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Los hombres de Smiley (Miniserie de TV) (1982)

7,5
148
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Sinopsis
Seis episodios que continúa la miniserie "Calderero, sastre, soldado, espía" de la BBC. Cuando un importante agente del Servicio Secreto británico es asesinado, George Smiley vuelve al servicio activo para acabar con los fantasmas de la Guerra Fría. Mientras el rompecabezas del pasado empieza a mostrar sus secretos, una cadena de pistas conduce a Smiley al final de su carrera y a la batalla definitiva contra su gran rival, el enigmático espía soviético Karla. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
Smiley’s People
Duración
360 min.
Guion
John Hopkins, John Le Carré (Novela: John Le Carré)
Música
Patrick Gowers
Fotografía
Kenneth MacMillan
Productora
British Broadcasting Corporation (BBC) / Paramount Pictures
Género
Serie de TV Intriga Miniserie de TV Guerra Fría Espionaje Secuela
Grupos  Novedad
Adaptaciones de John le Carré
8
Karla tenía un precio
Continuación de su ya más que notable predecesora "Tinker, Taylor, Soldier, Spy" ("El Topo"), esta serie, de nuevo producida por la BBC y repitiendo reparto, culmina el llamado "ciclo de Karla" debido al escritor John Le Carré, de la mano de su más conocido personaje, ese peculiar espía británico que responde al nombre de George Smiley, y que sostiene una dura lucha a distancia con su rival soviético, el ya mencionado Karla.

A destacar la fidelidad y el respeto con el que la serie capta la esencia de las novelas de Le Carré, en las que importan mucho más las motivaciones e inquietudes de los personajes (su psicología) que la acción. La mejor prueba de ello es fijarse en el protagonista, un Smiley que constituye la viva imagen del antihéroe: prematuramente envejecido, con aspecto de pertenecer a un tiempo vencido, disfraza su timidez tras unas gruesas gafas y un vestuario excesivamente formal, fachada tras la que sin embargo se oculta una inteligencia observadora e inquisitiva; interpretado por Alec Guiness, los que conocíamos al personaje por las novelas no podemos sino sentirnos satisfechos, tal es la perfección con la que recrea los matices de su personalidad, especialmente su aire escéptico y desengañado.

En cuanto al resto del reparto, constatar la brillantez con la que llevan a término su labor, considerando que esto era capital para el buen desarrollo de la serie, toda vez que en las novelas de Le Carré abundan las personalidades marcadas y singulares; en este sentido destaca el trabajo de Bernard Hempton como Toby Esterhase, así como el de Curd Jürgens como "El General" y el de Michael Lonsdale (magnífico actor, haga lo que haga) interpretando a Grigoriev. Bien realizada, con una notable fotografía de querencias nocturnas, la serie mantiene un ritmo pausado, sin apresuramientos, siguiendo paso a paso la investigación encabezada por Smiley. Uno de los aspectos que más verosimilitud confieren a la serie son las localizaciones, magníficamente escogidas, respetando la trama de la novela que nos hace viajar entre París, Londres, Hamburgo, Berna, y finalmente Berlín.

Poco diré del argumento, limitándome a constatar que el mismo resume a la perfección cuál es la verdadera labor del espía, de la "inteligencia" o del contraespionaje: explotar en beneficio propio las debilidades del adversario. Esa, y no otra, es la gran batalla que Smiley y Karla vienen librando, y que encuentra aquí su final; si en "El Topo" Karla se había beneficiado de la "última ilusión de un hombre sin ilusiones" (en referencia a Ann, la mujer de Smiley), ahora veremos cambiarse los papeles, y asistiremos a la tenaz e inmisericorde presión que ejercerá Smiley sobre la recién descubierta debilidad de su némesis, el hasta ahora aparentemente invulnerable Karla, cuyo fantasma sobrevuela toda la serie, así como lo hacía en la anterior.
Acaba en spoiler.
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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Sin pudor
Maravillosa adaptación televisiva de la homónima novela de Le Carré, aún mejor este film que la mítica El topo. La interpretación de Guinness es aun más portentosa mostrando la frialdad y crueldad del agente profesional más allá de su incustionable inteligencia y buenhacer que mostraba en su anterior caracterización de George Smiley. Los secundarios conforman un coro igualmente espectacular de recitales interpretativos, Bernard Hepton está sublime en su cambio de registro desde un impostado gentelman hacia el espia profesional que en su caza huele la sangre de la presa y la adrenalina de su trabajo de campo supera su propia composición del personaje que interpreta en su vida normal. Excepcional es también el trabajo de Sheybal (habitual del espionaje en otras cintas)y de Curt Jurgens.

Además de esto la película recoge el universo literario exacto del autor, trasladando en imágenes distantes y grises la sordidez de un mundo donde a pesar de las apariencias el fin si justifica los medios (sean personales o del Estado) y donde cualquier regla de comportamiento humano es sacrificada por dañar siquiera simbólicamente al enconado enemigo.

Para la historia la escena final en un Berlin brumoso y frio. Pura poesia sobre el espionaje (si esto es posible) y la ironia que encierra la división en bloques del mundo. FASCINANTE.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
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