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La cabeza contra la pared (1959)

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Sinopsis
Un chico termina en un hospital psiquiátrico pese a no estar realmente loco, pero poco a poco se va dando cuenta de que a la larga puede acabar realmente trastornado. El adolescente tuvo muchos enfrentamientos con su severo padre y una juventud de lo más inquieta y ahora deberá luchar por mantenerse en la línea de la cordura. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
La Tête contre les murs
Duración
95 min.
Guion
Jean-Pierre Mocky, Jean-Charles Pichon (Novela: Hervé Bazin)
Música
Maurice Jarre
Fotografía
Eugen Schüfftan (B&W)
Productora
ATICA / Elpenor / La Société des Films Sirius
Género
Drama Nouvelle vague
7
En busca de la libertad
En un principio, era Jean-Pierre Mocky quien iba a encargarse de la dirección, puesto que él mismo había adaptado la novela homónima de Hervé Bazin. Pero, por desconfianza de los productores, se le dio prioridad a Georges Franju, de 46 años, que sin haber hecho ningún largometraje, sí había realizado numerosos cortometrajes documentales a lo largo de la década de los 50’.
Supongo que por ser una ópera prima francesa de finales de los 50’ esta película ha sido clasificada en filmaffinity con el ‘topic’ de “nouvelle vague”, ya que Georges Franju no pertenece al grupo de críticos que devinieron directores de cine en torno a la revista “Cahiers du cinéma”.
Eso sí, François Truffaut quedó encantado con la actuación del también cantante Charles Aznavour y lo fichó para su segunda y bizarra película “Tirad sobre el pianista”.

En el momento de su realización, “La cabeza contra la pared” no contaba con muchos antecedentes de películas sobre los hospitales psiquiátricos, siendo “Nido de víboras” (“The snake pit”), una de las pocas referencias sobre esta temática en el cine, que será popularizada años más tarde con “La naranja mecánica” y “Alguien voló sobre el nido del cuco”.

La puesta en escena de Franju tiene buena parte de atmósfera de serie B, que llevaría al extremo en su más reconocida “Ojos sin rostro”. Ya desde el inicio se refiere cara a cara hacia el espectador al más puro estilo Orson Welles, hablándonos del “extraño mundo en el que ustedes van a penetrar”.
Gracias a un reparto muy convincente se nos adentra, más con el realismo poético francés de Ophüls y Carné que con el de influencia neorrealista de Truffaut, Godard y Chabrol, en una historia sobre un joven algo atormentado por su pasado y la relación con su padre, a la búsqueda imperiosa de la libertad. Y ésta se revierte hacia una crítica contra el sistema penitenciario, basado en los prejuicios y en el miedo, y redirigida contra la burguesía.

Sin ser una de las grandes obras reconocidas del cine francés, el primer largometraje del que fuera uno de los fundadores de la cinemateca francesa, merece ser reconocido como una obra de culto.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Franju, atrapado en su genialidad.
Un chico acaba en un hospital psiquiátrico pese a no estar realmente loco debido a su difícil relación con su padre... En la vida, cuanto más altas son las expectativas más grande puede ser el batacazo. Ardía en ganas de ver "La cabeza contra la pared" tras descubrir la cima insuperable que fue "Ojos sin rostro" de Franju. Es muy complicado conseguir ver esta película. Y mi decepción ha sido grande. Franju logra un buen trabajo, pero nunca genial ni arrebatador, no crea una atmósfera apasionante. Se crea un drama duro e intenso, dónde el cineasta juega con sus inmensas virtudes (uso de la oscuridad y la noche, claustrofobia en espacios cerrados,difíciles relaciones familiares) y extrae cierta poesía de algunos pasajes pero este estudio sobre la contraposición entre la locura y la cordura, esta crítica al sistema social y administrativo que gestiona estas presuntas enfermedades, aún siendo notable y claro, no alcanza, en modo alguno la genialidad. Al igual que el psiquiátrico es una cárcel, Franju siempre será prisionero de su propia cárcel: la perfección subyugante, inmensa, de sus "Ojos sin rostro". Por eso, al igual que el protagonista del film y algún otro personaje (Aznavour) no acaba de hacerse amigo de la hermosa libertad, porque no puede o no le dejan, como esas blancas palomas encerradas. Muy buen equipo técnico-artístico.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil