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El mal ajeno (2010)

El mal ajeno
Trailer
5,7
5.049
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Sinopsis
Diego es un médico acostumbrado a manejar situaciones límite, que se ha inmunizado ante el dolor ajeno. El intento de suicidio de Sara, una de sus pacientes, provocará que el compañero sentimental de ésta señale al médico como responsable directo de lo ocurrido durante un amenazante encuentro. Horas después, Diego sólo recuerda el ruido de un disparo, y la extraña sensación de haber recibido algo más que un encargo durante este incidente... (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
El mal ajeno
Duración
107 min.
Estreno
18 de marzo de 2010
Guion
Daniel Sánchez Arévalo
Música
Fernando Velázquez
Fotografía
Josu Inchaustegui
Productora
ModProducciones / Himenóptero / Telecinco Cinema
Género
Thriller Intriga Drama Fantástico Medicina Sobrenatural
6
El problema de la criptonita
El mayor problema será que la película ni sorprende, ni lo pretende. Y digo que es un problema porque si pretende ir de thriller y ves predecible la trama, le cascas un suspenso y la pones a parir. Pero, ¿qué pasa cuando no quiere esconde sorpresas pero tiene los cimientos del thriller? Pues lo dicho, tenemos un problema. No sé por dónde cogerla. Falta garra en este guión que queda deslavazado a la media hora y los partidos no acaban hasta que pita el arbitro (o se encienden las luces). De todas formas, nunca pierde el interés y por ahí, queda un resquicio a la esperanza.

Es la primera vez que me creo a Noriega (Diego). Y lo hago saber porque hasta yo estaba sorprendido. Será por eso de las canas que le ponen le dan algo de seriedad, digo yo. Personaje frío, con tantos lugares comunes como se pueda imaginar, pero el chico lo coge con soltura y se echa a la espalda casi toda la responsabilidad de la película. Son las actuaciones lo más destacable de una película, que exceptuando al personaje protagonista, deja a los secundarios como meros esbozos de acompañamiento.

La lástima es que no se quisiera indagar en el aspecto psicológico humano que a priori es lo más interesante que había sobre la mesa. En lugar de ello, Oscar Santos expone la “debilidad” que acompaña a todo don, y la usa para buscar la emoción en el espectador. Queda pues, una película sin sello autoral, que no desentona en su conjunto al no ser que te pongas tiquismiquis y con encomiable sentido del ritmo.
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50 de 69 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Medicina reactiva y maleficio preventivo
La primera incursión de Óskar Santos en el largometraje no es una película redonda pero interesa, y constituye una meditación más que superficial acerca de la fragilidad humana, conjurando para ello conceptos eternos, tales como el sufrimiento, la desesperación, la resignación, la compasión, la empatía, la curación, la muerte, los seres queridos…

El realismo mágico al que recurre la película no dulcifica el imponente respeto que suele provocarnos el conocimiento por experiencia o referencia de la vida de un hospital, donde se juega un partido permanente entre enfermos y allegados, por un lado, y sanadores y cuidadores, por otro, con "la parca" de árbitro.

Al final, la vida pende de una borrosa mancha en una radiografía, de una determinada cifra en un análisis de sangre o de una inesperada, confirmada o temida constatación en la mesa de un quirófano que conducen a la salida por la puerta del hospital –que siempre es grande en esas ocasiones– para no volver, al abono a una cama hospitalaria o a la fatídica y monótona línea recta del monitor.

El médico, el hechicero, el chamán tendrán siempre ese plus de trascendencia, ese poder sobre los enfermos que les otorga el ansia de curación, que nace con fuerza cuando uno no tiene más remedio que conceder su verdadero valor a la salud perdida. Por una carencia congénita, el ser humano no suele valorar lo que tiene hasta que lo pierde. Lo que es aplicable a los seres queridos. La película da cuenta con precisión de ese momento en el que se manifiesta la tragedia agazapada, en el que la persona que formaba parte de nuestro paisaje vital se diluye para siempre. Es entonces cuando el médico, el hechicero, el chamán recuperan su naturaleza humana y pasan a ser unos ciudadanos corrientes más.

Eduardo Noriega, muy bien caracterizado para poder ser el padre de una joven que alcanza en la película la mayoría de edad, compone un personaje con muchos matices, desde el apasionamiento a la gelidez en el trato con los demás. Belén Rueda da un recital en un papel inicialmente atractivo, aunque insuficientemente desarrollado en el guión. Clara Lago interpreta, pese a su juventud, en estado de gracia a una adolescente cuya frescura, ingenuidad y espontaneidad son una verdadera delicia y un regalo para el espectador, obligado a sumergirse en la crudeza, dureza y presteza de la medicina hospitalaria.

Buenas interpretaciones y escenas de gran realismo. A la película le falta espíritu, chispa y duende pero le sobra oficio, a pesar de la bisoñez de su director.

Si Vd. prefiere la reflexión y el autoanálisis a la evasión, ésta puede ser su película.
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30 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil