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1945 (2017)

1945
Trailer
6,9
519
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Sinopsis
Un sofocante día de agosto de 1945, recién acabada la guerra en Europa, los habitantes de un pueblo se preparan para la boda del hijo de un funcionario del ayuntamiento. Mientras, dos judíos ortodoxos llegan a la estación de tren portando dos misteriosas cajas. El funcionario teme que los hombres sean hijos de los judíos que fueron deportados, que vienen a reclamar las propiedades que ahora tienen ellos de manera ilegal, perdidas por sus dueños durante la guerra y el holocausto nazi. Otros lugareños tienen miedo de que vengan más supervivientes y de que éstos representen una amenaza para las tierras y las posesiones que ahora reclaman como suyas. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Hungría Hungría
Título original:
1945
Duración
91 min.
Estreno
16 de marzo de 2018
Guion
Gábor T. Szántó, Ferenc Török
Música
Tibor Szemzö
Fotografía
Elemér Ragályi (B&W)
Productora
Katapult Film
Género
Drama II Guerra Mundial Holocausto
7
Crítica de 1945 por Cinemagavia
Calificación 7/5

La película 1945 está realizada de una manera tan sutil que cada detalle aparece cuidadosamente pensado. El escenario principal está construido en base a la relación existente entre los personajes, divididos en dos bandos, los que tienen sentimiento de culpa y los que tienen el instinto casi inhumano de supervivencia. Los que se acercan a los principios universales de la ley y la moral cristiana o los que actúan con sus propios códigos de conducta basados en la codicia. Sin embargo, de una forma u otra, todos los habitantes del pueblo están implicados y tienen parte de culpa.

El antisemitismo como si de un veneno se tratara recorrió Europa durante muchos siglos antes de Hitler. El dictador alemán no lo inventó, pero si aprendió de él y lo utilizó de forma eficaz y terrible para crear un régimen aterrador y sangriento. Y, quizás lo más trágico de esto, fue la poca resistencia que encontró en Europa central y oriental. Por un lado, el miedo y el temor al que es diferente, sin importar su utilización de forma irracional, está profundamente arraigado en muchas sociedades. Por otro lado la guerra, como tal, es una oportunidad perfecta para despertar los más bajos instintos de las personas, la especulación y los intereses oportunistas.

La presencia de dos judíos con dos grandes baúles, de forma paradójica despierta el miedo en aquellos que un día se beneficiaron de su persecución. Lo que Ferenc Török intenta reflejar es la propia sensación de ansiedad creada por lo desconocido. Las víctimas que son retratadas como peligrosos invasores por aquellos en el poder es un asunto que se repite una y otra vez.

Mientras que para algunos países, la fecha de 1945 fue el año de la liberación nazi y el final del fascismo, para otros estados de Europa del Este simplemente pasaron, de estar dominados por una potencia invasora y totalitaria, a estarlo por otra. Por lo tanto, la imprevista visita al pueblo de los dos judíos, esta cargada de un fuerte y sutil simbolismo. Lo que debería haber sido motivo de fiesta y celebración con la boda se convierte en una tragedia, en la que nadie está libre de culpa, toda la sociedad está implicada de una manera u otra, desde el cura hasta el alcalde, desde los maestros a los campesinos; de hecho, no es casualidad, que los únicos personajes con dignidad y honestidad abandonen el pueblo.

1945 está basada en el relato corto “Hazatérés” (Regreso a Casa, 2004) de Gábor T. Szántó que también colabora con el guion. Examina un lado del Holocausto que rara vez se aborda en la ficción: el regreso de los supervivientes judíos a las regiones donde fueron exterminados en masa por los nazis. Explora en la reacción de la sociedad húngara ante su llegada, después de que en el mejor de los casos, se quedara parada y viera la matanza de sus amigos y familiares o, en el peor, ayudara activamente a los alemanes. También plantea otro interesante dilema, ¿Como se puede reclamar propiedades antiguas cuando las autoridades las confiscaron y redistribuyeron a nuevos propietarios que vivieron allí durante años?.

Ferenc Török dirige su cámara casi exclusivamente a los aldeanos, interesado en reflejar cómo se les desmorona su complacencia cuando se enfrentan a sus pecados del pasado, y en evocar el ambiente asfixiante y castigador del caos existencial que ahoga a la aldea. De esta forma, Török parece evocar al célebre director húngaro Béla Tarr, en particular su obra maestra de siete horas y media, “Sátántangó” (1994), que también sigue el desmoronamiento de un pequeño pueblo cuando uno de ellos, presuntamente muerto, regresa repentinamente.

Rodada en un impresionante blanco y negro, 1945 es una película hipnótica, silenciosa y conmovedora. La fotografía de Elemer Ragalyi por sí sola es una auténtica maravilla y un disfrute de los sentidos, debido al uso exquisito de la iluminación, y a sus poéticas e impactantes imágenes, como la espléndida toma final, de gran simbolismo, y preñada de múltiples significados que cada espectador interpretará de manera diferente. Una fantástica narración visual desarrollada en la película 1945, cimentada en una fotografía austera y de alto contraste de luz.

Ferenc Török emplea constantes primeros planos íntimos y despiadados de la cara ancha y sudorosa de Isztvan (Péter Rudolf) como del resto de personajes del pueblo, mostrando casi al detalle la textura de la superficie de sus pieles, en contraposición con los planos más generales de los dos “invasores” judíos. Las cargas emocionales de los personajes se alinean de manera intangible en sus expresiones. Mediante la incorporación de escenas magníficamente enmarcadas y proyectadas en austero monocromo, la película 1945 avanza al mismo ritmo lento y constante con el que los hombres judíos continúan su marcha inexorable hacia la aldea.

En definitiva, una espléndida película, en la que todos y cada uno de los personajes transmiten veracidad y autenticidad, y en donde se generan muchísimas emociones incluso sin palabras. Esto es debido, en gran parte, al fabuloso guion escrito de forma sensible e inteligente. Excelente fotografía en blanco y negro, rico diseño de producción y excelentes interpretaciones en conjunto.

https://cinemagavia.es/pelicula-1945-critica-ferenc-torok/
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16 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Cuando un jurado popular se convierte en juez y parte
Es imposible cerrar un círculo partido. Lo mismo ocurre con la convivencia en cualquier comunidad cuando se intoxica, descompone y troncha la convivencia pacífica entre sus convecinos, da igual por qué motivo o causa, porque una vez que se quiebra la confianza, la seguridad y el afecto fraterno, cualquier atrocidad parece posible… y ninguna resulta tranquilizadora, porque hace aflorar lo peor del ser humano: el revanchismo, la envidia, la codicia, el olvido…, es decir, el caos se adueña de todo como la mala hierba que se apodera de un jardín que antaño fuera frondoso y fértil y ahora se queda árido y estéril, pasto de las alimañas más espeluznantes.

La estructura de esta cinta húngara asemeja una fallida circunferencia: al inicio, unos enigmáticos personajes vestidos de negro – cuya estética parece remitir de forma evidente a los judíos que antaño vivían en el pueblo – descienden de un tren; al finalizar, esos mismos personajes vuelven a tomar un tren que les alejará para siempre de aquel paisaje inhóspito y remoto. Pero el recorrido que han realizado no ha cerrado las heridas ni ha servido para reparar la pérdida padecida, sino que ha revelado todo aquello que todo el mundo sabe pero nadie se atreve a mencionar en voz alta. Se susurra, se maldice, se conspira y se maniobra para evitar que nada cambie y las sepulturas se mantengan selladas, pero en verdad la mala conciencia, los remordimientos y la codicia siembran la discordia y generan una envenenada pestilencia que enturbia la ficticia paz de los cementerios.

Basta con el silencio impenetrable de los forasteros para descomponer, atemorizar y torturar a los lugareños. No se requiere de palabras, ni de sermones, ni de reproches, ni de demandas para hacer aflorar el pasado y la culpa y, así, someter a los responsables a la humillación pública. Quizás nada cambie, pero es seguro que nada seguirá igual. El espejo ya no nos devolverá nunca la imagen de quien deseábamos ser o de quien soñábamos con llegar a ser… ahora solo nos mostrará, desnuda e inmisericorde, la imagen de nuestro delito, de nuestra omisión de auxilio, de nuestros errores y faltas. Ya no podremos habitar un lugar al que ultrajamos y envilecimos al convertirnos en delatores, al emponzoñar la convivencia con el dedo acusador de la delación y la avaricia.

La película promete más de lo que ofrece. Se hace larga y resulta demasiado obvia en sus intenciones. Sin embargo, está llena de hallazgos y contiene una dirección muy cuidada y una bellísima fotografía en blanco y negro que resalta la angustia y enfatiza el desconsuelo. Imperfecta pero muy interesante.
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12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil