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Hombre mirando al sudeste (1986)

Sinopsis
El doctor Julio Denis es un médico psiquiatra y trabaja en un neuropsiquiátrico. Un día llega al hospital un joven, Rantés, que dice ser un ser de otro planeta. Lo trata como paranoico, pero Rantés irá introduciéndose en su vida, haciéndolo dudar de si realmente está loco, con lo que, sutilmente, lo obliga a replantear su vida y profesión. (FILMAFFINITY)
Director
Reparto
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Año / País:
/ Argentina Argentina
Título original:
Hombre mirando al sudeste
Duración
104 min.
Guion
Eliseo Subiela
Música
Pedro Aznar
Fotografía
Ricardo de Angelis
Productora
Cinequanon
Género
Drama Discapacidad
9
«ES UN HOMBRE MUY BUENO, VIENE DE MUY LEJOS»
Profunda obra acerca de la naturaleza trascendente de lo humano, que juega a moverse entre lo inmanente de este mundo y lo extraterrestre o trascendente que otros seres más evolucionados pudieran enseñarnos desde un lejano espacio exterior.

Originalísimo y reflexivo guión + film de Eliseo Subiela, que una década después, allá por 1995, plagió según bastantes indicios que cualquiera puede comprobar, el escritor Gene Brewer, en su novela de ciencia ficción "K-Pax", libro que el productor Lawrence Gordon llevó a las pantallas en el 2001 con el mismo título, que Charles Leavitt transmutó en guión cinematográfico y que Iain Softley rodó y dirigió, por supuesto con muchísimo mayor éxito de ventas y visionados que la obra original del argentino Subiela, dado que contaba con un presupuesto multiplicadamente mayor y con los poderosos y gigantescos recursos de lo "made in EE.UU."; sin embargo, por más que lo niegen, Gene Brewer, Lawence Gordon o todos los relacionados con este plagio a todas luces, "K-Pax" fue una copia modificada en partes no significativas, un remake plagiado del guión y film original de Eliseo Subiela, que hoy nos ocupa, "Hombre mirando al sudeste (1986).

Película de magnífico guión, esta de Eliseo Subiela, pero con una pésima fotografía, quizás debido a los pocos medios económicos con los que fue hecha en la Argentina de mediados de los años ochenta. Merece la pena verla, meditarla y oír atentamente todos esos diálogos entre el supuesto "loco o extraterrestre" (Hugo Soto) y el psiquiatra ( Lorenzo Quinteros) que lo aprecia y queda impresionado por su valía humana en todos los sentidos.

Preciosa escena la del concierto al aire libre con la Sinfonía n.º 9 Op. 125 en re menor del compositor alemán Ludwig van Beethoven, "El himno a la alegría", que la gente se lanza a bailar por la iniciativa del "loco" de nombre Rantés, quién se atreve a animar los sentimientos de la gente, que él dice no poseer, a mostrarle a los humanos que deben dar rienda suelta a su naturaleza trascendente sin avergonzarse de la gracia y la maravilla de su sentir, siempre y cuando sean sentimientos sanos que no hacen daño a nadie.

Melancólica, pero encantadora película.

Fej Delvahe
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56 de 70 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Tratado de Psquiatría nº 2
Eliseo Subiela pertenece al selecto grupo de directores cuyo presidente podría ser Terry Gilliam. No dejan indiferente: o aceptas encantado su mundo o te das de bruces, maldiciéndolo, con él. O es un genio, o un gilipollas engreído. Y suelen seguir, con ciertos matices, su camino pese a todo.

Y pese a notables diferencias idiomáticas, presupuestarias y temáticas, ambos directores coinciden en otro punto. Les encanta esa temblorosa línea entre realidad y ficción, los límites entre la demencia y la cordura.

Hombre mirando al sudeste es la primera película del interesante director argentino venido a menos. El nuevo milenio, por lo menos en lo que respecta a la calidad de su cine, no le sentó nada bien. Pero ya nos había dejado obras importantes. Y esta es una de ellas, que después dio lugar a una novela y una película "made in Hollywood" (sí, K-Pax) sin reconocimiento deudor alguno. Si lo había hecho Visconti, por qué ellos no.

Un hombre llamado Rantés (genial y contenido Hugo Soto) aparece en un psiquiátrico proclamándose extraterreste llegado para estudiar a los humanos. Poco a poco acaba por llamar la atención de uno de los médicos que intenta ayudarle y averiguar su identidad, de la que no existe indicio alguno.

Siguiendo la estela de la prodigiosa Alguien voló sobre el nido del cuco, la película es crítica con las instituciones mentales. Aquí, Rantés es una persona inteligente y perfectamente normal con sólo un síntoma: su afirmación de que no es de este planeta. Tal afirmación se considera suficiente como para intentar "salvarlo" por medios que pongan en peligro su salud: tanto física como mental.

Rodada con escasos medios y actores muy limitados (con la excepción de Soto, que está magnífico), el film mantiene siempre la duda sobre el protagonista, lo que ayuda a mantener el clímax. Subiela parece desear que cada uno saque su conclusión, si no sobre la autenticidad de aquel, sí sobre el contenido del mensaje. ¿Está el género humano loco?

Destacar, asimismo, la música de Pedro Aznar, habitual del director (aquí con protagonismo del saxo), y la secuencia del concierto con la 9ª Sinfonía de Beethoven y su efecto en los pacientes del psquiátrico.

Y nuestro deseo de que Rantés sea extraterrestre, por supuesto.
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33 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil