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Doctor Jack (1922)

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Sinopsis
El médico que atiende a la joven hija de un ricachón es un farsante, que perjudica a su paciente aconsejándole un encierro permanente. Un abogado amigo de la familia no se fía de él, y recomienda una segunda opinión: la de un médico rural que rebosa sentido común. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Dr. Jack
Duración
60 min.
Guion
Hal Roach, Sam Taylor, Jean Havez, H.M. Walker, Thomas J. Crizer
Música
Versión restaurada: Robert Israel (Película muda)
Fotografía
Walter Lundin (B&W)
Productora
Hal Roach Studios
Género
Comedia Medicina Vida rural Cine mudo Mediometraje
9
La clase de médico que debería haber en cada barrio
No abundan los médicos que lleven su profesión en la sangre y que asuman el servicio como su objetivo supremo. Para muchos, infortunadamente, la profesión no es más que un negocio y el servicio sólo lo brindan cuando al cliente pueda sacársele algún dinero. Y existen también, con la mayor desvergüenza, los que carecen de toda suerte de escrúpulos y abusan de sus pacientes recomendando tratamientos para nada necesarios. No les importa ni su salud ni su vida, tan sólo lo rentables que puedan ser para ellos.

En tono de comedia, con divertidísimos gags, con algo de romance y una ejemplar lección del ejercicio digno de una profesión, “EL DOCTOR JACK” es otro grato filme de Harold Lloyd que da gusto verlo y que se suma a un legado cinematográfico digno del mayor encomio.

El doctor Jack, valga decirlo, resulta un médico bastante progresista para la época: sabe que es más importante el amor y la alegría que se le brinde al paciente que cualquier droga que pueda dársele. Sabe que es luz y no oscuridad lo que hace falta en la mayoría de los casos. Y comprende que la sanación está más en la voluntad del paciente que en cualquier cosa que pueda hacer el médico.

Las características esenciales del cine de Lloyd, entran en este nuevo juego: El personaje digno y dispuesto a la trascendencia contra todos los obstáculos. La chica víctima de una cultura -por fortuna casi extinguida-, donde se hace lo que diga el padre a costa de lo que el hijo piense, en contra de lo que el hijo quiera y aunque se sacrifique su propia vida. El opositor de siempre, ese ser indispensable para dar lugar al ejercicio de la dignidad, el compromiso y el talento. Los policías de turno que, en este caso único, resultan ser amigos del filantrópico médico. Los animales (perro, mono, vacas…) que entran en la acción con admirable talento o como complemento de un gag. El romance entre el chico y la chica, donde Harold asume siempre a la dama como si fuera una princesa, sueña con llevársela a un castillo y la trata con toda la altura que puede extraer de su limpio corazón. Y, por supuesto, el juego acrobático, los gags sorprendentes e ingeniosos, la acción astuta para salirle adelante a los peores escollos, y ese toque de buen gusto que, en la ambientación y en la fotografía, imponen Fred C. Newmeyer y Sam Taylor sus dos calificados directores.

Muy recomendable que la viera todo el cuerpo médico del planeta. Muchos, de seguro, la considerarán ingenua e ilusa. Otros, tal vez la vean como una simpática pero pasajera anécdota. Pero, talvez haya alguien que sienta un poco de vergüenza si se identifica con el Doctor Saulsbourg y acaso reflexione sobre lo amoral que resulta caminar por un camino como ese.

(Dedicado a Ana María Pereañez, un angelito de 8 años que acaba de fallecer de un tumor cerebral porque, la incompetencia médica, sólo vio en ella un cuerpo para experimentar cirugías y para atiborrarlo de nocivas drogas).
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Sesenta minutos de disparatada comedia
No es la obra más recordada del mítico Harold Lloyd y, sin embargo, logra arrancarnos un buen puñado de sonrisas sin apenas esfuerzo. La película se centra en la figura del doctor Jack (Harold Lloyd), un médico rural que recibe el encargo por parte de un abogado de comprobar la salud de una joven, aparentemente sana, pero que se ve recluida en su casa por el alarmismo que el doctor Ludwig von Saulsbourg infunde en su preocupado padre.

Tercer largometraje (si consideramos una hora como largo, que técnicamente lo es) de Lloyd. Existe una trama, sí, pero es igualmente cierto que ésta no es demasiado importante para el desarrollo de la historia. Ésta más bien se fundamente en la hilvanación de una serie de gags a cada cual más divertido.
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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil