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Dos buenos tipos (2016)

Dos buenos tipos
Trailer
6,2
17.341
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Sinopsis
Ambientada en Los Ángeles durante los años 70. El detective Holland March (Ryan Gosling) y el matón a sueldo Jackson Healy (Russell Crowe) se ven obligados a colaborar para resolver varios casos: la desaparición de una joven, la muerte de una estrella porno y una conspiración criminal que llega hasta las altas esferas. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Nice Guys
Duración
116 min.
Estreno
10 de junio de 2016
Guion
Shane Black, Anthony Bagarozzi
Música
David Buckley, John Ottman
Fotografía
Philippe Rousselot
Productora
Silver Pictures / Waypoint Entertainment / Misty Mountains
Género
Comedia Acción Años 70 Neo-noir Buddy Film
8
No se preocupe, tarde o temprano, resolveremos su caso
Dos buenos tipos es una comedia detectivesca realizada por el inclasificable director Shane Black y protagonizada por Russell Crowe y Ryan Gosling. La secuela espiritual de Kiss Kiss Bang Bang -del mismo director- nos retrotrae al Los Ángeles de finales de los 70 y nos presenta una “buddy film” de acción, intriga y toneladas de diversión. La historia comienza con el aparente suicidio de la actriz porno Misty Mountains. Sin embargo, algo esconde la industria ya que lo que parece ser un incidente aislado terminará por convertirse en un embrollo de dimensiones bíblicas. ¿Qué quién lo solucionará? La verdad es que no hay nadie capacitado pero, entre tanto, lo intentará una pareja de “investigadores” privados poco ortodoxa formada por Holland March (Gosling) y Jackson Healy (Crowe). La pregunta del millón es; ¿pese a su evidente falta de profesionalidad y su incalculable torpeza, podrán resolver el caso de una vez por todas?

Me gustaría arrancar con la sublime ambientación que le insufla el director al filme. Es ostensible que le guarda mucho respeto y mimo a esta época y a esta ciudad en especial. Es tanto el nivel de detalle que te transporta al ambiente de aquellas calles, garitos y fiestas. Los coches, looks y guiños al cine y a la cultura de los 70 son elementos que nutren a Dos buenos tipos de nostalgia y carisma. Por supuesto, como olvidarse de la banda sonora, que cuenta con artistas como Earth, Wind & Fire, Kool and The Gang, The Temptations o los Bee-Gees. Todos estos pequeños detalles funcionan como un perfecto engranaje para sacar a relucir la nostalgia del público. El guión elaborado por Shane Black con tremendo esmero y meticulosidad durante años es una auténtica joya, no tanto por su historia que quizá pueda resultar algo estereotipada sino por sus situaciones inolvidables e ingeniosos a la par que divertidos diálogos. Tampoco se olvida de darle cierta profundidad a sus personajes, sobretodo al de Ryan Gosling, cuyo arco narrativo fue el más completo de todos. Al término de la cinta, mientras los créditos finales salen y suena el tema “Love and Happiness” de Al Green, no pude evitar esbozar una sonrisa, evocando los mismos sentimientos a los cuales el propio Green dedica la canción. Pero, sin lugar a duda, lo que más brilla en esta historia son sus personajes especialmente el carismático dúo protagonista que pasan desde ya a ocupar un espacio entre los grandes. Sin embargo tampoco está exenta de errores y muchos de ellos vienen precisamente por lo ambiguo e impreciso de un guión que en ocasiones divaga mucho. Nada que no pueda pasarse por alto pero que probablemente haga que Dos buenos tipos no sea del gusto de todos. Es una historia tan atrevida que no gustará a los más puritanos pero, en mi opinión, ahí reside su mayor fortaleza. El director y guionista no tuvo reparos a la hora de plasmar su historia en el celuloide, no tuvo que ser políticamente correcto ya que tampoco pretende caer bien a todos. Habrá algunos que no entenderán su humor y habrá otros -entre los que me incluyo- que se lo pasarán en grande. Otro inconveniente que le encuentro es que no me pareció que el humor y el drama o la intriga estuvieran suficientemente balanceados y, aunque hay momentos profundos en la cinta, son tan aislados y están tan fuera de lugar que la balanza termina irremediablemente decantándose por la comedia. Pasando a las actuaciones de unos irreconocibles Crowe y Gosling que han sorprendido a propios y extraños con una relación de colegas, archiconocidos por encarnar a personajes dramáticos. Su tira y afloja, apoyado sobre el trabajo creativo de Shane Black, es perfecto y se agradece mucho en el apesadumbrado panorama cinematográfico actual. Es muy evidente que ambos actores están riéndose de sí mismos y de sus trayectorias profesionales, complementándose a las mil maravillas, como si de un dúo cómico se tratase. Pero, si bien el show les pertenece, hay un tercero en discordia que en ocasiones les hace sombra y no, no estoy hablando de Kim Basinger, cuyo peso en la cinta es prácticamente nulo. Estoy hablando de la hija de Holland March, una chiquilla muy entrometida con un intelecto y un desparpajo superior al de su padre. Entrañable y dulce interpretación de la joven Angourie Rice, la cual además cuenta con suficientes minutos para demostrar el talento que posee. Un nombre que oiremos mucho en el futuro, no me cabe duda. Continúo hablando de otro aspecto esencial como es el estilo de fotografía que, como no podría ser de otra forma, abunda en colores llamativos y está acompañado por unas tomas aéreas de L.A. que hacen su vez de homenaje a las películas de acción de los 80. Por último en el apartado musical, donde el Funk y la música Disco de los 70 cobran mayor peso, he de reconocer que habría preferido que fuera algo más variada y sorprendente. Muchos estarán de acuerdo en que aquella década supuso una revolución musical y pienso que un poco de Jimi Hendrix, Jefferson Airplane, Bob Dylan o incluso Carlos Santana habrían encajado muy bien con el tono desenfadado y psicodélico del filme y habrían aportado mayor diversidad a la que ya de por sí es una gran banda sonora.

Sin duda alguna si tuviera que recomendar una película para estas vacaciones sería Dos buenos tipos, ya que ofrece el paquete completo; originalidad, una historia y unos personajes llenos de carisma, gran música y diversión a raudales en compañía de estos dos detectives “sui generis” ¿Estáis cansados del género de superhéroes? ¿Añoráis los viejos tiempos, cuando las películas no tenían miedo de arriesgar, de ser diferentes? Pues aquí viene un torbellino dispuesto a agitar la cartelera mundial, a reírse de la formalidad imperante y amenazar a todos los productores conservadores con el regreso de un estilo cuya única norma es ofrecer diversión desenfadada sin necesidad de grandes efectos especiales ni escenarios fastuosos.

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77 de 109 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
¿Te gusta mi coche, campeón?
Dos detectives, el de lo del bar y el que tiene prisa, unen sus fuerzas para encontrar a una estrella porno. Sí, nos suenan esos casos típicos de detectives privados baratos. Bien. Ritmo irregular, diálogos poco precisos, cómica en varios aspectos y trama a trompicones, aún así: Bien ¿Por qué? Porque la película tiene un encanto especial, un encanto a base de sumergirte delicadamente en unos auténticos aires setenteros. O al menos, muy acertados. Y luego están ellos.

Russell Crowe, todo fondón, se desenvuelve estupendamente y consigue sostener un peculiar detective, casi sin historia, que puede que se quede un poco en el aire a la hora de exponer sus razones para formar sociedad con Ryan Gosling, pero debemos entender que los términos de la investigación están por debajo del poder contemplar a ambos actores en dos papeles peculiares y lejos de sus ámbitos normales. Y están fenómenos.

Como en los 70: el vestuario logrado, los coches ideales, música Disco de la época de los magnetofones a lo Ritchie Family, matones horteras con esas gafas de sol de pasta gruesa que tanto se usaban entonces, les habrá costado encontrarlas, y ¡cómo no! una mujer negra a lo Blaxploitation, con el pelo cardado formando redondel y todo trasladado con mimo y coherencia a la pantalla.

El guion tiene su guiño a la actualidad con muy mala leche, emplea el tema de hace poco de la contaminación no declarada producida por los motores de famosas marcas automovilísticas. Los jóvenes siempre preocupados por el medioambiente, protestando contra la contaminación del aire y, en frente, esos intereses ocultos para que no prosperen los catalizadores. La película cierra con categoría y simpatía, a lo familiar, y por tanto es una curiosidad para animarse y dejarse llevar por esos tipos, pero vamos, sin pretender descubrir nada novedoso.
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32 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil