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Mis tardes con Margueritte (2010)

Mis tardes con Margueritte
Trailer
6,5
3.442
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Sinopsis
Basada en la novela homónima de Marie-Sabine Roger. Germain Chazes (Gérard Depardieu) es un hombre maduro y obeso que vive en una caravana, en el jardín de su madre, y su vida transcurre entre el café y el parque público. Los demás lo consideran un imbécil feliz, hasta que Margueritte (Gisèle Casadesus), una anciana muy culta, le descubre el universo de los libros y las palabras. Desde entonces, su relación con los demás y consigo mismo cambiará sensiblemente. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
La tête en friche
Duración
82 min.
Estreno
20 de agosto de 2010
Guion
Jean Becker, Jean-Loup Dabadie (Libro: Marie-Sabine Roger)
Música
Laurent Voulzy
Fotografía
Arthur Cloquet
Productora
ICE3 / K.J.B. Production / France 3 Cinéma / Studio Canal / DD Productions
Género
Drama Comedia Amistad Vejez
8
Mis tardes/noches con Becker
Debo confesarlo, desde hace unos años tengo un pequeño vicio que me lleva a las salas de cine. No es ver un estreno de radiante actualidad, ni ver a ninguno de los grandes en acción, ni rebuscar entre la estruendosa acción para distraerme del mundanal ruido de la ciudad, porque para ello, para alejarme de ese mundanal ruido, quién mejor que Becker. Y ese es mi pequeño vicio: acudir religiosamente a cada película suya que se estrena, cuanto antes, mejor, y enternecerme con ellas, vaciarme emocionalmente y salir de la sala con pequeñas formaciones acuosas en los ojos a las que nunca dejo salir, las guardo para la próxima vez, para el día que me quiten a ese inolvidable francés.

Pero de todo ello no me encargo yo precisamente. Lo único que hago es acudir donde se estrene, sea doblada o en versión original, y dejarme guiar por ese pequeño gran mago del celuloide llamado Jean Becker. Y da igual cuales sean sus personajes, si los lleva hacía el drama más cruel o hacía la comedia más agradable, los resultados siempre son los mismos, y aquí logra engancharme con otra dulce historia sobre un paleto pueblerino (un genial Depardieu) al que se le presenta esa fuente de conocimiento llamada Margueritte, y a su lado nos da igual todo: aprendemos, sonreimos, nos sorprendemos... cualquier sensación es válida cuando los mecanismos están tan bien cuidados. Porque Becker no vuelve a recitar la típica historia de aprendizaje y superación, aquí deja ante nosotros a un personaje que conoce a la perfección sus limitaciones, y al que le motiva aprender, pero que en ningún momento intenta dar lecciones o vencer sus peores defectos, porque los conoce y los asume como el que más, haciendo de su periplo vital un camino recorrido entre el desencanto y la ilusión.

El autor de "La fortuna de vivir", plantea además con flashbacks los pequeños conflictos que fueron socavando las posibilidades de Germain, y en lugar de darse al tremendismo, los acoge como una marca más del personaje, los deja vagando en su mente y logra que proponer conflictos entorno a su duro pasado no resulte algo fuera de lugar, o un truco para reclamar a la emoción más visceral.
Sin embargo, lo mejor de todo en ésta "Mis tardes con Margueritte", está en que Becker deja atrás esos finales característicos que venía otorgando últimamente a sus personajes, y logra dar de lleno con el sentimiento, que empapa la pantalla y me recuerda que, la próxima vez que quiera toparme con tan agradables sensaciones sólo debo hacer lo mismo que Margueritte, pero buscando lo que ella buscaba a través de la lectura en el cine: una película de Jean Becker.
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40 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Mis tardes con Jean Becker.
Muchas han sido las horas que he pasado visionando películas de Jean Becker, su cine por regla general es muy directo, humano, lleno de historias sencillas y cotidianas (costumbristas) pero profundas, que te llegan al corazón, y que te hacen sentir como si tu fueras el protagonista, por muy difícil que fuera la situación en que se encontrase. Pero en “Mis tardes con Margueritte” no he sabido conectar con mi admirado director, quizás porqué la película en su conjunto, es cúmulo de historias ya contadas demasiadas veces y de mejor manera. De los dos actores principales sobresale sobre todo Gisèle Casadesus, y por su parte Gerard Depardieu, llega al espectador más desde su personaje que desde su interpretación; el coro de secundarios resulta tan parco en sus profundidades que su apreciación pasa del costumbrismo a la caricatura con excesiva facilidad, superando el mero cliché para convertirse en un reflejo agriamente hilarante de cada cual. Y en todo su conjunto encuentras la película, como muchas partes pero sin un todo que te la haga disfrutar. Evidentemente no es una mala película, pero si que al salir de la sala de proyección piensas en todo lo que pudo haber sido y no fue.
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37 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil