tomar el primer avión para ir a verla. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Hanna K.
Duración
108 min.
Guion
Costa-Gavras, Franco Solinas
Música
Gabriel Yared
Fotografía
Ricardo Aronovich
Productora
Coproducción Francia-Israel; Gaumont / K.G. Productions
Género
Drama Conflicto árabe-israelí
"Película maldita, hecha en 1983 y luego reducida al silencio y al olvido. (...) a causa de un falso anatema de antisemita que le colgó la extrema derecha sionista. (...) Fue este silencio peaje de la osadía de presagiar la inmensa tragedia de Palestina, lo que da hoy a este viejo filme inédito una desazonadora vigencia. (...) Una obra grave, intensa y hermosa."
[Diario El País]
8
Una de las buenas de Costa-Gavras, condenada al ostracismo.
Película maltratada y maldita de Costa-Gavras. Después de estrenarse solo en Francia, donde varias salas fueron desalojadas por amenazas de bomba, hoy se oferta en olvidadas tiendas de DVDs y páginas de streaming. La Universal la estrenó en Estados Unidos en una sala, y ya. En España ni eso.

Obedeciendo a la máxima "piensa mal y acertarás", podríamos pensar mal y sospechar que Hanna K. sufrió un deliberado abandono por parte de las grandes distribuidoras, debido a su mensaje antisionista. Quién sabe. Sea como fuera, Costa-Gavras, un director de los llamados "sociopolíticos" que ha tratado temas incómodos para los poderosos en muchas de sus obras, esta vez vio cómo los poderosos de la industria, por el motivo que fuera, escondían esta producción en un cajón.

La peli gira en torno a dos temas principales: los conflictos existenciales y sentimentales de la protagonista (Jill Clayburgh), que en ese brete vital debe representar como abogada a un árabe palestino del 48 (Moohamed Bakri) que intenta que Israel reconozca su derecho a regresar al hogar donde nació, un pueblo ahora repoblado por judíos europeos e incluso cuyo nombre ha sido hebraizado.

Existe una llamativa diferencia entre ambos papeles: la protagonista tiene extensas oportunidades para expresar sus dudas, conflictos y puntos de vista, al igual que el resto del reparto, al contrario del árabe palestino -el extraño, el otro- interpretado por un Bakri misterioso y parco en palabras.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Efectos colaterales
Cuando en la aldea Kfar Rimon, el palestino Salim Bakri, es detenido tras hallarle escondido en un pozo, después de que el ejército israelí encontrase en el lugar a varios hombres vestidos de camuflado (supuestos terroristas), su defensa le es asignada a la abogada Hanna Kaufman, una norteamericana de ascendencia judío-polaca, que conseguirá que Bakri sea liberado a cambio de ser expulsado de Israel.

En defensa de la tierra que afirma poseer en Kfar Rimon, Salim regresa a Israel… y de nuevo es detenido bajo el cargo de inmigración clandestina. Esto volverá a ligarlo con la abogada… aparecerá, entonces, el esposo francés de Hanna queriendo recuperarla… y sabremos que, el fiscal israelí, Joshua Herzog, es su amante y que de él está esperando un hijo.

Con este entramado, combinación de intríngulis político -que, de nuevo, demostrará los vicios de los estamentos judiciales, con sus sesgos, prejuicios y otras peculiaridades- ambientado en plena época del conflicto palestino-israelí que aún hoy, ¡casi un siglo después!, no se ha saldado, al que se suma un triángulo (¿o cuarteto?) amoroso bastante interesante, el director Costa-Gavras, nos pone una vez más sobre el tapete otro hecho histórico, tomándolo, en esta ocasión, como asentamiento para contar una historia de amor con algo de interesante metáfora.

El guion, escrito por segunda vez en compañía de Franco Solinas (su colaborador en “Estado de Sitio”), a su manera, toma partido por quien es tratado con clara discriminación, pero de ahí a asumir que Gavras se demuestra antisemita por mostrar como a veces se cae en lo que mucho se repugna, creo que hay una gran distancia y una demostrable diferencia. O si para ser pro-judío hay que ser incondicional con el non sancto gobierno israelí, a mi que me excluyan ¡y vaya si admiro y acojo los grandes valores de su pueblo!

Jill Clayburgh, logra una interpretación bastante particular, pues, no siendo la típica abogada incondicionalmente comprometida y apasionada con su caso, consigue poner los pelos de punta a los más conservadores dirigentes judíos, mientras que, por otra parte, un fiscal israelí, un escéptico francés y un reo palestino que acoge con cierta entereza todo lo que le ocurre, le permiten comenzar a comprender la naturaleza masculina con base en la ideología y en sus contraposiciones comportamentales, y esto la madurará hasta permitirle tomar una buena decisión con respecto a su propia vida.

Muhamad Bakri, logra, sin reparo, que empaticemos con su personaje Salim –especie de alterego ¿o coincidencia? ya que también lleva su apellido-, aunque el director lo mantiene en una posición suficientemente ambigua para alimentar la intriga narrativa. Gabriel Byrne, es el fiscal que funciona siempre con base en los prejuicios, logrando otra intrigante figura; y Jean Yanne, es el francés escéptico sin más interés que recuperar a su esposa.

La metáfora, la encuentro en el sentido de que Hanna no sólo elige entre tres hombres, también pareciera elegir entre el sentir que, finalmente, le inspiran tres naciones con ellos representadas.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil