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Canción de cuna para un cadáver (1964)

Canción de cuna para un cadáver
Trailer
7,4
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Sinopsis
Cuando el Estado intenta expropiar su plantación para construir una autopista, Charlotte Hollis (Bette Davis), una rica solterona del Sur que lleva treinta años recluida llorando la muerte del hombre amado, pide ayuda a su prima Miriam (Olivia de Havilland) y a su viejo amigo Drew (Joseph Cotten). (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Hush... Hush, Sweet Charlotte
Duración
133 min.
Guion
Lukas Heller, Henry Farrell
Música
Frank DeVol
Fotografía
Joseph Biroc (B&W)
Productora
20th Century Fox
Género
Intriga Drama sureño Thriller psicológico
8
Hush, hush, ¿sweet? Charlotte
Una pasada de película. Me la recomendó alguien que me tiene bastante calada y acertó de pleno: aparte de que no puedo resistirme a nada que lleve la palabra "cadáver" en el título, me resultan atractivas, en un sentido muy mórbido, la cultura del sur estadounidense y su curiosa reinterpretación del cuento gótico europeo. En ese aspecto, la peli es un gustazo.

La gran Davis, en un calco con variaciones de su papelón en "¿Qué fue de Baby Jane?" interpreta a una pirada y decrépita ruina humana, que sobrevive junto a su criada en una enorme mansión sureña, atormentada por los recuerdos del asesinato sin resolver de su amante allá por sus años mozos. Para evitar que derrumben su casa por un quítame ahí esas expropiaciones, llama a su prima (la gran Olivia de Havilland). Y empieza la juerga...

Manos cortadas, cabezas decapitadas, pianos que suenan solos, puertas que se cierran, espejos que se rompen, todos los grandes y maravillosos topicazos de las pelis de miedo antiguas están aquí para ser descubiertos como si se hubieran inventado ayer mismo. Y en un blanco y negro deliciosamente tétrico que resalta hasta la exageración los contrastes entre luces y sombras, entre planos y ángulos, dándole al filme una atmósfera muy particular, como de teatral pesadilla...

Una historia de terror clásica con cierto olor a naftalina, pero qué importa porque tiene todo lo que hace falta: crimen, pasión, misterio, actores de primerísima categoría, unos cuantos giros de guión para mantenerte con el culo quieto en el asiento y todo un vestuario fastuoso que eleva a las crinolinas y los camisones de batista con millones de volantes a la categoría de enésimo arte.

Una señora película de las que ya no se fabrican. Qué grande eres, Aldrich.
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49 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Drama intenso que aporta una historia dolorosa y fascinante
Producida y dirigida por Robert Aldrich, se rodó en Baton Rouge (Louisiana) y en Houmas House Plantation (Burnside, Louisiana). Dispuso de un presupuesto estimado de 2 M de dólares. Obtuvo 7 nominaciones a los Oscar (actriz secundaria, dirección artística, fotografía, vestuario, montaje, música y canción). Ganó un Edgar (película), un Globo de oro y 3 Golden Laurel. Se estrenó el 24-XII-1964.

La acción se desarrolla en Hillis House, de Hillisport (Louisiana), a lo largo de 10 días de 1964, con un flashback inicial situado en 1927. Narra la historia de Charlotte Hillis (Bette Davis), propietaria de la plantación que su familia adquirió poco después de la Guerra Civil. Soltera y sin descendencia, ha llevado en los últimos 37 años un vida retirada y triste proque la opinión pública la considera autora del asesinato de su amante, John Mayhew (Bruce Dern). Ante el avance de las obras de construcción de una carretera que ha de ocupar el solar de la casa, pide ayuda a su única prima, Miriam Diring (De Havilland) y al médico Drew Bayliss (Joseph Cotten).

La película une drama, horror y suspense, lo que le permite crear una combinación intensamente trágica. Suman dramatismo la soledad de Charlotte, la tristeza que arrastra desde la muerte de su amante, las burlas de que es objeto por parte de una pandilla de chiquillos, la invasión del jardín por una escavadora atronadora, las suspicacias de los vecinos. El horror viene dado por las alucinaciones que padece y los juegos maléficos de que es víctima, que amenazan con llevar su mente debilitada a la locura. Se añaden los anónimos que ha recibido desde 1927 de todas partes del mundo, que la llaman asesina. En una atmófera cerrada y misteriosa, en la que se mueven desde hace tiempo personas malvadas, se crea un crescendo de tensión que alcanza su cima cuando Charlotte, en la noche, pocas horas antes de abandonar la casa, se enfrenta a sus fantasmas.

La música, de Frank De Vol, comienza con una canción de cuna ("Hush... Hush, Sweet Charlotte"), que se deforma y adquiere tonos inquietantes. La partitura es interpretada por una orquesta con apoyo electrónico y coros de voces femeninas. Destaca la sincronización entre música, acción y gestos. La fotografía acentúa los contrastes de luz y penumbra, mientras hace uso de sombras expresionistas, encuadres picados y contrapicados, enfoques oblícuos y deformaciones de las imágenes y de la luz. El guión explica una historia con brillantez inusual. Oculta información al espectador, al objeto de desconcertarle y sorprenderle. La interpretación corre a cargo de un elenco brillante de actores y actrices veteranos. Destacan Bette Davis y Agnes Morehead. Mary Astor interviene por última vez en cine. Olivia de Havilland sustituyó a Joan Crawford por enfermedad. La dirección repite experiencia con buena parte del equipo de "¿Qué fue de baby Jane?" (1962).

Película de intenso dramatismo, que explica una historia dolorosa y fascinante.
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29 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil