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Los idiotas (1998)

Los idiotas
Trailer
6,6
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Sinopsis
Un grupo de jóvenes comparte un mismo interés: la idiotez. Con una casa de campo como base, pasan su tiempo libre juntos explorando los ocultos y poco apreciados valores de la idiotez. El grupo se dedica a enfrentarse a la sociedad con sus idioteces. Karen, una mujer solitaria y reservada, se une al grupo después de participar involuntariamente en una de sus actuaciones. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Dinamarca Dinamarca
Título original:
Idioterne (The Idiots)
Duración
117 min.
Guion
Lars von Trier
Música
No tiene
Fotografía
Jan Schut
Productora
Zentropa Entertainments2 / APS / DR TV / La Sept Cinema / Argos Film Produktie / Liberator Productions S.A.R.L.
Género
Drama Dogma Película de culto
Grupos  Novedad
Trilogía Corazón dorado
Segunda película del revolucionario movimiento cinematográfico Dogma (Dogma 2), un manual de reglas creada por los directores Lars Von Trier y Thomas Vinterberg, a partir de un manifiesto, en el que se comprometen a filmar sus películas sin utilizar música, ni decorados, ni iluminación artificial, y rodando cámara en mano.
[FilmAffinity]
"Subversivo y provocador experimento"
[Cinemanía]
7
La idiota
Creo que el debate sobre el movimiento Dogma es una pérdida de tiempo un tanto absurda. El mismo año que estrenaban los idiotas tuve la fortuna de ver la inmensa Celebration en el cine. Recuerdo que aparte de lo que me gustara la encontré distinta sin entender muy bien por qué. No tenía ni pajolera idea del movimiento mencionado y si la hubiése tenido me habría importado un huevo. Al fin y al cabo lo reseñable es lo que nos muestran, y desde luego, no tengo duda por el pasado presente y futuro de tal escuela, que es muchísimo mejor que los truños intimistas y maniqueos con los que nos deleitaron en el cine de los 60.

Los idiotas ofrece multiples lecturas. Filosóficas, políticas, sociales, religiosas, etc. Cada cual puede interpretar lo que guste. Y que le den cera al puto loco de Trier sin más razonamiento que el de estoy molesto con vd., pues bueno... El último damnificado ha sido el señor G. W. Bush al que el director danés ha llamado gilipollas. A mi me parece que se ha quedado corto pero es cuestión de gustos.

La única persona honesta de todo el film es Karen, unida involuntariamente al grupo como experimento balsámico para combatir la depresión que la aquejaba. Es la única de todos que se lanza al vacío sin paracaídas, ya que los demás, parloteos aparte, no tienen el coraje que se les preveía para arriesgar sus vidas personales en su entorno más próximo. Y entonces la película me gusta más. Y Trier se ríe de ellos. Y yo también. El tipo nos regala una moraleja inesperada. ¿Reírse de la burguesía? Sí hombre... nanana. Viví un tiempo con él en Dinamarca compartiendo una celda acolchada y qué vaaa... nanananaaa...

La película tiene secuencias muy buenas. En otras los micros se meten en cuadro y uno no entiende nada, pero en un film de estas características lo cierto es que te da lo mismo. La secuencia del chico y los motoristas y toda la movida gay que destila me hizo partirme bastante (por la mitad, claro). El restaurante, la orgía, la escena de la ducha... todo es expuesto de forma grotesca pero sin molestar. Con una belleza distinta. Joven. Y es que los daneses son grandes defensores de las buenas costumbres. Y de la libertad de expresión. Gran país. Por cierto... ¿sabéis cuánto pagan por cargarse al de las caricaturas de Mahoma?
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132 de 184 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Vivimos rodeados de idiotas
Una vez más mi buen amigo Lars, cómodamente arrebujado bajo las implacables directrices de su dogma estilístico, nos presenta una obra –si bien polémica- también extraordinariamente interesante y original.

Cierto es que “Los idiotas” no consigue alcanzar ni por asomo las elevadas cuotas de éxtasis dramático que atesoran otras pelis del danés como “Rompiendo las olas” o “Bailar en la oscuridad” pero, en cualquier caso, la subversiva y bizarra propuesta de Von Trier invita a la reflexión y se convierte, por consiguiente, en una magnífica candidata a esas siete estrellitas que he decidido adjudicarle.

No creo que en ningún momento el amigo Lars o cualquiera de su cuadrilla protagonista disfrute mofándose de los disminuídos psíquicos ni de ninguna persona cuyas facultades mentales se sitúen por debajo de los límites establecidos. No creo que ése sea el propósito de la película ni del grupito de marras. Lars se limita a poner en evidencia ese idiota que todos llevamos dentro y a criticar despiadadamente actitudes y pautas de nuestra sociedad occidental que revelan, a su vez, nuestra mísera condición humana.

Vivimos rodeados de idiotas, y cuanto más queramos formar parte de ese magma hueco e impersonal que nos absorbe y mediatiza a diario, más números tendremos para convertirnos en unos completos idiotas sin posibilidades de salvación. A veces basta con darse cuenta de que uno es idiota para conservar un atisbo de esperanza.

Palabra de idiota.
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67 de 87 usuarios han encontrado esta crítica útil