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Una mujer en la playa (1947)

6,8
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Sinopsis
Aunque el teniente Scott Burnett, del servicio de guardacostas, padece todavía pesadillas durante su convalecencia, está decidido a casarse con su novia Eve y empezar una nueva vida. Un día, se encuentra en la playa con Peggy, la mujer de un famoso pintor ciego. Scott y Peggy se enamoran, pero ella se siente culpable y no quiere abandonar a su marido. Scott, por su parte, cree que Tod finge su ceguera para retener a su esposa a su lado. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Woman on the Beach
Duración
71 min.
Guion
Jean Renoir, Frank Davis, Michael Hogan (Novela: Mitchell Wilson)
Música
Hanns Eisler
Fotografía
Leo Tover, Harry J. Wild (B&W)
Productora
RKO Radio Pictures
Género
Drama Cine negro Discapacidad Melodrama Drama psicológico
"Pasional y turbador melodrama (...) una subyugante femme fatale, ahora bajo los rasgos de una impagable Joan Bennett. 'Una mujer en la playa' es una lección de sabiduría narrativa, que sobrevive incluso al lamentable montaje que la RKO impuso al metraje original, con el objeto de suavizar la alta temperatura erótica de la obra."
[Diario El País]
8
La playa
Quinto y último film de la etapa americana (1941-47) de Jean Renoir (1894-1979), no estrenado en España por problemas de censura. El guión, de Frank Davis y Jean Renoir, se basa en la novela "None So Blind" (1944), de Mitchell Wilson, según adaptación de Michael Hogan. Se rueda en los platós de RKO Studios (Hollywood, L.A.), salvo unas pocas tomas exteriores de la costa de California. Producido por Jack J. Gross para RKO, se estrena el 2-VI-1947 (EEUU).

La acción tiene lugar en un lugar apartado de la costa oriental de EEUU, en 1946/47, durante varios días. El teniente de la Marina Scott Burnett (Ryan), destinado al servicio de vigilancia de costas, en sus rondas a caballo ve a una bella mujer, Peggy (Bennett), en el interior de los restos de la bodega de un barco que naufragó y fue arrastrado a la playa por el oleaje. Un día la acompaña a su casa, donde conoce a su marido, Tod Butler (Brickford).

La película está construida como un drama, con elementos psicológicos, de romance y de suspense. Los protagonistas forman un inquietante triángulo amoroso, que interesa a una bella mujer indecisa, seductora y manipuladora, a un antiguo pintor ciego, amargado y dominante, y a un oficial inseguro, vulnerable y traumatizado por heridas psicológicas de guerra. Las relaciones entre ellos se apoyan en la poderosa capacidad de seducción y la turbadora ninfomanía de la mujer, sentimientos de culpa y resentimientos a causa de oscuros hechos del pasado ocurridos durante una indefinida noche de borrachera, la fragilidad de los hombres dominados por obsesiones, angustias de soledad, deseos de compañía, celos, discapacidades físicas y psíquicas, dependencias cruzadas. No hay amor, ni afecto, ni deseos de entrega. Ocupan su lugar los apetitos, el deseo, la pasión, el egoísmo y profundas frustraciones personales. El ambiente que envuelve la acción destila erotismo, irrealidad y misterio.

La narración se presenta entrecortada, con saltos abruptos y elipsis rotundas, fruto en gran medida de la intervención de la censura y de la productora para reducir el erotismo sugerido de algunas imágenes. No consiguen lo que se proponen, porque la principal fuente de erotismo del film no está en las imágenes, sino en el ambiente que respiran los personajes, informa la acción y envuelve al conjunto del relato. Hace uso de numerosos símbolos: ceguera, barco varado, lluvia...
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18 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Los ojos que una vez pudieron pintar.
En su etapa final en tierras americanas, Renoir filma este breve film bajo la batuta de la RKO. Ésta, con sus directrices bien marcadas a la hora de hacer cine, junto con la brillante cámara del cineasta francés, dan lugar a "Woman on the Beach" una cinta marcada por la importancia de lo visual, el atractivo de su muy buen reparto y la encrucijada sentimental a la que se ven sometidos sus protagonistas. Pero de estas tres características destaca sobremanera la primera. La apuesta por las imágenes, por el cuidado de sus encuadres o el esmero de su puesta en escena, hacen de la película un auténtico gustazo para aquellos que disfrutan con estampas inolvidables.

El hilo argumental es sencillo y su desarrollo narrativo también. Sin giros inesperados en su guión, el triángulo amoroso que se desarrolla es el típico llevado tantas veces a la pantalla por el noirstyle: la femme fatale Peggy Butler (Bennet), cansada del trato vejatorio que sufre por parte de su marido, embauca al joven guardacostas Scott Burnett (Ryan) quien pronto se verá atrapado bajo las sospechosas intenciones de la perturbadora y bellísima mujer. Mientras Tod Butler (Bickford), marido de Peggy y antiguo pintor de éxito que ha perdido la visión, intenta salvaguardar la memoria de su pasado glorioso representada en unos valiosos cuadros que sirven a Peggy para aferrarse a una relación muerta tras la desgracia del pintor. A partir de aquí los acontecimientos se suceden rápido, sin descanso, llenos de una gran carga emocional y que en ocasiones alcanza lo psicológico.

Respecto a los personajes, destacar la rareza que supone ver a Ryan interpretar a un tipo endeble, lleno de miedos, pesadillas y marcado por un accidente naval que sufrió durante la guerra. Alejado pues de esos clásicos personajes suyos y que le hicieron enorme, Ryan queda disminuido y pierde presencia ante una, eso sí, espléndida e inigualable Bennet. Una femme fatale a la antigua usanza pero adornada por esa clase y estilo que la hicieron musa de Lang para gloria de éste y de los amantes del género. Destacar también la solvente y sólida actuación de Charles Bickford, un secundario “de los de antes”. Señalar como nota importante, y que confirma la relevancia de lo visual, la continua presencia de los factores climatológicos. La aparición constante y como protagonista de la lluvia, el viento, las olas, el fuego…no hacen más que acentuar la intención final de la obra, que no es otra que la de abrumar al espectador con sus imágenes y tenerlo bajo el dominio de su tremenda fuerza hipnótica.

Con un final inesperado (breve spoiler), me atrevería a decir que casi insólito, termina esta cortísima película. Obra no estrenada en España (una vez más), ”Woman on the Beach” gana enteros fácilmente con el paso de los años y sirve entre otras cosas para revelarnos claramente que estos tiempos cinematográficos que vivimos son como poco mediocres y necesitados de mejora.
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13 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil