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Orden: caza sin cuartel (1948)

6,5
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Sinopsis
Un ladrón que asesina a sangre fría a un policía es perseguido por las calles de Los Ángeles. Los policías siguen su rastro hasta las mismas alcantarillas de la ciudad. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
He Walked By Night
Duración
79 min.
Guion
John C. Higgins, Crane Wilbur, Harry Essex
Música
Leonid Raab
Fotografía
John Alton (B&W)
Productora
Eagle-Lion Films
Género
Cine negro Thriller Policíaco Crimen Serie B
9
La mano alargada de Mann
Carta de Anthony Mann a Alfred Werker.
Estimado compañero, como ya sabes no estoy en los títulos de créditos de Orden: caza sin cuartel, pero eso no implica para que mi alargada mano se vea en ese final tal genial que tú has firmado. Ya sabrás que soy una persona muy modesta y tampoco aparezco en Quo Vadix y La última bala, -no es el caso de mi futura mujer Sara Montiel-, por eso te he dejado que sea tuya la película, pero sabes también como yo que es hijo mio como tuyo.
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8 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Un triunfo de forma sobre fondo
Película bastante desconocida y que sin embargo ha sido muy influyente en películas y televisión posteriores.

En primer lugar, sirvió para inspiración de Dragnet y es como la abuelita de los programas de CSI.
La secuencia de la persecución en las cloacas de Los Angeles (magníficamente retratada por el genio John Alton) se anticipa a “The third man” y “Them”.
El asesino solitario y sociópata se le adelanta a “Taxi Driver” más de dos décadas y a “No country for old men”
La escena en que el criminal se remueve una bala con cirugía casera es probablemente la primera vez que vemos tal cosa en pantalla y que luego se repetiría desde Rambo pasando por Terminator sin olvidar la ya referida “No country for old man”

La historia está basada en hechos reales. Un criminal sociópata y extremadamente inteligente se le escapa una y otra vez a la policía de Los Ángeles. Si bien la narrativa (con una predicante voz en off) se siente anticuada y el estilo cuasi documental puede parecer una especie de propaganda al departamento de LAPD (que se ven como unos inútiles a veces pero hay que tomar en cuenta los limitados recursos policíacos de aquellos ayeres), aquí hay que ver más las partes que la suma del todo.

Una vez más voy a mencionar la fotografía de John Alton. Y es que cada fotograma es de una perfección estilística apabullante. El juego de luz y sombras tiene una vida propia.

Y luego tenemos a Richard Basehart. De apariencia agradable “all american” e inofensiva, con pequeñísimos detalles el actor nos comunica la peligrosidad de su personaje. Este tipo no se anda con linduras; lo único que le importa en la vida son sus aparatos electrónicos y su perro. No tenemos idea de qué pasa en su interior; pero sabemos que no dudará en matar a cualquiera que se meta en su camino. Basehart se ganó la atención de los grandes estudios con este papel de una manera más que justa.

No deje que los elementos pasados de moda le detengan de disfrutar de este ejercicio estilístico.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil