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La vergüenza (1968)

La vergüenza
Trailer
7,8
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Sinopsis
Huyendo de la guerra civil que asola su país, Jan y Eva Rosenberg, dos músicos, se van a vivir a una isla, completamente apartados del mundo. Llevan una vida sencilla y apacible, preocupados únicamente por la música. Hasta que un día llegan unos soldados y todo cambia radicalmente. La pareja es arrestada bajo la acusación de colaborar con las fuerzas rebeldes. Al frente de la unidad militar que tiene la misión de defender la isla está el coronel Jacobi, un antiguo amigo de Jan y Eva. Pero esto no hará más que empeorar la situación. Con ciega brutalidad, la guerra sigue su curso con su cortejo de incendios de napalm, de sumarias ejecuciones, de redadas, de torturas. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Suecia Suecia
Título original:
Skammen
Duración
99 min.
Guion
Ingmar Bergman
Fotografía
Sven Nykvist (B&W)
Productora
Svensk Filmindustri (SF)
Género
Drama Bélico Ejército
9
Vergüenza de la guerra, vergüenza de ella, vergüenza de él.
Una de las escasas películas con trasfondo político de Bergman. Cruda visión de la guerra lograda sin grandes dosis de espectacularidad. No hay batallas, no hay casi artillería, ni muchas muertes, pero no por eso es menos dura. La guerra de la vergüenza no es una guerra concreta, es la guerra como concepto, como abstracción, no sabemos quién es el enemigo, ni quién el aliado. Solo vemos gente violenta que usa la violencia, mata, coarta, amenaza, impone. Una guerra que salpica al matrimonio formado por Ullmann y von Sydow, sacando lo peor de ellos, como lo hace de las personas en general, trasladando la guerra exterior a una interior, la que vive la pareja contra sí misma. En un vía crucis donde la pareja se va degenerando hasta el terrible final. Vergüenza la de la guerra, pero vergüenza la de ella, vergüenza la de él.

Como en todas las películas de Bergman el reparto al completo está extraordinario, especialmente los habituales von Sydow, Ullmann y Björnstrand. La fotografía de Nykvist en Blanco y negro logra un tono tétrico devastador, con los claro-oscuros sobre los paisajes desolados, derruidos, de la isla. Con una violencia formal terrible, no solo por la violencia física, que también, sino por lo agresivo de los encuadres, los planos cortos con mucho movimiento interno, la brusquedad del montaje o lo lúgubre de los espacios.
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68 de 74 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La guerra nos envilece
El 99 % de los que escribimos en esta página no tenemos ni zorra idea de lo que es una guerra. Básicamente porque jamás hemos vivido una desde dentro. De nada sirve que hayamos hecho la mili o que nos hayamos puesto tibios a base de cine bélico. Tampoco sirve de mucho que hayamos hecho turismo en zonas seriamente afectadas por conflictos armados o que hayamos escuchado tropecientas mil veces las batallitas del abuelo Baldomero. El estruendo de las bombas o el aroma del napalm mezclado con el de la carne quemada debe ser horrible, seguro, pero si todo eso no se percibe en primera línea de fuego nuestras sensaciones al respecto no dejarán nunca de ser una atroz suposición.

Películas como “La vergüenza”, sin embargo, nos sitúan con inmisericorde premeditación en el epicentro del horror porque no solo se limitan a mostrarnos su faceta más efectista (explosiones, fuego, hambre, pánico, sufrimiento, muerte...) sino porque se atreven a profundizar -y de que manera- en muchos de aquellos efectos colaterales que una guerra sobrelleva a nivel familiar o conyugal. Porque la guerra no sólo constituye un contexto propicio para actos denigrantes y/o heroicos. Ni mucho menos. La guerra nos envilece. La guerra constituye un inmejorable caldo de cultivo para multitud de pequeñas (o no tan pequeñas) canalladas y es capaz de devaluar nuestros principios morales hasta límites insospechados. Pues bien, esa vergüenza, esa infamia, es la que consigue plasmar Bergman de forma magistral. Sin reticencias ni paños calientes. Diseccionando nuestros temores y nuestras miserias con la frialdad y la precisión de un cirujano. Del resto se encargan dos enormes actores (Ullmann y Von Sydow) y su fiel escudero, Sven Nykvist. El fotógrafo del alma.

Recomendable para cualquier cinéfilo en general y, sobre todo, para aquellos que se estén planteando seriamente perder la virginidad con el sueco.
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52 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil