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Operación Cicerón (1952)

7,7
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Sinopsis
Turquía era oficialmente neutral durante la Segunda Guerra Mundial, pero en realidad sirvió como punto de encuentro de los espías de las potencias beligerantes, que buscaban una oportunidad para intercambiar secretos militares. Un complejo caso de espionaje, en el que estuvieron implicados alemanes e ingleses, estuvo a punto de cambiar el curso de la guerra, inclinando la balanza del lado de las potencias del Eje Berlín-Roma-Tokio. Diello (James Mason), un ambicioso personaje que era secretario del embajador inglés, tramó un arriesgado plan para vender secretos británicos a los nazis y huir después a Sudamérica. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
5 Fingers
Duración
108 min.
Guion
Michael Wilson, Joseph L. Mankiewicz (Novela: L.C. Moyzisch)
Música
Bernard Herrmann
Fotografía
Norbert Brodine (B&W)
Productora
20th Century Fox
Género
Intriga Espionaje Basado en hechos reales
10
¿la mejor película de espias?
Pues, en mi opinión, un rotundo sí. Cuando todos los elementos que componen un filme funcionan como si de un reloj suizo se tratase no queda menos sino descubrirse ante ese maestro de maestros que fue Mankiewicz.
Pocos directores han mimado tanto los detalles en sus guiones (Wilder sería otro ejemplo perfecto de ello) hasta convertirlos en engranajes perfectos y es que todo en Operación Cicerón encaja... los actores están perfectos, la trama es verosímil (no en vano se basa en un hecho real) e inteligente, hay tensión, intriga y unos diálogos "marca de la casa Mankiewicz" que dan ganas de ver la película con una libreta y un boli para apuntar algunas de sus frases, tal es su sagacidad e ingenio.
El final es de los que quedan en la memoria casi a la altura de una peliculita de Kubrick que termina en un aeropuerto (ya sabéis cual...) y todo siendo coherente, sin tomar el pelo al espectador.
Muy, muy, muy recomendable... la esquizofrenia del mundo del espionaje servida por un gourmet de la altura de Mankiewicz, ¿quién puede resistirse?. Bon Apetit.
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37 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
A veces el destino de muchos es cosa de un sólo hombre.
La Segunda Guerra Mundial es el periodo histórico del que existe una mayor bibliografía, aún no leyendo nada más sobre otro tema y devorando los libros desde muy temprana infancia, ningún ser humano podría abarcar todo lo publicado sobre tan apasionante asunto.

Dentro de las miles y miles de pequeñas historias que la forman, las del espionaje son de las más atractivas no cabe duda. La película “Operación Cicerón” es una de ellas, siendo no sólo una de las más destacadas en la realidad sino que cuenta con una versión cinematográfica que raya a un nivel muy alto.

Joseph L. Mankiewicz se encarga de dirigirla con buen gusto y un estilazo que sólo tenían cuatro más. Tanto la trama como el devenir del relato es magnífico, aunque tiene un pero, curiosamente la elección de James Mason.

Algunos pensarán que estoy loco al decir esto, pero a pesar de esa actuación sobresaliente, no creo que tuviera el perfil para ese personaje por varias razones. El verdadero Cicerón se llamaba Elyesa Bazna, y era un kosovar que no hablaba nada bien inglés y era sobre todo un criado en el más estricto sentido de la palabra.

Es decir no era un tipo excesivamente inteligente ni mucho menos su aspecto era el de un gentleman como Mason, que parece sacado de un club londinense de la aristocracia. Con ello quiero decir que sobre todo a Cicerón no le hicieron caso porque nadie podía pensar que un pobrecillo como él pudiera obtener una información tan buena. Más que de la información, como aparece en la película, desconfiaban de la persona que lo suministraba.

Aunque también hay otro asunto que no aparece reflejado en la película y son las profundas rivalidades y envidias que existían entre el Ministro de Asuntos Exteriores Alemán Joachim von Ribbentrop con el jefe de los servicios secretos, Ernst Kaltenbrunner, y este a su vez con el embajador alemán en Turquía Franz von Papen. En resumidas cuentas, entre que el confidente era un cualquiera de escaso nivel cultural y procedencia tercemundista y todas las vedettes alemanas tirándose los trastos a la cabeza, dejaron la casa sin barrer.

Hubiera sido conveniente que Mankiewicz cuidara más esos detalles, pero quizás era pedirle demasiado a una producción de Hollywood. Al menos sí introduce la cuestión de los billetes falsos, fabricados en la “Operación Krüger” y que tantos quebraderos de cabeza dieron a media Europa.
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28 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil