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Post Mortem (1958)

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Sinopsis
Una esposa se niega a permitir que su marido desperdicie el dinero de un boleto de sorteo de 133,000 dólares heredado de su primer esposo muerto, por lo que él planea matarla.
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Post Mortem
Duración
30 min.
Guion
Obra: Robert C. Dennis. Historia: Cornell Woolrich
Fotografía
John F. Warren (B&W)
Productora
Shamley Productions. Distribuida por CBS [USA] / Universal Pictures Home Entertainment [USA]
Género
Drama Intriga Crimen
6
Pretensiones
Alfred Hitchcock presenta: Post Mortem (Post Mortem), temporada 3, episodio 33, dirigido por Arthur Hiller en 1958. En su afán por defender la jardinería rodeado de un entorno saludable, Hitch (nuestro jardinero ocasional) ofrece algunas sugerencias a la audiencia sobre el mejor cuidado de la horticultura en horas no solares donde los avanzados recursos tecnológicos, pueden acelerar además, el proceso de crecimiento de la flora aplicado también a otros usos, algo parecido a lo que el anfitrión se refiere para el relato que hoy nos presenta.

Las pretensiones de la señora Judy Archer (Joanna Moore), no van más allá de los pequeños placeres que su posición social le permite; lo contrario del señor Steve Archer (Steve Forrest), cuya ambición máxima se rodea de un idílico poder económico, especulando en todo momento sobre cómo conseguirlo de la manera más eficaz. La tranquilidad y el sosiego del hogar que rodea la cotidiana vida de los Archer, se ve abruptamente alterada por los medios queriendo conocer a la sorprendida afortunada (antes señora Mead), por la noticia que cambiará el futuro de su actual matrimonio si se encuentra la prueba ligada a su anterior marido: el difunto Harry Mead.

El señor Wescott (James Gregory), interesado impenitente metomentodo, se cruza en el camino de la señora Archer para facilitarle la labor en la búsqueda de una prueba ganadora junto a una serie de coincidencias ligadas a su anterior matrimonio y al futuro inmediato del actual, debiendo superar antes algún pequeño escollo para empezar a disfrutar holgadamente de lo que les espera tras la confirmación del señor Wescott sobre algunos datos relacionados con el extinto Harry Mead y el señor Archer, así como el modo poco ortodoxo de este por conseguir a cualquier precio lo que en realidad solo le pertenece por derecho a la señora Judy Archer para quien un pequeño descuido, podría suponer lo contrario.

Sorprendido por los efectos tecnológicos sobre el crecimiento de las plantas y otros elementos de jardinería fuera de hora, Hitch cree que llegó el momento de prescindir esos recursos, dada la preocupación generada por el efecto causado. Sin apenas dudarlo nuestro querido epiloguista se quita de en medio, no fuera que también acabara afectado de igual manera, acción que no duda en aplicar tras un acelerado fundido.
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