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La dama del armiño (1948)

6,0
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Sinopsis
Opereta que narra dos historias paralelas que tienen lugar en el pequeño ducado italiano de Bérgamo: una ambientada en el siglo XIX, y la otra en el XVI. Como Lubitsch murió durante el rodaje, la película fue terminada por Otto Preminger. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
That Lady in Ermine
Duración
89 min.
Guion
Samson Raphaelson
Música
Alfred Newman, Cyril J. Mockridge
Fotografía
Leon Shamroy
Productora
20th Century Fox
Género
Comedia Siglo XVI Siglo XIX
7
La ausencia de Lubitsch
Es “La dama del armiño” la última película de Lubitsch. En concreto no se puede considerar ni su última película, a pesar de que sea el director que aparece en los títulos de crédito por orden de su discípulo Preminger. A ocho días de dar comienzo el rodaje, Lubitsch murió. Antes había repasado toda le película, había revisado el guión, números musicales y demás escenas.

Aún así, “La dama del armiño” es una película con todos los ingredientes de Ernst Lubitsch. Con muchos diálogos rápidos y divertidos, y esa fuerza y coraje que la mujer solía tener en sus películas. Es quizá en el montaje donde más se note la falta de Lubitsch.

De todas formas, Preminger finalizó bien un trabajo. Puede que los números musicales sobraran y que en algunas escenas no estén bajo la perfección que Lubitsch imprimía en cada plano, pero nos saca sonrisas a raudales, nos inspira optimismo y nos deslumbra con un buen guión.

Es Betty Grable la mejor del elenco de actores, y Cesar Romero demuestra calidad frente a un Douglas Fairbanks Jr que va perdiendo fuelle.
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19 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El último Lubitsch
La última película del gran Lubitsch fue un musical, aunque a decir verdad, todos lo géneros que llega a tocar en el film (comedia, romántico,´"bélico", drama, fantástico...), son más interesantes que los números musicales que ofrece. Sólo Betty Grable se salva en las escenas en que la canción tiene relevancia. Viéndola desde una óptica objetiva, sin querer saber que la comenzó Lubitsch y la acabó Preminger, se puede distinguir un cambio notable en la segunda mitad de la película. A partir del sueño que tiene Ladislas Karolyi (el personaje que interpreta Fairbanks, Jr.), la historia gana consistencia y lleva al espectador a disfrutarla con más pasión. No nos encontramos con la mejor cinta de Ernst Lubitsch (tampoco de Otto Preminger). No es un film imprescindible. Sólo es un trocito más (el último) del arte de uno de los directores más influyentes de la historia del cine
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil