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Onibaba (1964)

Onibaba
Trailer
7,8
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Sinopsis
En el Japón medieval, la madre y la esposa de un guerrero esperan su vuelta del frente. Sobreviven engañando a los soldados perdidos en los campos, a los que asesinan para luego vender sus pertenencias... (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Japón Japón
Título original:
Onibaba
Duración
103 min.
Guion
Kaneto Shindô
Música
Hikaru Hayashi
Fotografía
Kiyomi Kuroda (B&W)
Productora
Kindai Eiga Kyokai / Tokyo Eiga Co Ltd.
Género
Drama Fantástico Terror Sobrenatural Japón feudal Siglo XIV Película de culto J-Horror
9
Manual abreviado para el aprendiz de crítico feroz, Volumen IV: “Onibaba”, de Kaneto Shindô
1) Empezad el texto con un análisis filológico del título en su versión original. Onibaba viene del vocablo ryukyuense Oni, que significa 'mala' y de la palabra kanto 'baba', que designa el líquido que sale del hocico de los bóvidos. Juntos, expresan que el sujeto alberga aviesas intenciones.

2) Resulta de buen tono citar a algún erudito autóctono. Como bien señala Motori Norinaga en su obra capital 'El mito y el logos en el orificio de en medio', si te caes al hoyo te estozolas.

3) Conviene dejar bien claro que, en las cintas japonesas, el viento, los juncos y las aguas SIEMPRE sobreactúan.

4) Utilizad, genéricamente, la palabra 'chino' para hablar de cualquier cinta de filiación asiática. Frases como 'los chinos no la saben manejar' (la cámara, se entiende) son muy apropiadas para situarse un par de escalones intelectuales por encima de la obra criticada.

5) Desconcertad al lector con comentarios acerca de la incorrecta dicción de los actores japoneses en su idioma vernáculo. Es sabido que los 'chinos' gritan mucho y vocalizan mal.

6) No olvidéis incluir algún comentario satírico-burlesco; en ese sentido, es eficaz hacer bromitas con el nombre del autor: Kaneto Shindô, más conocido entre sus familiares por el apodo de Kan Sinô.

7) Si os asombra cómo, con un mínimo de elementos, el director inventa un hábitat real que es puro cine; nos muestra cómo se deshumanizan las personas en determinadas circunstancias de rigor extremo; inquieta con una presencia demoníaca que desfigura el alma y las facciones; dibuja el ansia de comer y fornicar a dentelladas; crea espacios al subir la línea horizontal; encuadra los planos con una brillantez extrema; ilumina de forma portentosa cuerpos, rasgos y lugares; levanta una mitología simple de lo primordial…

Si después de ver la cinta comprendéis que nunca olvidaréis ese agujero. Ni los juncos y las ondas infectadas. Ni la blancura de los pechos. Ni el peso muerto de la carne asesinada. Ni los gestos de hambre. Ni las miradas rebosantes de sudor. Ni la máscara adherida al rostro de la vieja –que no es vieja.

Ni el sonido mínimo y perfecto. Ni el uso casi abstracto del silencio.

Si, como digo, os sucede todo eso: negadlo sin contemplaciones. Un crítico feroz no puede andarse con sensiblerías.

8) Aunque saquéis todos los datos de esa fuente inagotable, JAMÁS citéis la Wikipedia.
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94 de 122 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Robar a los muertos.
Historia pequeña, sin grandes alardes. Intrascendente a priori. Pocos personajes, pocos escenarios. Y encima una declaración de intenciones previa, una señal luminosa para que el espectador sepa que se le va a hablar de lo primitivo del ser humano. OOOOOHHHH! ¡Gracias por el apunte!

Sin embargo Shindô se sobrepone a todo esto y consigue una realización sobresaliente. Una realización que muestra a través de las miradas, del sudor de los protagonistas, del viento y los juncos. Buenos movimientos de cámara (no necesariamente espectaculares) y, esta vez sí, espectacular y luminosa fotografía y composición del plano. Los encuadres son jodidamente buenos pero no se trata de recrearse en un esteticismo vano. Fondo y forma van de la mano, el poderío visual se encarga de enseñarnos con su simbología el camino que ya, de forma redundante, nos había marcado la perorata del principio. El camino hacia una película de terror. Sí, de terror. Los demonios interiores y más básicos, los instintos, el egoísmo. El terror más elemental en mi opinión.

Una guerra lejana. Un estrépito distante e intangible, un peregrinar de hombres que luego serán cadáveres sin dignidad, la pobreza, la lucha por la supervivencia sin reglas, el sexo...

Hay películas actuales (de calidad, no cualquier bodrio) que al minuto de estrenarse ya han envejecido más que ésta en 40 años.
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63 de 75 usuarios han encontrado esta crítica útil