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Yo creo en ti (1948)

Yo creo en ti
Trailer
7,2
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Sinopsis
Basado en una historia real. En 1932, Frank Wiecek fue condenado a 99 años de prisión por un crimen que no cometió. Doce años después, su madre, que limpiando pisos ha ahorrado 5.000 dólares, centavo a centavo, publica un anuncio ofreciendo ese dinero como recompensa para quien le dé la información que permita descubrir al verdadero criminal. Un escéptico periodista inicia una investigación. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Call Northside 777
Duración
111 min.
Guion
Jerome Cady, Jay Dratler
Música
Alfred Newman
Fotografía
Joseph MacDonald (B&W)
Productora
20th Century Fox
Género
Drama Cine negro Periodismo Crimen Basado en hechos reales
6
99 años no son nada
Basada en hechos reales. Rodada en el estado de Illinois, donde suceden los hechos.
El comienzo nos sitúa en 1932, usando imágenes reales. Entonces eran frecuentes los asesinatos a diario, incluídos un gran número de policías, todo ello relacionado con la prohibición del alcohol, es decir, la "Ley seca".
En uno de esos casos, un policía es asesinado. Frank Wiecez es condenado a 99 años. Tras 11 años encarcelado, su madre ha conseguido reunir 5000 dólares trabajando día y noche, y decide poner un anuncio en el periódico recompensando al abogado que consiga sacar a su hijo de la cárcel. James Stewart es un periodista encargado de investigar el caso.

Es una película valiente en su día, que examina los mecanismos del sistema judicial estadounidense. En esto radica precisamente el interés. Henry Hathaway consigue que vayamos identificándonos con el siempre solvente James Stewart, siguiendo su proceso de indiferencia en un principio, incredulidad más tarde y total implicación finalmente.

Si bien es cierto que comienza con aire de cine negro y que el periodista hace las veces de investigador privado, no puede considerarse como tal, al menos globalmente.

A pesar de algunos fallos y de una atenuada crítica a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y a la Fiscalía, el gran trabajo de de James Stewart, sobrio, preciso, y contundente junto con algunos momentos destacados, especialmente el detector de mentiras ( buena actuación también de Richard Conte), hacen en su conjunto una buena película que invita a la reflexión.
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29 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Del escepticismo a la certeza
En cuántas ocasiones estamos convencidos de que algo es cierto o no... Nos formamos ideas preconcebidas sin conocer a fondo el asunto al que nos referimos.
Un periodista del Chicago Times que no cree en la inocencia de un hombre acusado de haber asesinado a un policía y que cumple cadena perpetua, poco a poco se irá involucrando y se meterá de lleno en una investigación para esclarecer los puntos oscuros que envuelven el caso.
Desde su escepticismo inicial en la inocencia del acusado, irá operándose en el periodista una transformación que le conducirá a la duda y, finalmente, a la certeza.
Los funestos hechos sucedieron en diciembre de 1932, once años atrás. Aquéllos fueron años muy negros para la ciudad de Chicago, que estaba dominada por la violencia, el hampa, los gángsters, la corrupción policial y política, el tráfico ilegal de alcohol que impulsó los negocios clandestinos de venta y distribución de bebidas alcohólicas (en los cuáles estarían implicados también policías corruptos y otros peces gordos, que seguramente harían la vista gorda y sacarían provecho), múltiples asesinatos (muchos de ellos sin esclarecer o resueltos de forma irregular), redadas... Una gran inseguridad ciudadana.
Más de un inocente pagó por los crímenes de otros. Y, en medio del baño de sangre que sacudía Chicago, muchos no tuvieron reparos en alterar hechos, emplear los prejuicios como arma y servirse de algún desgraciado como cabeza de turco.
Más de uno cumplió una inmerecida condena, no sólo arrojado a una celda de por vida, sino también al vituperio popular y al olvido. Sólo sostenido por la fe. Por la fe en su propia inocencia, y la fe de quienes lo amaban y conocían la limpieza de su alma.
Ahora, un periodista va a clamar públicamente para que se haga justicia.
Seguiremos al intocable James Stewart, uno de los mejores actores que han presenciado mis ojos, a lo largo de su implicación y su fascinante investigación y revisión del caso de una de aquellas personas que fueron gravemente salpicadas por una de las épocas negras que estremecieron los Estados Unidos en el siglo veinte.
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17 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil