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Colombo: Crimen a la antigua usanza (TV) (1976)

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Sinopsis
La familia Lytton es dueña de un museo. Ruth y Edward le han dedicado su vida, aunque últimamente las cosas no han ido bien y Edward decide venderlo. Ruth no coincide y tiene planes propios, planes muy peligrosos. Episodio Nº38 de Colombo.

Aunque Colombo tiende a ser definida o considerada como una serie de TV, nunca fue una serie propiamente dicha. Exceptuando la presencia recurrente del personaje principal, no presenta ninguna de las características de una serie tradicional (episodios semanales, de duración regular, con cast, dirección y equipo de producción fijo). Pensados como telefilms (de hora y media como promedio de duración), cada episodio cuenta con una historia independiente y con un director y un equipo de producción distinto. Los films tuvieron una transmisión irregular, pero con un mínimo de tres o cuatro producciones por año hasta 1978. Más de diez años después, Falk retomó su personaje por dos años (1989-1990). A partir de 1990, Columbo dejó de emitirse con regularidad, y los siguientes films fueron estrenados como especiales. Por estas razones, los 68 episodios de Colombo se dispersan irregularmente a lo largo de 35 años (1968-2003). (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Columbo: Old Fashioned Murder (TV)
Duración
75 min.
Guion
Peter S. Feibleman (Historia: Peter S. Fischer)
Música
Dick DeBenedictis
Fotografía
Irving Lippman
Productora
Universal Pictures Television / NBC
Género
Intriga Comedia Crimen Serie [Colombo]
6
De los afectos encontrados entre Colombo y los Lytton
Old fashioned murder (Crimen a la antigua usanza) dirigido por Robert Douglas en 1976, es el segundo telefilm de la sexta temporada y treinta y nueve de la serie, donde el conflicto de intereses de la familia Lytton se diversifica y cuestiona con los posicionamientos entre sus miembros frente a las prioridades del ruinoso negocio que la familia regenta y, al que Edward Lytton (Tim O’Connor) pretende poner fin debido a la baja rentabilidad del Lytton Museum.

El amor incondicional de Ruth Lytton (Joyce Van Patten) por lo que para ella representa el museo es tanto, que no dudará en preservar a cualquier precio por lo que tanto ha luchado reflejado en los contenidos del museo y en sus diferentes periodos históricos que acoge la colección de las obras que las alberga. Un desagradable incidente con el vigilante Milton Shaeffer (Peter S. Feibleman), convence definitivamente a Ruth para urdir un plan que pueda impedir la improrrogable decisión de su hermano Edward tesorero y presidente del museo.

Presenciados los hechos por el espectador, sus consecuencias y la imprescindible escena de alguna pista telefónica, Colombo(Peter Falk) entra en acción entre estornudos primaverales, entrevistándose con la familia Lytton: la carismática Ruth, su sensiblera hermana Phyllis Lytton Brandt (Celeste Holm) y la hija de esta Janie Brandt (Jeannie Berlin) novia del hermano del nefasto vigilante asesinado, todo un entuerto familiar del que inicialmente no se libra de sospecha el hermano del vigilante Dr. Tim Shaeffer (Jess Osuna).

En un juego de los afectos encontrados entre Colombo y los Lytton que se mueven entre la incredulidad y los hechos demostrados, se mueve el teniente Colombo quien desde su pertinaz actitud investigadora no tardará en hallar elementos circunstanciales y materiales envueltos en imprescindibles primerísimos planos confirmando su importancia en los encuadres relacionados, suficiente para incriminar a alguno de los elementos vivos de los Lytton en un mar de contradicciones entre el desconocimiento, la acción y los asesinatos simuladamente presentados como acción y defensa.

Atrás quedan los materialismos económicos del dogmático hermano, la delicada sensiblería de la ausente hermana, los intentos por encontrar su sitio de la hija y sobrina de Phyllis, Ruth y Edward Lytton respectivamente y un contradictorio vació emocional en su directora yéndose de un entorno que por nada ni por nadie quería perder, en una preciosa escena donde se borda el sentimiento por lo pasajero, por lo liviano, clamando en silencio por el arte como argumento para vivir, para existir, para amar…aunque no a cualquier precio.

Complemento genealógico. Colombo cita a su mujer en tres ocasiones.
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