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La historia más grande jamás contada (1965)

La historia más grande jamás contada
Trailer
6,1
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Sinopsis
Superproducción sobre la vida de Jesús de Nazaret que contó con un extenso y conocido reparto en el que destaca Max von Sydow como Jesucristo. A partir de los Evangelios narra la vida de Jesús en la Palestina ocupada por Roma: su nacimiento en Belén, su infancia en Nazaret, los tres años de vida pública, la Última Cena, la traición de su discípulo Judas, su juicio, crucifixión y posterior resurrección. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Greatest Story Ever Told
Duración
200 min.
Guion
James Lee Barrett (Novela: Fulton Oursler)
Música
Hugo Friedhofer, Alfred Newman, Fred Steiner
Fotografía
Loyal Griggs, William C. Mellor
Productora
United Artists
Género
Drama Religión Biblia
7
Jesucristo, por Von Sydow
Hay dos cosas destacables en esta producción: La actuación de Chartlon Heston como Juan el Bautista, y la representación de Jesucristo por Max Von Sydow.
Heston nos da la interpretación de un profeta muy vigoroso, adecuado para ese papel. Y Von Sydow posee un rostro enigmático, algo misterioso, que nos hace recordar al Nazareno, y la misión que en algún tiempo cumplió aquí en la tierra.
La película es muy agradable, y yo la he podido ver varias veces sin ningún problema.
Los paisajes son muy buenos y la música también.
Los diálogos son hermosos.
Definitivamente es una película de colección.
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36 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
La historia de un hombre en quien deberíamos CREER
Bien pobre es la creencia de todos aquellos que sólo buscan a Jesús cuando se sienten urgidos de resolver un problema. Bien pobre es llamarse católico o cristiano cuando se vive ignorando los mandatos del maestro. Y más pobre aún, es tener a nuestro alcance semejante sabiduría para aprender a vivir, e ignorarla de tajo cual si para nada pudiésemos necesitarla.

Puede acudirse a la ciencia para cuestionar algunos de los hechos que se atribuyen a Cristo y demostrar que se está en lo cierto; puede haber fantasía y afanes de idealización, en el comportamiento milagroso que suele atribuírsele; y es plenamente cierto que la iglesia, en gran parte, es absolutamente indigna del sagrado Jesús, pero ¡que alguien intente demostrar que sus ideas de convivencia y sus conceptos sobre el amor carecen de sentido!

“Has con los demás como quieras que los demás hagan contigo”. “Donde esté tu riqueza, allí también estará tu corazón”. “Si tus ojos son buenos todo tu cuerpo tendrá luz, pero si tus ojos son malos todo tu cuerpo estará en oscuridad”. “Si tuvieras fe, aunque fuera del tamaño de una semilla de mostaza, nada te sería imposible”. “Has el bien y da prestado sin esperar recibir nada a cambio”. “No hay nada escondido que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a conocerse”. “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si se pierde o se destruye a sí mismo?”… Estos son caminos de verdad y es indudable que traerán paz a quien logre entenderlos y practicarlos como es debido.

“LA MÁS GRANDE HISTORIA JAMÁS CONTADA” sirve para rememorar a Jesús, y bastaría este recuerdo una vez al año, si sirviera para que alguna de sus palabras se convirtiera en nosotros en un hecho vivencial.

Con la mejor de las intenciones, George Stevens asumió el compromiso de hacer la mejor película de Jesús que hasta entonces pudiera hacerse. Contó con un altísimo presupuesto, un reparto de lujo, sets espectaculares, una historia fiel y clara en cosas esenciales… pero no lo logró. Sus momentos de brillantez se reducen a unos pocos: el acercamiento de Herodes a la prisión de Juan el bautista; el diálogo informal en el umbral de la casa de Lázaro; la resurrección de éste…

De resto, el filme resulta demasiado frío; la risa, la luz cálida, el entusiasmo o la fuerza emocional, lucen ausentes casi por completo, y un aire de tragedia interminable pareciera envolver todos los escenarios. Por otro lado, las estrellas de renombre tienen, casi todos, una presencia insignificante. Para mi gusto, rescato a Claude Rains, un tétrico Herodes en la que sería su última película, y a Van Heflin, de honda emotividad en la escena de la resurrección de Lázaro.

Sólo las palabras de Jesús, sonarán siempre sabias y eternas en cualquier filme que sobre Él se haga. No perdamos la oportunidad de ESCUCHARLAS algún día.
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13 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil