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El Intruso (The Intruder) (1962)

6,8
202
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Sinopsis
Un individuo muy ladino y artero, ataviado con un traje blanco, llega a una pequeña ciudad de Missouri y se presenta como un defensor de los derechos civiles de la población negra. Al día siguiente, está previsto que se aplique una sentencia del Tribunal Supremo que ordena la integración de los negros en la escuela. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Intruder
Duración
84 min.
Guion
Charles Beaumont (Novela: Charles Beaumont)
Música
Herman Stein
Fotografía
Taylor Byars (B&W)
Productora
Productor: Roger Corman
Género
Drama Racismo Vida rural (Norteamérica) Cine independiente USA
8
Una de las mejores, más valientes y personales películas de Roger Corman.
Adam Cramer ( William Shatner), un tipo vestido con un impoluto traje blanco llega a una ciudad de Missouri (una ficticia Kaxton que bien pudiera ser Charleston, ciudad de rodaje de la producción), presentándose a sí mismo como perteneciente a una sociedad sita en Washington preocupada por los cambios sociales y justificando su presencia por la inminente llegada de 10 estudiantes negros a la escuela local debido a ley dictada por el Tribunal Supremo de los Estados Unidos en 1954, según la cual la educación era un derecho civil.
Desde los primeros momentos, cuando oímos la conversación entre el recién llegado y la dueña del hotel en el que busca alojamiento nos damos cuenta de que estamos ante algo serio y enjundioso, alejado de la anterior obra de Roger Corman (me refiero en cuanto al tratamiento de un tema que en la época de rodaje de la película, presumo era muy delicado y espinoso) y que independientemente del mayor o menor costo de la producción, huele a peliculón.
A partir de aquí, como consecuencia de las arteras maniobras de Adam incitando (la verdad es que tampoco hacía falta mucho para ello) a todo blanco con el que se cruza a boicotear la situación a base de encendidas soflamas contra judíos y comunistas (al estilo Hitler), que según el quieren poblar América de bastardos para así hacerse con el país y que la aceptación de los 10 estudiantes negros es primer paso que les llevara a ser sometidos por la raza negra y del enfrentamiento entre los cada vez más numerosos seguidores del forastero y los escasos lugareños que se oponen al cada vez más inquietante movimiento que va surgiendo, tenemos una dura, terrorífica y agobiante historia, que a mi juicio es si no la mejor, si una de las mejores y más valiente (para la época en la que se rodo) descripción de la crispación social y de los consiguientes abusos y atrocidades cometidos y consentidos en la época.
A pesar del fracaso que supuso en la taquilla de la época (obvio), del cual un dolido Roger Corman (acostumbrado a tener beneficios en todas sus producciones) echo la culpa a la elección de William Shatner como protagonista (para intentar hacer mas caja se volvió a exhibir con los títulos de “Vergüenza” y "I Hate Your Guts", que traducido viene a ser algo así como “Odio vuestras tripas”, cosa con la que Shatner bromeaba diciendo que al ponerle este ultimo titulo, Corman estaba pensando en el), a mi juicio es uno de los mejores trabajos del futuro Capitán Kirk, aportando a su personaje una variedad de registros, que hacen a este una referencia en cuanto a esquizofrénica maldad.
Escrita por el prolífico Charles Beaumont que adapta para la ocasión una novela de titulo homónimo escrita por el mismo, estamos (a mi juicio) ante una de las mejores, más valientes y personales películas de Roger Corman.
Sigue en spoiler por falta de espacio:
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20 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El encantador de serpientes
Un tanto sepultada bajo la larga lista de películas que debemos al incombustible y difícilmente clasificable (atendiendo a la variedad de géneros que abordó) Roger Corman, destaca este título, seguramente el más ambicioso de su carrera en lo argumental, ya que en lo relativo al presupuesto y tiempo de rodaje las condiciones fueron las típicas de una realización de Corman: escaso el primero, fugaz el segundo.

Aprovechando la actualidad del tema abordado –la persistencia del racismo contra los negros en el sur de EE UU, ejemplificado por el caso de los “nueve de Little Rock”- el realizador muestra considerable nervio y agudeza en el retrato de una sociedad que lleva el segregacionismo en las venas, y que solo necesita un pequeño empujón para traspasar los límites que la más elemental civilización requiere para ser tenida por tal. La obligatoriedad de escolarizar a los negros conjuntamente con los blancos –impuesta por los tribunales federales- ya ha preparado el caldo de cultivo ideal y solo resta encontrar el agente que haga prosperar la enfermedad. Ese agente va a aparecer bajo el rostro sonriente y el atuendo impecable de Adam Cramer, un “vendedor” de pies a cabeza, pero cuyas mercaderías destilan odio, prejuicios y afán de poder. Lo mejor del filme, sin duda, es este personaje, soberbiamente interpretado por Shatner (que seguramente nunca estuvo mejor que aquí), y como logra manipular los odios larvados de la gente para conseguir sus fines. En cierto modo, mientras lo veía, me recordaba a otro personaje temible, el Elmer Gantry de la homónima película de Richard Brooks (“El fuego y la palabra”), otro embaucador nato.

Pero en este caso nuestro “charlatán” no es tan solo un embaucador de simples desesperados –que también-, sino un encantador de serpientes, pues no otra cosa son la mayor parte de los habitantes de ese pueblo sureño, Caxton, en el que se ambienta la historia. Casi todos ellos son retratados como racistas convencidos, con algunas honrosas excepciones –el editor del periódico, el director del instituto- que sirven a Corman como contrapeso, al tiempo que funcionan como “portavoces” de la posición personal del director. Del mismo modo, el personaje de Cramer encuentra su opuesto en Sam Griffin, no por casualidad vendedor ambulante, y que bajo su apariencia simple y vulgar, es un perspicaz conocedor de las personas, como pronto demostrará su enfrentamiento con Adam. En cuanto al origen de dicho enfrentamiento, del que no diré nada concreto, se basa precisamente en el afán de Cramer de manipular a los demás, explotando sus debilidades y flaquezas.

El filme posee un ritmo excelente que marca un sostenido crescendo desde el resentimiento latente del comienzo hasta la violencia desatada del final, violencia que sobrepasa a su instigador y a sus propios esbirros, como es natural que ocurra cuando la masa retroalimenta sus más bajas pasiones. Es una lástima que la resolución parezca un tanto apresurada y considerablemente más torpe que el resto del desarrollo argumental, hasta entonces francamente notable.

Rodada en tres semanas y con 80.000 pavos, utilizando a extras que apenas si sabían que lo eran (si parecen tan convincentes es porque muchos eran tan segregacionistas en la realidad como en la ficción) y viajando de un pueblo a otro de Missouri, en ocasiones huyendo de las muy serias advertencias de los “Sheriffs” locales, el resultado global es de lo más meritorio, siendo lamentable el fracaso comercial de la película (el primero que cosechaba Corman tras una larga lista de éxitos dentro de la serie B); esperemos que el tiempo y los comentarios positivos de otros compañeros contribuyan a remediar tan injusta situación, aunque me temo que en lo económico poco podremos conseguir a estas alturas.
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11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil