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Las margaritas (1966)

Las margaritas
Trailer
7,2
1.575
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Sinopsis
Dos chicas jóvenes concluyen, mientras toman el sol en bikini, que "si en este mundo todo está corrompido, estaremos corrompidas nosotras también". Así se activa el mecanismo que pone en marcha la película: una tras otra, se irán produciendo escenas inconexas en las cuáles las dos protagonistas juegan a ser malas con su entorno. Engañan a hombres maduros para comer gratuitamente, escriben y dibujan en las paredes de su casa, improvisan un baile en un cabaret para boicotear el número que está en escena, engullen y despedazan los manjares de un banquete preparado para otros. Rompiendo toda linealidad narrativa y empleando la técnica collage tanto a nivel visual como auditivo. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Checoslovaquia Checoslovaquia
Título original:
Sedmikrásky (Daisies)
Duración
74 min.
Guion
Vera Chytilová, Ester Krumbachová (Historia: Vera Chytilová, Pavel Jurácek)
Música
Jirí Slitr, Jirí Sust
Fotografía
Jaroslav Lucera
Productora
Filmové studio Barrandov
Género
Comedia Drama Comedia negra Surrealismo Cine experimental Sátira Comedia absurda Nueva Ola Checoslovaca
7
Margaritas Termonucleares
Si “Las margaritas” de Vera Chytilová se estrenase en la sección oficial de Cannes en la actualidad el reputado festival debería cambiar de ubicación y por lo tanto de nombre. Una bomba termonuclear o bombardeo, como el de los títulos de crédito iniciales de la película, agravado por el caos que formaría la crítica internacional cuando le endosasen la Palma de Oro pondría punto y final a una de las citas fijas anuales del cualquier cinéfilo con o sin criterio.

Bueno, no sería para tanto… ¿O tal vez sí? Teniendo en cuenta los lloriqueos habituales de nuestros críticos nacionales más reputados, cada vez más vetustos, ciegos y enclaustrados en las corrientes clásicas, cuando se entregan premios en Cannes o Venecia, uno puede hacerse a la idea que Boyero o Marchante dejarían de realizar sus vacaciones cinematográficas, pagadas por sus respectivos periódicos, si la competición oficial de un festival estuviese formada al completo por un renovador cine oriental y propuestas arriesgadas como “Las margaritas”.

El filme de Vera Chytilová sigue siendo extremadamente atrevido, provocador y experimental en cuyo inicio se detecta un espíritu infantil en los actos ‘malvados’ que van a cometer sus protagonistas, las inolvidables Marie I y Marie II.
El mundo estaba revuelto y en ebullición por el año 1966. Era un auténtico caos y sigue siéndolo, pero esas chicas capaces de sacar una cena gratis a vejestorios o boicotear un número de cabaret van a demostrar entre escapes imposibles en la vía del tren y asaltos a manjares solitarios que lo naif puede convertirse en una daga metafórica, crítica y provocativa.

No hay esquemas narrativos ni moldes convencionales. “Las margaritas” es un auténtico y genuino collage audiovisual de sensaciones que muchos considerarán un ‘gafapastada’ godardiana y otros, donde me incluyo, un emblema de la Nouvelle Vague checa con mucho encanto y un merecido halo de culto.
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6
Daisies
Las margaritas y el punk

Siguiendo a los títulos de crédito, de los que hablaré más tarde, Daisies empieza con un diálogo de sus dos protagonistas, en el que se confabulan: “si en este mundo todo está corrompido, estaremos corrompidas nosotras también”; para dedicarse durante el resto de película a poner en práctica esta premisa. Un espectador con el que compartí visionado en un local alternativo comentó después de la proyección que las actitudes de las margaritas anticipaban y mantenían puntos de convergencia con el movimiento que se conocería como punk durante la década de los 70. Lo cierto es que no puede negársele parte de razón. La letra de Anti-todo (1985), de Eskorbuto, termina con unas líneas en paralelo a las citadas: “nada más nacer / empiezan a corrompernos / eso nos demuestra / que somos anti todo”. Pero el manifiesto de Iosu y compañía aparece tras un proceso de desengaño, en el que se ha percibido que la realidad no puede ser cambiada mediante la praxis colectiva organizada (“de qué nos sirven manifestaciones? / ¿de qué nos sirven huelgas generales? / de nada sirven, ¡no sirven!”), abriéndose así paso la lucha conscientemente necia del todos contra todos.

Dadaísmo y surrealismo

La destrucción de lo establecido fue adoptada a principios de siglo XX por el dadaísmo como forma de operar ante la desesperación frente al caos de un mundo violento. Un comportamiento parecido al suyo adoptan las protagonistas, que hacen del absurdo un modo de desconcertar a cuantos tristes personajes encuentran. Su maldad es pequeña, inocente. Son dos niñas (dos muñecas), y como tales quebrantan las leyes de la sociedad adulta en un juego superficial sin grandes consecuencias que culmina con una guerra de comida. En este punto se separan la directora y el significado del film. Puesto que Vera Chytilová, de las primeras imágenes de la película a las últimas, en las que maquinaria pesada y rígida se mezcla con la crudeza de las bombas, nos hace conscientes del terrible trasfondo social que ampara el sistema. Existe una guerra mortal que debe ser combatida. Para Luis Buñuel (en “Mi último suspiro”), el surrealismo es un “movimiento poético, revolucionario y moral” en lucha “contra las desigualdades sociales, la explotación del hombre por el hombre, la influencia embrutecedora de la religión, el militarismo burdo y materialista”. En él la provocación, el escándalo, funcionan siempre como un medio que debe ser “capaz de hacer aparecer los resortes secretos y odiosos del sistema” a derribar. El cine de Chytilová es esencial y profundamente político.

El arrepentimiento

Pese a la opinión de Carlos Losada en Cinestudio (nº 74-75, 1969), donde decía que "cuando [las margaritas] caen lo hacen a un río, y un barco que pasa no puede salvarlas porque las gentes que viajan en él son trabajadores que necesitan descanso, y no deben hacer nada ni ocuparse de nadie", lo cierto es que puede verse en esa necesidad final de ayuda una bofetada de la sociedad al sujeto hasta entonces pseudo-individualista (las margaritas son dos, no por casualidad) que la había desafiado. La supervivencia del individuo requiere del resto de personas que conforman el sistema y, por tanto, éste resulta imprescindible. Aristóteles escribió: “aquel que no puede vivir en sociedad y que en medio de su independencia no tiene necesidades no puede ser nunca miembro del Estado; es un bruto o un dios” (Política, libro I, capítulo I, origen del Estado y la sociedad). No es el caso.
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