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Bahía negra (1953)

6,4
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Sinopsis
Año 1946. Convencidos de la existencia de petróleo en el fondo de una bahía, un emprendedor ingeniero y su socio llegan a Louisiana para construir la primera plataforma petrolífera marina. Allí, entre otros problemas, deberán enfrentarse a los pescadores, que ven peligrar su único medio de vida. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Thunder Bay
Duración
102 min.
Guion
John Michael Hayes, Gil Doud
Música
Frank Skinner
Fotografía
William Daniels
Productora
Universal Pictures
Género
Aventuras
"De nuevo Mann y Stewart juntos. Es decir, calidad garantizada. Las secuencias de acción están rodadas con una pasión desbordante, y los personajes, siempre ambiguos, como es habitual en el cineasta, rebosan espíritu aventurero"
[Diario El País]
7
Tormenta en la bahía
Película de aventuras realizada por Anthony Mann. Se basa en un argumento de John Michael Hayes, inspirado en una idea de George W. George y George F. Slavin. Se rueda en Morgan City (Louisiana, EEUU). Producida por Aaron Rosemberg ("Winchester 73", 1950), se proyecta en "première" el 21-V-1953 (EEUU).

La acción tiene lugar en la localidad imaginaria de Puerto Felicidad (Louisiana) y alrededores, en julio de 1946. Al lugar llegan dos antiguos marines licenciados tras la finalización de la IIGM. Steve Martin (James Stewart), ingeniero, y Johnny Gambi (Dan Duryea) desen hacer fortuna con el petróleo que sueñan encontrar en el subsuelo del mar.

Es una de las ocho colaboraciones de Mann y James Stewart y la primera de las tres en obras que no son "westerns". Combina los recursos propios de "western" y del thriller para obtener un resultado singular. Los buscadores de petróleo hacen las veces de los antiguos ganaderos enfrentados a los granjeros, base argumental de muchos "westerns". Unos simbolizan el progreso y los otros la tradición, las viejas costumbres, el apego a las rutinas del pasado y a las dimensiones de un mundo organizado a escala humana, pero con problemas de competitividad. Mann imprime al relato un nivel sostenido de tensión, que cautiva la atención del espectador y le proporciona un grato entretenimiento. Se sirve de elementos naturales (tormenta), intentos de sabotaje, limitaciones de tiempo, insuficiencia de efectivo, prejuicios, oportunismos, malentendidos, celos, deseos de venganza, ambiciones, rivalidades, idealismo y otros, para dotar a la obra de una densa y variada riqueza narrativa. Los efectos especiales se presentan muy elaborados y provistos del encanto propio de su factura artesanal. El espíritu aventurero de los protagonistas, especialmente de Steve Martin, está desarrollado con convicción y habilidad. Las escenas de acción están rodadas y montadas con fervor. La ambigua propuesta del film sobre la compatibilidad de las dos actividades, la tradicional y la que se postula en nombre del progreso, resulta ingenua, vista con los ojos de hoy. El concepto de progreso del film no coincide con el que es de aceptación mayoritaria en la actualidad. Los personajes exhiben un acertado y sugerente nivel de ambigüedad.

La música, de Frank Skinner ("Horizontes lejanos", 1952), es de orquesta de cuerdas, percusión y metal. El "Main Tittle" ofrece la melodía central y un resumen de los pasajes idílicos (flautas), románticos (violines), de acción (trompetas), dramáticos (bajos de metal) y de lucha (percusión) que se desarrollan en los temas de "Stella", "Francesca", "Stella y Steve", "Tormenta", etc. La fotografía, de William H. Daniels ("Ninotchka", 1939), el director de fotografía preferido de Greta Garbo, hace uso de un technicolor no saturado, de tonos intermedios, de armonias neutras y contrastes de un potente claroscuro. Asocia primeros planos con perspectivas amplias de gran profundidad.
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21 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
UN GUIÓN CON MUCHOS CABOS FLOJOS O COMO PESCAR EL LANGOSTINO DE ORO
La ficción encuentra en el cine un medio para expresarse. En el cine fantástico y de ficción encuentran su alojamiento, circunstancias y situaciones que no se sostendrían en otros géneros cinematográficos. Pero, cuando nos movemos dentro de las fronteras de la realidad las reglas de juego deben ajustarse a una cierta lógica. Y eso es lo que aquí no sucede.

En primer lugar se trata de una película real sobre conflictos de intereses, petrolíferos y agropecuarios. Pero curiosa e increíblemente los pescadores de la bahía, descendientes de generaciones de pescadores no se aprendieron muy bien las técnicas de pesca del langostino y tuvieron que llegar los petroleros para enseñarles. Ficción pura, sí señor.

En segundo lugar los cambios de carácter son dignos de estudio: Un pescador veterano, pacífico toda su vida, es capaz en menos que canta un gallo de convertirse en agitador de masas, liderar motines y estar incluso dispuesto a colgar a cualquiera con tal de defender el honor, la honra y por supuesto el langostino de oro. Y si esto no fuese bastante, al día siguiente, aquí no ha pasado nada y tan amigos.

En tercero, El enamoramiento suele alcanzar velocidades elevadas, pero en el caso de Bahía negra son supersónicas. Y además en muchos casos se pasa del odio a la pasión más absorbente en un plis-plas. En el camino del barquito a la taberna. Somos novios, nos queremos. Manzanero, cien por cien.

El tema de fondo es interesante y nada malo, el conflicto petrolero-ecológico, pero el guión tiene muchísimos cabos flojos. Y gracias a que James Stewart es uno de los grandes, que Anthony Mann es un director muy interesante y que Dan Duryea por fin me ha gustado en un papel no convencional de malo con ganas, la película se salva.
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12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil