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Surcos (1951)

Surcos
Trailer
7,6
3.510
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Sinopsis
En los años 40, finalizado el conflicto de la Guerra Civil Española, una familia abandona el campo y emigra a Madrid con la esperanza de mejorar sus condiciones de vida. Sin embargo, la vida en la ciudad es cruel y está llena de desengaños y penalidades. Manuel, el padre, encuentra trabajo en una fundición, pero no puede soportar el ritmo de trabajo. Pepe, el hijo mayor, se dedica a turbios asuntos relacionados con el estraperlo. Manolo, el hijo menor, encuentra trabajo como chico de los recados, y Tonia, la hermana, empieza a trabajar como asistenta. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
Surcos
Duración
99 min.
Guion
José Antonio Nieves Conde, Gonzalo Torrente Ballester (Idea: Eugenio Montes)
Música
Jesús García Leoz
Fotografía
Sebastián Perera (B&W)
Productora
Atenea Films
Género
Drama Vida rural Años 40 Posguerra española Neorrealismo
9
La jungla de asfalto
No me entra en la cabeza, francamente, por qué un peliculón de este calibre nunca ha logrado alcanzar el lustre y el renombre del que sí se han beneficiado otros. Tiene huevos la cosa. Como si en este puñetero país andáramos precisamente sobrados de obras maestras. Sobre todo de la primera mitad del s. XX, cuando el cine que se hacía por estos lares todavía andaba en paños menores.

Por lo que parece la ‘culpa’ de tan injusto menoscabo la tiene la presunta filiación franquista de su autor, Nieves Conde. Una filiación que —exceptuando un par de enunciados en los títulos de crédito— ni soy capaz de percibir en “Surcos” ni en nada debería afectar al indudable talento de este cineasta. Máxime cuando estamos hablando de una peli que, por si fuera poco, nos muestra la cara más sombría y atroz de una dictadura en la que los efectos colaterales de la posguerra y el estraperlo convirtieron a su población civil en auténticas aves de rapiña dispuestas a todo con tal de abrirse paso en la jungla de asfalto de cualquier gran ciudad. En este caso, de Madrid.

Que nadie se deje engañar, pues, por su rústico título. “Surcos” sólo tiene de bucólico y pastoril el nombre. El resto, en cambio, es uno de los mejores dramas patrios que, con toda franqueza, me he echado a la cara. Duro, seco, violento y extraordinariamente descarnado. Sin sentimentalismos que valgan y con mucha mala leche. Pero que mucha. Ah, y con algo de moralina, por supuesto. Pero más que católica, ilustrada. Lo digo por Rousseau y su teoría del buen salvaje. Un archiconocido postulado que flota en el ambiente durante toda la peli y que, sin lugar a dudas, influye decisivamente en su candente fatalismo y en la liberadora decisión final de los Pérez.

Nueve incuestionables estrellitas, pues, para un dramático retrato de innegable raigambre neorrealista y toque ‘noir’ que desde este preciso instante entra derecho, derechito, a mi Top-10 particular de cine patrio. Con la gorra, vamos.
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97 de 103 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
A hostias
Un mindundi de la prensa rosa le preguntó a Cela por su afición a resolver a puñetazos sus querellas. Con precisión académica, el Nobel rectificó:

- En España no nos peleamos a puñetazos, nos liamos a hostias.

En aquel magnífico programa de Méndez Leite sobre el cine español, Fernán Gómez también dijo algo parecido a propósito de "Surcos". Hay una escena en la que dos se pelean y se ve exactamente lo que dice Cela. No se pegan puñetazos, como en una peli del Oeste, se dan de hostias en mitad de la calle, mientras el público transeúnte se acerca para ver mejor.

Esta película, hecha por falangistas, refleja mucho mejor la mísera época de la posguerra que mil series y películas de hoy filmadas por los rojeras de diseño que se sientan en la mesa camilla del zetaperismo. La lucha por la supervivencia, la degradación, la chulería del poder..., todo servido con una crudeza y un grado de verosimilitud inauditos.

Vicente Aranda, Martínez Lázaro, Amenábar, Bollaín y compañía hacen una película sobre "la realidad social" (qué sabrán ellos, pijos subvencionados) que pretende ser "un puñetazo en pleno rostro del espectador" (cito a cualquier crítico de cualquier periódico) y a mí no me hace ni cosquillitas.

"Surcos" me lanza una hostia y me deja KO en el primer round.
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65 de 86 usuarios han encontrado esta crítica útil