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Doctor Bull (1933)

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Sinopsis
Pese a su prestigio profesional, el doctor George Bull comienza a ser puesto en entredicho por alguno de sus vecinos del pueblo en el que ejerce la medicina por sus frecuentes visitas a una viuda. Las cosas se complicarán todavía más cuando se desate en la localidad una epidemia de tifus... (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Doctor Bull
Duración
77 min.
Guion
Paul Green, Philip Klein, Jane Storm (Novela: James Gould Cozzens)
Música
Samuel Kaylin
Fotografía
George Schneiderman (B&W)
Productora
Fox Film Corporation. Distribuida por 20th Century-Fox Film Corporation
Género
Comedia Drama Romance Enfermedad Medicina
8
Doc, un médico de pueblo.
Esta es la primera película de la deliciosa trilogía que John Ford dirigió con el gran actor Will Rogers, las otras dos fueron “El juez Priest” y “Barco a la deriva”. Si la filmografía de Ford empieza con el cine mudo, en 1917, y concluye a mediados de los 60 con “siete mujeres”, esta trilogía en la década de los 30 marca un momento importante de su carrera, en los comienzos del cine sonoro, trilogía que forma parte de las películas menos conocidas de este prolífico maestro del cine americano y que coincide en el tiempo con obras más oscuras y trágicas como “La patrulla perdida” y “El delator”, que han tenido una mayor difusión.

En esta trilogía de comedias costumbristas, de tono más ligero, Ford observa con ojo crítico, cariñoso, los pueblos, las gentes de esa América profunda, prefigurando ya con su puesta en escena y su montaje inspirado en Griffith, sus grandes éxitos de la década de los 30, como “La diligencia” o “El joven Lincoln”. Aquí Will Rogers es el Doctor Bull, uno de los pilares de ese pueblo en el que intenta socorrer las enfermedades y los estados de ánimo de sus conciudadanos, un personaje de viejo entrañable, chapado a la antigua y conservador en sus costumbres, pero al mismo tiempo libertino en su escandalosa relación con una viuda del pueblo por cuyo amor está dispuesto a enfrentarse a los chismorreos y a la intolerancia de las beatas y de los notables del lugar.

Su cámara va descubriendo con panorámicas y espacios abiertos, pero también con un preciso sentido de la observación y el detalle, el ritmo de la vida de las gentes en ese mundo rural, una mirada vitalista y llena de optimismo de John Ford sobre esa pequeña localidad en donde el médico, ex veterinario, se enfrenta al qué dirán y al poder de los notables para combatir una epidemia de tifus.

Brillante actor Will Rogers, que alcanzó la fama desde 1918 por su carácter sobrio y espontáneo, convirtiéndose en una especie de símbolo del americano medio, provinciano y falsamente ingenuo, hombre honrado, íntegro y optimista. Después de haber hecho muchas películas del oeste y comedias rurales, Frank Borzage lo dirigió en el 29 en “Nuevos ricos caprichosos”, poco antes de su encuentro con John Ford en 1933. Su último éxito fue en 1935 con “El viejo Kentucky” de G. Marshall.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La comedia, según Ford
John Ford dirige su película “Doctor Bull” en 1933. Logra un producto correcto marcado por el costumbrismo norteamericano y obtiene un éxito que propiciará que en los años siguientes se complemente con otras generando la trilogía de películas interpretadas por Will Rogers.

Quizá el aspecto más destacable de la película sea su proximidad al momento del paso del cine mudo al sonoro y ver en ella uno de tantos esfuerzos por irse liberando de las ataduras del silencio. Aunque John Ford aun no tenía los 40 años había hecho numerosas películas sin sonido y ya se había adentrado con más de una decena de películas en el campo del sonoro a partir de 1927. Es uno de los destacados directores que supieron saltar sin problemas de un estilo a otro y dejaron rastro de su sentido de innovación o de adaptación, según los casos y las exigencias.

La película tiene ese sentido cuidadoso que John Ford aplica a su obra. En este caso, tras vagabundear por otras temáticas, se introduce en la comedia y lo hace con cierta prudencia de forma que, tratando problemas personales, los aborda despojándolos de cualquier aspecto dramático y los alivia con pequeños toques de humor. Lo que no le es ajeno es el espíritu de crítica social. Así caricaturiza sin tapujos a la pequeña comunidad donde ejerce el doctor, aunque sin adquirir en ningún momento aire moralizante.

Como corresponde a esa peculiar época de la comedia, el guion es también liviano y sin complejidades, lindando en ocasiones con lo simplón. El centro del mismo es Will Rogers, que parece imponer su forma de actuar construyendo una figura simplemente amable del Doctor Bull. Pero todo encaja sin problemas en el marco general de la obra que constituye una comedia ligera que irá, con otras de los años 30, abriendo paso a la comedia norteamericana de los 40 y los 50. Pero “Doctor Bull” no será una de esas grandes películas que inaugurarán nuevas etapas del cine. Como el propio John Ford hizo poco después con “La diligencia”.

Una película, en todo caso, para conocerla.
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