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Mi espía favorita (1951)

4,9
28
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Sinopsis
Un cómico de cabaret es contratado por agentes estadounidenses para suplantar a un espía internacional, con el fin de comprar en Tánger un microfilm valorado en un millón de dólares. Allí se encuentra con la bellísima Lily Dalbray, "vieja amiga" del suplantado, que se halla en tratos con su archienemigo. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
My Favorite Spy
Duración
93 min.
Guion
Edmund Hartmann, Jack Sher, Hal Kanter
Música
Victor Young
Fotografía
Victor Milner (B&W)
Productora
Paramount Pictures
Género
Comedia Musical Crimen Espionaje
3
Un pobre resultado
Rodada en 1951, “My favorite spy” no pasará a la historia y ni siquiera a la relación de las mejores películas de Bob Hope, ya de por si desiguales en calidad. Si hubiera que acusar de algo a la película es de la escasa enjundia de su guion y su inadecuado enfoque ya que termina pesando más lo que película puede tener de acción que el aspecto cómico que el espectador puede buscar. Digamos que es una película que no arranca una sonrisa.

“Mi espìa favorita” es una de esas películas a las que uno no sabe a quién responsabilizar del pobre resultado. Norman McLeod es un director que siempre se movió en el marco del cine cómico, dirigiendo en sus primera películas a los hermanos Marx y después siendo uno de los directores habituales de Danny Kaye o Bob Hope; sin embargo no aporta nada en esta película salvo su saber hacer. Bob Hope aparece desdibujado y hasta desconocido en ocasiones, soso, renunciando al humor gestual que le es propio. Hedy Lamarr se limita a lucir tipo y belleza sin que se la pueda pedir más. La música de Victor Young estorba más que otra cosa. Revoloteando sin pena sin gloria por la pantalla montones de secundarios. Escenas como las de la huída disfrazados de camello o la de los bomberos son desperdiciadas no aprovechando lo que pudieran haberse hecho con ellas.

Al final, en situaciones así, hay que volverse hacia el guion, obra nada menos que de tres guionistas. Todo resulta inverosímil, artificial y simplista. Por descontado, en las películas cómicas no es exigible un buen guion; basta con que sustente las situaciones cómicas y los gags de la película, pero la de “Mi espía favorita” es tan endeble que no sostiene nada, absolutamente nada.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil