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Otoño tardío (Fin de otoño) (1960)

7,8
1.111
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Sinopsis
Tras la muerte de Miwa, sus mejores amigos deciden hacerse cargo del futuro de su viuda Akiko y de su hija Ayako. Todos creen que la mejor solución es casar a la joven, pero ésta rechaza uno tras otro a todos los candidatos que le presentan; así que deciden casar primero a la viuda. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Japón Japón
Título original:
Akibiyori
Duración
130 min.
Guion
Kogo Noda, Yasujirō Ozu (Novela: Ton Satomi)
Música
Takinori Saito
Fotografía
Yuuharu Atsuta
Productora
Shochiku Kinema Kenkyû-jo
Género
Drama
8
Primavera tardía a través del espejo
Ozu vuelve a indagar en las relaciones humanas con sencillez y lirismo. En este caso, la relación principal es la de madre - hija y gira alrededor de la resistencia de la hija a casarse para evitar la soledad de su madre.

Se trata de una buena película que disfruta de las características definitorias del maestro japonés: hondura, cotidianeidad, dosis sutiles de humor y ese encanto especial que tiene su cine, todo ello con sus habituales planos fijos. El único problema en mi opinión es que tiene demasiados puntos en común con "Primavera tardía", realizada diez años antes.

Aquella, era tan perfecta a su modo que hace todas las comparaciones odiosas y eso que en Otoño tardío encontramos novedades como los personajes de los tres amigos celestinos y no faltan los aciertos, pero el dúo formado por Setsuko Hara (que hacía de hija) y Chishu Ryu (el padre) en Primavera tardía es insuperable.
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17 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La vuelta de tuerca de Ozu
[Personalmente cuando empecé con el cine de Ozu tuve algún que otro desencuentro. Con el tiempo, y gracias también a otros encuentros positivos (y al crucial descubrimiento del cine de Mikio Naruse), he llegado a apreciar muy sinceramente a Ozu, tanto que llegados a una película tardía en su filmografía, y nada menos que en color, como "Otoño tardío", es inevitable meterle mano sin pensarlo. Llegué a escribir: "Si todas las de Ozu son así, no quiero más". Evidentemente me retracto, que para eso está el tiempo, que nos lleva de un lado a otro, que nos cambia y recambia...]

Todo lo que vemos en esta película ya se ha visto en otras partes de su filmografía, incluso repetimos actores, la posición de la cámara escondida en un rincón y sin moverse, escasas tomas de exteriores, las mismas conclusiones, el retrato de la sociedad nipona expuesto desde su casa, que se nos abren de par en par, mientras comen, antes de irse a dormir, en el trabajo... Y el largo etcétera de conclusiones positivas: naturalidad, cotidianidad, sencillez... Dicho de otra manera, quien llega por primera vez a Ozu a través de este "Otoño tardío" posiblemente flipará (para bien o para mal) y el que tiene la suerte de conocerlo, habiéndolo disfrutado más o menos antes, le parecerá una película coherente que va de la mano de muchas otras películas suyas.

En esta ocasión es la hija a la que tenemos que casar, con tres celestinos a cual peor, que de rebote también quieren buscarle marido a la madre viuda. Algo anticuado quizás, aunque a mí me gusta más apreciar que se trata de una fotografía precisa y preciosa del año de su realización. Siempre hay algún detalle con el que quedarse de sus películas, y en este caso quien me ha robado el corazón es la chica del restaurante de sushi. El que la haya visto lo entenderá. Su sonrisa, su decisión y el humor con el que la viste Ozu, me ha parecido una delicia, una verdadera golosina, un regalo.
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil