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La pasión de Cristo (2004)

La pasión de Cristo
Trailer
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Sinopsis
Año 30 de nuestra era. En la provincia romana de Judea, un misterioso carpintero llamado Jesús de Nazareth comienza a anunciar la llegada del "reino de Dios" y se rodea de un grupo de humildes pescadores: los Apóstoles. Durante siglos, el pueblo judío había esperado la llegada del Mesías - personaje providencial que liberaría su sagrada patria e instauraría un nuevo orden basado en la justicia-. Las enseñanzas de Jesús atraen a una gran multitud de seguidores que lo reconocen como el Mesías. Alarmado por la situación, el Sanedrín, con la ayuda de Judas Iscariote, uno de los doce Apóstoles, arresta a Jesús. Acusado de traición a Roma, Cristo es entregado a Poncio Pilato, quien, para evitar un motín, lo condena a a morir en la cruz como un vulgar criminal. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Passion of the Christ
Duración
126 min.
Guion
Mel Gibson, Benedict Fitzgerald
Música
John Debney
Fotografía
Caleb Deschanel
Productora
Newmarket / Icon Productions
Género
Drama Religión Biblia Gore
8
LA HISTORIA COMO DENUNCIA SOCIAL
Jamás el cine había reflejado con tal brutalidad e hiperrealismo, la tortura, vejaciones y muerte de Jesús de Nazareth en sus últimos días.

Grandes cineastas abordaron su figura, como personaje central, desde diversas ópticas, pero siempre idealizando, edulcorando o embelleciendo las escenas correspondientes a los últimos días de su vida.

Los más destacados son Nicholas Ray que nos ofreció en su "Rey de Reyes" de 1961, quizá el relato más equilibrado del mensaje místico de Jesús, entremezclado con una trama que pretendía reflejar la conflictividad social de la época.

En 1964, Pier Paolo Pasolini nos brindó en su "La Pasión según San Mateo" un relato nihilista y esteticista que pretendía aproximarse a Jesús desde una estética social y contemporánea.

George Stevens es el responsable en 1965 del gran espectáculo hollywoodiense "La Historia Más Grande Jamás Contada", film trufado de las estrellas de la época, que se inspiraba en las representaciones pictóricas más reconocidas de las escenas de la vida de Jesús.

Franco Zeffirelli pretendió decir la última palabra sobre la vida de Jesús, amalgamando en su extensa "Jesús de Nazareth" de 1977, misticismo, lirismo, esteticismo y gran espectáculo, arropado también por numerosas estrellas de su época.

La aproximación más controvertida hasta la fecha del estreno del film de Gibson, sobre la figura de Jesús, la realizó en 1988, Martin Scorsese, que con su "La Última Tentación de Cristo", reflejó la otra cara de la pasión, el sacrificio no físico, sino existencial, de renunciar a una vida propia, a una mujer y a unos hijos y a crear su propia familia, para entregarse a un destino universal.

Los principales detractores del film de Gibson, le tachan de brutal, antisemita y reaccionario.

Y es cierto que es agresivamente brutal, pero no lo es más de lo que pudo ser el suplicio sufrido por un condenado a morir crucificado en la Palestina del siglo I d.C.

Tampoco se le puede tildar de antisemita, por reflejar los manejos de los airados sacerdotes y de la turba de fariseos, para conseguir la condena de quien consideran una amenaza para el mantenimiento de su ortodoxia religiosa y de sus privilegios.

Ni siquiera de reaccionario, por construir una historia que, aún basada en textos bíblicos, rompe con la visión, socialmente aceptada pero falsa, de un martirio blando e idílico, que parece construido para posar en un lienzo inmortal.

La visión hiperrealista del film, llevada a su último extremo al utilizar las lenguas muertas de la época, latín y arameo, no debería permitir obviar su valiente mensaje de denuncia, al reflejar una situación más actual de lo que a simple vista se puede reconocer, los poderes religiosos contaminando la opinión a través del fanatismo, el odio y el miedo, propician la intervención del poder militar para evitar la ruptura del equilibrio de poderes.
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221 de 263 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
¿Me haces un retrato, pero con los ojos más bonitos?
Para algunos, Jesús fue el hijo de Dios. Para otros no fue más que un revolucionario. Y los hay también que creen que sólo fue un pobre iluso (con muy buenas intenciones, eso sí) que se creyó sus propias fantasías. Difícilmente se podría poner de acuerdo a toda esta gente entre sí. De lo que no hay duda, y aquí todos coinciden, es que la figura de Jesús existió.

En 2004 Gibson realiza su versión de La Pasión de Cristo, centrándose exclusivamente, como bien aclara su título, en lo que es conocido como "La Pasión"; las últimas 12 horas de la vida de Cristo. Como era de esperar a nadie deja indiferente. Mientras la mitad del planeta se rinde ante el aclamado film, la otra mitad lo tira por tierra dando en la mayor parte de los casos unos argumentos que a mi personalmente no me convencen. De entre todos ellos destaco el "pero" que más se oye: "Violencia gratuita".
El correcto uso del término "violencia gratuita" es cuando se realiza, o expone, actos violentos que no vienen a cuento. ¿De verdad os parece que no es necesario hacer una reconstrucción violenta de unos hechos que sí fueron tremendamente violentos?. A mi me parece que es muy necesario si se quiere ser fiel a lo que se está reconstruyendo. Desagradable, aterrador, perturbador... sí. Gratuito no.
Eso es lo que siempre pedimos, ¿no?. Que las historias que nos cuenten no sean un timo. No queremos trolas inverosímiles. De hecho rajamos que da gusto de las películas con severa falta de rigor. Y resulta que viene Mel, nos pone toda la carne en el asador, y medio patio de butaca se echa las manos a la cabeza. A mi juicio, hipocresía pura y dura. Es como pedir a un pintor que nos haga un retrato pero pasando por alto nuestros defectillos. Ya estamos muy mayores para las medias tintas.

Hace unos días pasaron una serie de tv llamada "María, madre de Jesús". El primer capítulo arranca y la primera imagen que muestra es la de Jesús crucificado pronunciando "Mujer; he aquí a tu hijo. Hijo; he aquí a tu madre". 12 horas antes de la mítica frase se produjo la paliza que ya todos conocemos. En "María, madre de Jesús" nos perdemos todo eso aunque se da por sentado que sucedió horas antes. Sin embargo, aquel Cristo parece que llegó de estar toda la mañana en su casa. No sangraba, no se le veía dolor en el rostro, su voz salía firme y sólida. Y fue al ver aquello cuando pensé en aquel "Mujer; he aquí a tu hijo..." de Caviezel. La voz entrecortada, temblorosa y agónica; su cuerpo, nunca mejor dicho, hecho un cristo. Su rostro delatando agonía. Los asombrosos planos de su piel hecha jirones.
¿Sabéis que pensé mientras miraba al primero y recordaba al segundo?: pensé que me reafirmo en mi 10 a La Pasión de Cristo. No me creo a un Cristo que no agoniza. Me desmotiva.

Tengo una opinión que es muy personal. Gibson no cae precisamente simpático al espectador. Creo que bastante gente suspende la película, no por su falta de calidad, sino por ser él quien se esconde tras ella. Así de simple.
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168 de 192 usuarios han encontrado esta crítica útil