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Brazil (1985)

Brazil
Trailer
7,3
33.240
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Sinopsis
En un extraño y deprimente universo futurista donde reinan las máquinas, una mosca cae dentro de un ordenador y cambia el apellido del guerrillero Harry Tuttle (Robert de Niro) por el del tranquilo padre de familia Harry Buttle, que es detenido y asesinado por el aparato represor del Estado. El tranquilo burócrata Sam Lowry (Jonathan Pryce) es el encargado de devolver un talón a la familia de la víctima, circunstancia que le permite conocer a Jill Layton (Kim Greist), la mujer de sus sueños. Y, mientras la persigue, hace amistad con Harry Tuttle y se convierte en su cómplice. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
Brazil
Duración
138 min.
Guion
Terry Gilliam, Tom Stoppard, Charles McKeown
Música
Michael Kamen
Fotografía
Roger Pratt
Productora
Universal Pictures. Productor: Arnon Milchan Production
Género
Ciencia ficción Fantástico Drama Steampunk Cyberpunk Neo-noir Sátira Película de culto Distopía
10
Return I will to old Brazil
Brazil es una película completamente inclasificable. En parte comedia- una comedia completamente negra- y en parte drama, pero también ciencia ficción y cine negro. Llena de referencias cinematográficas a películas de culto como El Tercer Hombre o El acorazado Potemkin, Brazil posiblemente es una de las comedias más extrañas que han existido. Con una estética completamente barroca, multitud de escenas realmente surrealistas, esta película es un cruce entre un siniestro cuento de hadas y una oscura distopía tragicómica. Ciertamente, puede resultar odiosa para parte del público (para gran parte) y apasionante para la otra, pero lo que es innegable es que como esta no hay otra película, es innovadora y atrevida en su planteamiento, cínica y mordaz. El antiguo integrante de los Monty Python demuestra como sus animaciones de "stream-of-consciousness" que ya vimos en "Monty Python's Flying Circus" pueden servir- estructuralmente- como base para esta película que se mueve como un péndulo entre el sueño y la pesadilla.

De la película es mejor no decir nada, y es mejor no saber nada antes de verla, para que sorprenda como se supone que ha de sorprender. A pesar de su calidad- es lo mejor que he visto de Terry Gilliam- la película peca de tener escenas excesivamente largas, sobretodo la famosa batalla contra el samurai, que fue parcialmente cortada en la versión para cines del estreno en Estados Unidos (la única edición de la versión norteamericana que me parece acertada). También cabe añadir que en ocasiones puede hacerse insoportablemente barroca, por tener una estética tan sumamente recargada, si bien hay que admitir que- aunque algo molesta- estos diseños son muy adecuados para el ambiente del film, aunque no resulten precisamente elegantes (algo parecido ocurría con el kitsch intencionado de "La naranja mecánica").

Finalmente cabe añadir ciertas anécdotas. Brazil es quizá una de las película más atacadas por los zafios arcaicos de Hollywood, y los intentos de mutilación realizados por los ejecutivos del cine familiar han dado pie a un libro y un documental de una hora, titulados ambos "The Battle for Brazil", que narran las aventuras y desventuras de Terry Gilliam para conseguir que su versión llegase intacta a la pantalla. Más de una persona considera "Brazil" mala película por haber visto el corte de Hollywood, subtitulado "Love Conquers All" (El amor lo conquista todo). Esta versión, de aproximadamente 92 minutos, elimina las escenas más fuertes de la película, substituye el final por secuencias empalagosas casi propias de "Sonrisas y lágrimas" y edita salvajemente el contenido, añadiendo algunas escenas que Terry Gilliam eligió suprimir de la versión final por razones obvias (para más detalles, hay un "Brazil FAQ" por internet). Esta versión aún se retransmite en algunas cadenas norteamericanas todavía. Pobre Gilliam.
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185 de 211 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Terry nos vende la moto.
Pues sí, a pesar de estar considerada una obra de culto y de contar con una apabullante legión de seguidores, he de admitir que después de haber visto esta película de Terry Gilliam me he sentido tremendamente decepcionado. Es lo que tiene ponerse a ver algo con cierta predisposición positiva, que luego te pegas el tropezón; pero hoy, el que en su día me sorprendiese con su Miedo y Asco en las Vegas, me ha devuelto un golpe que no me ha gustado nada de nada.

Y eso que la idea parte de una premisa interesantísima, ya que el contexto donde se desarrolla una tediosa y cargante historia central es simplemente brillante, claustrofóbico y único a partes iguales. Terry nos describe a medida que la trama principal avanza, un estado futurista sumido en una inútil burocracia, tapadera de crímenes de estado y otras animaladas por el estilo. Nos pinta un gobierno que lo mismo tiene la libertad de irrumpir en tu casa de un modo totalitario, que llevarse a tu marido amordazado y secuestrado simplemente por una sospecha o un error de papeleo.

También podemos ver en la galería de personajes y situaciones que se nos presenta, salvajes críticas a cosas como la infancia corrompida, el consumismo y la publicidad salvaje, la cirugía estética, los límites entre la intimidad personal y la seguridad social, la inoperancia de los organismos de estado, la alienación y un largo etcétera siempre con un tono, o de humor negro (negrísimo), o con un extravagante delirio y excentricismo.

En fin, que va a valer más el contexto que la trama en sí; porque la historia central es tan sosa, plana, y aburrida que te invita a darle al stop... y eso unido a un extensísimo metraje, a ciertas reiterancias, y a pretensiones mal conseguidas, hacen que se me quede la realmente jodida sensación de que el señor Terry nos ha vendido una moto muy brillante por fuera, pero con poca fuerza para tirar para adelante.

De todas formas disfrútenla, porque solo su apuesta arriesgada hace de por sí que merezca la pena verla alguna vez en la vida. Eso sí, échenle paciencia.

Y mira que creía que me iba a gustar... ainsss ... un 4.
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187 de 275 usuarios han encontrado esta crítica útil