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Cien años de perdón (2016)

Cien años de perdón
Trailer
6,1
17.094
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Sinopsis
Una mañana lluviosa, seis hombres disfrazados y armados asaltan la sede central de un banco en Valencia. Lo que parecía un robo limpio y fácil pronto se complica, y nada saldrá como estaba planeado. Esto provoca desconfianza y enfrentamiento entre los dos líderes de la banda, “El Uruguayo” y “El Gallego”. Pero ¿qué es exactamente lo que buscan los atracadores? (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ España España
Título original:
Cien años de perdón
Duración
97 min.
Estreno
4 de marzo de 2016
Guion
Jorge Guerricaechevarría
Música
Julio de la Rosa
Fotografía
Josu Inchaustegui
Productora
Coproducción España-Argentina-Francia; Morena Films / Vaca Films / Telecinco Cinema / K&S Films / Telefónica Studios / 20th Century Fox Korea
Género
Thriller Robos & Atracos
7
Esta es la crítica que tiene que leer.
Vaya sobrada de título que le he puesto a mi crítica. Lo sé. Pero es que, tras leer todas -¡todas!- las críticas publicadas hasta ahora, concluyo que aquí nadie se ha enterado de nada. En fin. Dejando lo esencial -el análisis de una trama política evidente pero que nadie parece haber entendido- para la sección de "spoiler", me centraré ahora en los aspectos estrictamente cinematográficos -y más subjetivos- del asunto. Al lío:

Lo cierto es que, como película y como thriller, "Cien años de perdón" me ha parecido bastante flojilla, digamos como de 4, porque en ese sentido adolece de muchos defectos:

- El grupo de atracadores resulta, como equipo, muy poco serio y muy poco profesional, y ello a pesar de que su plan es más simple que el asa de un cubo. Pero, nada, aún así, alguno de los cacos, incluso antes de que las cosas se tuerzan, parece no tenerlo del todo claro.

- En cuanto al ritmo, encuentro esta cinta cualquier cosa menos trepidante; no ya lenta, sino a veces hasta tediosa.

- En parte porque, al final, hay muy poca acción...

- ... y en parte porque la trama da demasiadas vueltas, no pocas de ellas innecesarias, para llegar adonde quiere llegar. Quince o veinte minutos menos de metraje no le habrían sentado nada mal.

- Y, sí, tal y como se está diciendo, no pocos elementos de la película, del atraco, de los atracadores y del conjunto de la cinta, recuerdan demasiado a otra muy conocida, "Plan oculto", que además a mí tampoco me pareció ni especialmente buena, ni un modelo a imitar.

Pero, como adelantaba antes, lo más importante de esta película, lo que sí merece un 10, es una trama política que, atención, NO tiene nada que ver con Valencia, pero sí con Madrid.

Continúo en "spoiler".
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158 de 210 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
El troyano de Soriano y la concha de su madre
El rato, la primera media hora, dedicado al cine de género puro, el de atracos concretamente, tiene un pase, bueno, merece la pena, es aceptable y entretenido.
La hora restante, empantanada en las fétidas aguas fecales de la política-jodienda española, es un barullo confuso (narrativamente), obvio (ideológicamente), ridículo, pesado, bastante pedestre y lamentable.
En general, es una peli pasable, floja, que saca pecho en la acción, que se engalana con los argentinismos, la femme fatale y algún chiste medio decente, pero que se viene abajo con todo lo demás; con esa solemnidad meliflua de gerifaltes penosos que no hay quien se los crea, esos polis indigentes y esos políticos de alquiler que tratan de dar empaque a una especie de denuncia o sátira más infantil (intelectualmente), adocenada y previsible que cualquier telediario de Tele 5 (uno de los paganos de esta obra que se autopromociona con descaro inusitado).
Los Coronado, Álvarez, Arévalo y demás estrellas, buena gente de nuestro cine, tratan de sacar adelante (sin ningún éxito, con una seriedad impostada y risible) personajes que parecen más copiados, en los modos y maneras acartonados y rimbombantes, del cine yanqui que algo parecido a la fauna patria, menos engolada y mucho más hortera y chapucera, que domina nuestros destinos españoles con olímpica desvergüenza. En comparación con las Barberá, Camps o Fabra (hablamos de Valencia, la creme de la creme del latrocinio, pero sin olvidar que cada parte de la piel de toro es/ha sido/será saqueada a modo por otros similares; cambian las siglas, apenas, solo en el grado, el expolio) estos personajes de ficción son ositos de peluche inflados y enfáticos, como becarios sin esperanza, monaguillos con ínfulas o periodistas deportivos hablando de árbitros, un espectáculo triste y apesadumbrado, gente maja y sin ningún peligro.
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68 de 96 usuarios han encontrado esta crítica útil