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Los corceles de fuego (1964)

Los corceles de fuego
Trailer
7,3
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Sinopsis
Desde su más tierna infancia, Ivan y Marichka viven un apasionado y romántico amor a pesar de la enemistad que acaba enfrentando a sus familias. Incluso cuando se ven obligados a separarse, hay en el cielo una estrella que permite que se acuerden el uno del otro. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Unión Soviética (URSS) Unión Soviética (URSS)
Título original:
Tini zabutykh predkiv
Duración
97 min.
Guion
Sergei Parajanov, Ivan Chendej (Historia: Mikhaylo Koysyubinskiy)
Música
Miroslav Skorik
Fotografía
Viktor Bestayev, Yuri Ilyenko
Productora
Dovzhenko Film Studios
Género
Drama Romance Melodrama Religión
7
Raíces profundas
Una vez descubiertas las películas más significativas de Parajanov, esta es la que para mí justifica de manera más plena el prestigio —aún minoritario— de este director, por encima de la canónica "El color de la granada", que me ha supuesto una ligera decepción.

La pequeña gran diferencia entre estas dos películas es que, compartiendo su afán de elaborar un cine ante todo de carácter poético, "Los corceles de fuego" logra convertirse, pese a sus irregularidades, en un genuino poema, mientras que "El color de la granada" la percibo más bien como una sucesión de versos sueltos —muchos de ellos, eso sí, fabulosos—, que no es lo mismo. En otras palabras, una sucesión de bellas estampas, con un marcado sentido de la composición y de las manchas de color, pero que muy a menudo funcionan más en su propia entidad autónoma que por su interrelación, lo que de alguna manera se contradice con la propia esencia de la poesía y el cine.

En cambio, en "Los corceles de fuego", sin dejar de contar igualmente con planos portadores de una gran potencia plástica, sí noto ese fluir entre ellos (choques, continuidades, rimas…) y, por ende, esa buscada concepción de "poema cinematográfico".

Parajanov se recrea aquí en las raíces ucranianas, en una asumida clave folklórica y mítica, a partir de una sencilla historia de amor imposible a la manera de Romeo y Julieta, mostrando la vida rural, los rituales de bodas y entierros, las fiestas, las tradiciones… La irregularidad antes enunciada pienso que radica en la duración estándar de hora y media. Debido, precisamente, a que la historia de los amantes no deja de ser una excusa, un recipiente dónde ubicar el carácter poemático de la propuesta, sería a mi entender más redonda con la duración de poco más de una hora de "El color de la granada" (o también sus dos películas aún posteriores).

Pese a todo, la profunda belleza que transmite esta película me parece innegable y dos autores soviéticos acuden a mi mente, uno a nivel temático y el otro, formal. En el primero, encuentro la huella de Dovzhenko, con ese canto a la comunión del hombre con la tierra y los ancestros. En el aspecto formal, los encuadres con gran angular en posiciones bajas, mostrando por ejemplo las copas de los árboles como lanzas que convergen en un lejanísimo punto de de fuga, me recuerdan en su majestuosidad las imágenes campestres de Kalatozov en "Soy Cuba". Y, como en esa película, los grandes movimientos de cámara generan una impresionante sensación de inmensidad. La cámara parece capaz de abarcar todo el universo, en una demostración práctica que la amplitud no es cuestión de proporciones (el formato es cuadrado), sino de la forma de mirar.

El resultado es, pues, una exuberante coreografía emocional y sensitiva que, en sus momentos más acertados, que son muchos y muy logrados, podríamos emparentar, por buscar un referente cercano, con los más frondosos y sensuales poemas de Vicente Aleixandre.
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29 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Sublimación del folklore ucraniano
Ideal para comenzar con el cine de Parajanov (maravilloso a mi gusto), creo yo; es bastante más asequible que sus tres (es deprimente que le tuvieran en la nevera durante más de 15 años, tanto por la injusticia como por lo que nos hemos perdido) películas plenamente personales, y al mismo tiempo, es una cinta que impacta cantidad (ya desde la impresionante secuencia introductoria) y cala el triple. Salvando las distancias, a mí Parajanov me recuerda a Bartok por lo que fue capaz de hacer con el folklore de su tierra y derredor; mirándolo fríamente la historia no me dice mucho, pero en manos de este hombre me llega al alma. Una película bellísima, tremendamente sugerente.
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19 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil