arrow

La madriguera (1969)

La madriguera
Trailer
5,7
290
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
Teresa (Geraldine Chaplin) y Pedro (Per Oscarsson) son un matrimonio sin problemas. Su vida monótona y convencional transcurre en una casa muy lujosa, pero demasiado grande y algo fría. Él trabaja como ejecutivo de una fábrica de automóviles, y ella es ama de casa. Un día reciben unos muebles procedentes de una herencia familiar de la antigua casa de Teresa. Son demasiado aparatosos y contrastan con la línea minimalista y moderna del chalet en el que viven, por lo que van a parar al sótano. Pero Teresa, que los ha contemplado, empieza a tener recuerdos y sueños. La primera noche, como una sonámbula, se levanta de la cama y se dirige al sótano. Su marido, Pedro, la sigue y contempla atónito las charlas que mantiene con su padre. Así es como se entera de que Teresa se casó por imposición familiar. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ España España
Título original:
La madriguera
Duración
102 min.
Guion
Rafael Azcona, Carlos Saura, Geraldine Chaplin
Música
Luis de Pablo
Fotografía
Luis Cuadrado
Productora
Elías Querejeta P.C / Delta Films
Género
Drama
5
Entre Buñuelos.
*A vuelapluma:

“Viridiana”, burguesía, el maquillaje, el espejo, los recuerdos de niña y plegaria, los cangrejos, el camisón como un sudario de pies crucificados…

**Las resonancias, los actores:

La influencia buñueliana, ya de por sí poco sutil, aparece aquí como discurso reiterativo con interpretaciones pelín pasadas de peso en su despropósito (Saura responsable, claro, por dejarles hacer a los actores a rebufo de un guión desmembrado de crescendo pretencioso y fallido).

“Secretos de un matrimonio” no tan secreto, puesto que se ve venir. Universo de Saura a medias bergmaniano y buñueliano, que pincha en hueso por su acromegalia discursiva.

***El “meollo” y su teatro:

Sucesivos reflejos de fingimientos y realidades que descubren una realidad y una acusación de banalidad y aburrimiento en una pareja (una sociedad, unas convenciones y una época). Tensión alucinatoria en una estructura teatral carente de alma, que no consigue superar la losa en exceso intelectualizada de la propuesta; hay más agitación gaseosa que sensaciones.

La idea del juego que muestra y delata realidades e irrealidades se funde con un rodaje sujeto a experimentación e improvisación. En ello inciden estas líneas difusas entre juego y realidad, entre el personaje y el propio actor. Enfoques, todos, muy cercanos al teatro de autores de vanguardia como Genet y cierta simbología del absurdo.

****Simbologías, psicologismos, memoria, improvisaciones, sueños…

El psico-juego iconográfico y su metáfora enclaustrada (las plumas, los vestidos, la casa, la pareja, los recuerdos en las fotos…) ofrecen el sempiterno tema de una burguesía contradictoria sumida en un desfase entre las tradiciones y el bolsillo de industrial. Alienación del trabajo, el vino, las amistades, la maternidad que no llega, las criadas, lo doméstico… Pero todo desde una grandilocuencia enferma, pasada de frenada.

Y de nuevo el recuerdo, siempre, la imaginación como emblema seminal –en este caso- del cine de Saura… Pero todo desde una pretenciosidad impostada, dilatada y plúmbea. Obvia, predecible. El juego de improvisaciones del dúo protagonista no funciona por pura rigidez, su mundo imaginario revelador de demonios se convierte en travesura tosca, tópica, superada por el propio director en pelis posteriores e, incluso, anteriores. Olvidando la máxima de Luis Rosales de que la ambigüedad es el pulso corporal del poema, Saura se enroca en una tediosa previsibilidad.

(...)
[Leer más +]
16 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Representativa y típica alegoría sauriana.
Sin ser una de las mejores películas de Saura (el más importante realizador español entre 1965-1975) resulta una película bastante representativa de su extensa y sólida filmografía, llena durante esta época señalada de,efectivamente, películas repetitivas y quizás monotemáticas, pero poseedoras de un universo propio, de una coherencia "interior" indiscutible y de un estilo (aún con considerables influencias de Bergman y Buñuel) personal y definible en un cine alegórico y metafórico, plagado de símbolos y de pretensiones psicológicas. "La madriguera" es una típica película sauriana: se cuentan dos historias. Una presente (una pareja de estable posición económica instalada en un sobrio chalet en la sierra de Madrid) y una pasada que determina la presente (los recuerdos infantiles de ella -inefable Chaplin- desestabilizan su relación actual y toda su vida), dónde a lo largo de un desarrollo plagado de tiempos muertos, pocos personajes y secuencias alegóricas (las escenificaciones familiares representandas por la pareja, Oscarsson rociando a Chaplin de cangrejos) todo acaba de forma trágica y de dónde se puede sacar entre ese conjunto hermético de imaginería sauriana reflexiones directas sobre la dominación, la autoclaustrofobización, la sed de poder, la fascinación de sentirnos humillados. Dardos, estos sí, muy diáfanos hacia eso que hemos llamado franquismo.
[Leer más +]
11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil