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Había un padre (1942)

7,6
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Sinopsis
En una ciudad provinciana, un profesor viudo lleva una vida modesta en compañía de su único hijo. Cuando en un viaje escolar, un alumno se ahoga en un lago, él asume la responsabilidad del accidente y dimite. Decide entonces abandonar la ciudad y trasladarse a su pueblo natal. Durante el viaje, padre e hijo discuten sobre el futuro y entre ellos se establece una relación al mismo tiempo cercana y distante. Un día el padre le anuncia que tiene la intención de mandarlo a estudiar a un internado. Años más tarde, el padre trabaja en Tokio y el hijo es maestro. En un encuentro el hijo le anuncia al padre que se va a la guerra. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Japón Japón
Título original:
Chichi ariki
Duración
94 min.
Guion
Yasujirō Ozu, Tadao Ikeda, Takao Yanai
Música
Kyoichi Saiki
Fotografía
Yuuharu Atsuta (B&W)
Productora
Shochiku Kinema Kenkyû-jo
Género
Drama
7
Había CINE
Cuando la fotografía no era otro medio para intentar impresionar al espectador a base de luz, colorido y despampanantes composiciones, y buscaba retratar con sencillez y sin artificio la realidad, envolviéndolo todo de una sinceridad increíble y remota actualmente... había CINE.

Cuando los actores sujetaban sus interpretaciones gracias a la naturalidad que rezumaban cada uno de sus gestos, palabras o acciones en lugar de imponer su carácter o sobrellevar y banalizar sus papeles debido a la sobreactuación... había CINE.

Cuando un realizador obviaba en su historia cualquier atisbo de resultar efectista o maníqueo, desarrollando personalidades y situaciones afín con las características que mejor se atienden a un ser humano que es, en esencia, lo que se pretende retratar... había CINE.

Cuando la banda sonora era un acompañamiento que buscaba resaltar con sencillez y virtud determinados puntos cumbre de la obra, en lugar de añadir un plus a los momentos de mayor sentimentalismo barato o similares... había CINE.

Cuando el transcurso narrativo y descriptivo se atendía a la naturalidad por hacer palpables las situaciones que se hallaban en pantalla, en lugar de buscar como manipular al espectador mediante vagos y vulgares recursos... había CINE.


Y no lo que nos venden en su gran mayoría actualmente, bajo ese halo de pretenciosidad, falsedad y amaneramiento.
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35 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Otra obra maestra de Ozu.
Una vez estaba en clase y un compañero le preguntó al profesor, un tío que sabe mucho, cual era el mejor cineasta de todos los tiempos,... el profesor burlonamente pero muy en serio puso diferentes varemos y en cada uno el mejor director de la historia era uno distinto, entre ellos dijo: "si el mejor director es el que más obras maestras tiene, el mejor sin duda es Yasujiro Ozu".

Es difícil considerar a Ozu el mejor director de la historia, en parte porque sus historias son de una sencillez aplastante, en parte porque visualmente no es un director muy espectacular y en gran parte porque en su larga carrera siempre parecía repetir una y otra vez la misma película con pequeñas variaciones. En este sentido solo puedo decir que todas las pelis que he visto suyas me han parecido magnificas, más complejas de lo que parecen a primera vista y con una humanidad poco corriente en el cine (haciendo dramas desdramatizados, donde lo cotidiano tiene tanto peso como lo excepcional), su cine siempre me ha dejado una sensación de calma y de buen rollo, y eso que sus argumentos suelen ser más bien tristones.

En "Había un padre" narra la relación padre e hijo, que durante toda su vida tienen que vivir separados, es una tierna historia paterno filial, donde el deber y las formas, y el aprendizaje de estas, son de vital importancia. La historia rompe el tópico creado en torno a Ozu, de que narra conflictos generacionales y que siempre se pone a favor de los mayores. En esta película no hay el conflicto de "Buenos dias" o la magnifica "He nacido, pero...", el niño acepta con tristeza las decisiones del padre que los separa, y cuando se enfada lo hace con mucha razón, y años más tarde no muestra ningún resentimiento y sí mucho amor por el padre que se alejó de él. La película rompe también con el tópico de que en las pelis de Ozu nunca pasa nada, es cierto que hay numerosos planos de intersección sin relación con la acción, como es frecuente en sus films, pero la película es un clarisimo ejemplo de como utilizar magníficamente las elipsis, lo que acelera el ritmo de acontecimientos, y siempre ocurre algo, la película discurre siempre en movimiento, a pesar de lo estático de sus planos. Como en todo el cine de Ozu, destaca el uso de la composición, el uso del espacio (posiblemente en esto sea el mejor) y la profundidad de campo.


Otra obra maestra de Ozu en el saco, y van...
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22 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil