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Un verano con Mónica (1953)

Un verano con Mónica
Trailer
7,6
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Sinopsis
Harry Lund, de 19 años, trabaja en un almacén de vidrio y porcelana. Cerca de ahí trabaja Mónica en un almacén de vegetales. Mónica es una chica de 17 años alegre y feliz. Ella empieza una conversación con él al verlo en un café. Después de un tiempo se enamoran. Los dos son hostigados en su empleo por su edad. Mónica abandona su casa después de una discusión con su padre y Harry deja su trabajo después de una discusión con su jefe. Sin nada que los ate a la ciudad, toman el pequeño bote de Harry al archipiélago para pasar unas semanas a solas. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Suecia Suecia
Título original:
Sommaren med Monika
Duración
97 min.
Guion
Ingmar Bergman, Per-Anders Fogelström (Novela: Per-Anders Fogelström)
Música
Erik Nordgren
Fotografía
Gunnar Fischer (B&W)
Productora
Svensk Filmindustri
Género
Drama Romance Drama romántico Adolescencia
"En su interior late una zambullida en un universo en el que viven los complejos de culpa, los secretos y los sentimientos llevados al límite. Una joya."
[Diario El País]
8
El infinito al alcance de los perros
Ella es vulgar desde que aparece. Él es un pobre desgraciado. Nada que justifique una película salvo por un detalle: ¿Por qué no pueden tener su trozo de infinito? Céline lo dejó escrito en "El viaje al fin de la noche": "El amor es el infinito al alcance de los perros". Céline era una muy mala persona pero un genio clarividente.

¿Por qué Monika, tan poco delicada y tan grosera, nos hace soñar? ¿Porque es sueca y se le ve el trasero?

No. Porque es real. Porque su libertad es real hasta la irritación. Porque su cuerpo huele y se deja tocar y olor y tacto son experiencias que nuestra genética animal reconoce con explosiva naturalidad. Porque es un prodigio de lo más corriente. Porque cuando nos mira no podemos defendernos con la poesía.

Y nuestra imaginación hace el resto. En esta película en la que se ve llover sobre el Mar, el alquimista Bergman convierte a una simple chica desnuda en una sirena de oro con un sencillo reflejo solar. Y, al final, lo hermoso es el recuerdo, la imagen de Monika que se forma en un espejo del sueño que una vez fue real.
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122 de 131 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Un verano (y un otoño) con Mónica.
Historia de la pasión de un timorato chico por una chica llamada Mónica, el verano que pasan juntos y su posterior crisis. Esa pasión se alimenta de una poderosísima atracción física plasmada con gran precisión (la película es de un inusitado erotismo con desnudo incluido) y de la sensación de libertad que irradia la protagonista (una chica con hambre de vida pero muy voluble e impulsiva).

Formalmente la cinta destaca por la belleza de sus exteriores. Tanto el campo como Estocolmo están rodados de forma tremendamente moderna para el año ´52, anticipando gran parte de las vanguardias que llegarían 6 ó 7 años más tarde. La planificación de las escenas también es interesante, evoluciona desde una cierta simplicidad (casi teatral) a un estilo recargado (cuando la situación emocional de los personajes empeora), empleando una composición usando la luz y las sombras, los cuerpos y los rostros, de forma algo barroca pero de gran expresividad.

Basada en una novela y un guión en el que participa pero del que no es el único responsable, Bergman nos sorprende con una cinta alejada del estilo que le haría famoso, no sólo es capaz por tanto de filmar historias propias, sino también de adaptar su sensibilidad a obras ajenas imprimiendo además intensidad, no conformándose con una mera traslación a imágenes. En todo caso la cinta parece tener un marcado acento autobiográfico, no en vano Bergman mantuvo una relación sentimental con la protagonista.

Sorprende la cinta por varios motivos: la inmensa sensualidad y carnalidad, que sea una película puramente narrativa (sin atisbos de esas profundas reflexiones a las que luego nos acostumbraría) y el toque vanguardista que tiene. En este sentido se adelantó en algunos hallazgos a, por ejemplo, la nouvelle vague (la protagonista mirando directamente a la cámara, los créditos de la película, la salida de Estocolmo e incluso la cámara recreándose en la belleza de Harriet Anderson de una forma similar a lo que haría Godard años más tarde).
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54 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil