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Padre Patrón (Padre padrone) (1977)

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Sinopsis
Narra la historia de un niño campesino con un padre tan tiránico y autoritario que le impide ir a la escuela o tener amigos. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Italia Italia
Título original:
Padre padrone
Duración
117 min.
Guion
Paolo Taviani, Vittorio Taviani
Música
Egisto Macchi
Fotografía
Mario Masini
Productora
Cinema S.R.L / R.A.I
Género
Drama Infancia Vida rural
8
Lo siento, no volveré a aprender, padre, digo patrón.
El cine es un vehículo cultural capaz de poner de manifiesto todo tipo de sentimientos, pensamientos o sensaciones, que pueden ser representados con una rica variedad de matices, donde puede reinar la mayor belleza, y la mayor crudeza. Ésta última característica es de la que se sirven los Taviani para exponer su visión acerca del aprendizaje y de la alfabetización con unos resultados brutales, piden a gritos ser analizados y no de forma banal, pues su mensaje queda no únicamente implícito, sino que lo hace con una fuerza y perspicacia simplemente arrolladora, con una contundencia que alcanza unos niveles insospechados que jamás nos haya ofrecido el séptimo arte. Paradójicamente, los Taviani no nos enseñan arte, sino todo lo contrario, desengranan el lado más oscuro y primitivo de una sociedad condenada a ser analfabeta, ellos mismos son víctimas de un precario sistema e involuntariamente transmiten su alarmante estupidez a las generaciones venideras.

La historia se desglosa en tres épocas o etapas, la vida de un niño, víctima de su padre, también victima de su miserable condición de la que es imposible escapar. Una vez dentro, desgraciadamente no hay salida. Des de pequeño, somos testigos de los numerosos pero inútiles intentos del chico para salir y escapar de las garras del analfabetismo tan latente, tratando de asistir a la escuela. Lo penoso de todo ello viene con su inquisidor padre, que le obliga a su retirada de su única vía de escape para trabajar en el campo, que es ahí donde se encuentra su futuro. Involuntariamente, y reflejo de la podredumbre existente, el padre actúa como instigador sometiendo a su hijo a un futuro escaso de posibilidades. Sus directores tratan de relatarnos la batalla más grande que se haya visto en pantalla, pero dicha guerra se libra en el interior de nuestro pobre protagonista, para tratar de salir de su miserable existencia. Se resalta aquella trágica situación que debido a ese fatal contexto, el niño se ve obligado a crecer y a madurar en un edad demasiado temprana.

Finalmente, la lucha del chico obtiene sus frutos, y abandona a su padre por el estamento militar, situación no mucho más atractiva de la que tenía en el campo. Pero este será el comienzo de su extraordinaria evasión y su vía de escape para poder llegar a la universidad y terminar siendo alguien. Finalmente, el joven alcanza su formación y aprendizaje deseados. Su desarrollo termina con su regreso en el campo, donde los Taviani resaltan el mastodóntico contraste entre su padre y dicha sociedad con los conocimientos del un joven ya adulto. Él termina siendo la clave esencial para la evolución del mundo que él mismo aborrece y del que consiguió escapar. Él es el único capaz de traer la alfabetización y conocimientos. Sus directores muestran esta cruda realidad de forma enormemente cruel y perturbadora. Es un viaje necesario, pero es a la vez mezquino y desagradable. Es fuerte, dura, contundente y extremadamente real.
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13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Gavino toma las de Villadiego en una película sin Gabino Diego
¡Como para no huir de la Córcega pastoril: niños que se follan gallinas, adolescentes que se tiran a burras, adultos que se excitan contemplando la zoofilia, padres que apalizan a sus hijos, hijos que apalizan a sus padres, padres que arrean latigazos con serpientes, padres que promueven el absentismo escolar, venganzas de estacazo y tentetieso, cabras que se cagan en la leche, niños de siete años abandonados en el monte, madres que hacen caso omiso... De todo esto, y de más, huye el bueno de Gavino, en una película áspera, rasposa, tremebunda, pasada de moda, que ya más que una película es un documental sobre los restos atávicos del Homo Mediterransis, prehomínido del cual aquí, en el Bierzo, aún tenemos unos cuantos especímenes viviendo en régimen de semi-libertad, sueltos por los valles...
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11 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil