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Blade Runner 2049 (2017)

Blade Runner 2049
Trailer
7,1
31.270
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Sinopsis
Treinta años después de los eventos del primer film, un nuevo blade runner, K (Ryan Gosling) descubre un secreto profundamente oculto que podría acabar con el caos que impera en la sociedad. El descubrimiento de K le lleva a iniciar la búsqueda de Rick Deckard (Harrison Ford), un blade runner al que se le perdió la pista hace 30 años. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Blade Runner 2049
Duración
163 min.
Estreno
6 de octubre de 2017
Guion
Hampton Fancher, Michael Green (Historia: Hampton Fancher. Personajes: Philip K. Dick)
Música
Hans Zimmer, Benjamin Wallfisch
Fotografía
Roger Deakins
Productora
Warner Bros. / Scott Free Productions / Thunderbird Films / Alcon Entertainment / 16:14 Entertainment / Torridon Films
Género
Ciencia ficción Cyberpunk Thriller futurista Neo-noir Secuela
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Philip K. Dick Blade Runner
8
Digna secuela, pero inferior a la original
La original es mi película favorita. La veo una o dos veces al año, y siempre me maravilla. No sé por qué, pero tiene algo que me hace quererla mucho. Por lo tanto, esperaba la secuela con ganas y miedo. Sinceramente, no tenía ni idea de por dónde podrían tirar, ya que podría seguir en donde lo dejaron en la anterior, cosa que no tendría mucho sentido, o crear algo nuevo, cosa que podría salir mal. Fui acojonado al cine, y salí... extraño.

Tengo una sensación agridulce. Es una buena película, más grande, expansiva, tiene numerosos buenos momentos... Pero falta algo. Quizá sea que esperaba enamorarme de ella a la primera, no lo sé. No puedo decir qué es exactamente, ya que todo funciona bien, todo está bien construido. Sigue siendo humanista, sigue debatiendo sobre la vida y la búsqueda de uno mismo y, aún así, algo no termina de ser redondo. Ésto es una cosa que me pasa con todas las películas de Villeneuve: hay talento, siempre está a punto de llegar a la maestría... pero nunca lo consigue, se queda a poca distancia.

La fotografía, espectacular. Diría que es más luminosa que la anterior, pero tienen momentos asombrosos. La ciudad pierde, es más aséptica, menos sucia, pero el resto de escenarios son una maravilla. Planificación irreprochable, ni un plano malo o mal usado.

La historia funciona, y sin ser espectacular ni tremendamente original, está muy bien construida. No es un remake ni busca vivir de la nostalgia. Crece en todas direcciones, y hay voluntad de abarcar un mundo entero, no sólo una ciudad.

El ritmo es lento, cosa que no sorprenderá a los que hayan visto la anterior película. Personalmente, no se me ha hecho pesada en ningún momento, pero no os esperéis el ritmo que se ve en los trailers. Acción, lo visto en los adelantos con un poco de desarrollo y ya. No es un blockbuster al uso, ni tampoco es el cine negro de Blade Runner: se quedaría más bien como un thriller pausado, marca de la casa (me vino a la mente Prisioners y Sicario al terminarla).

La banda sonora quizás sea el punto más flojo. Está muy inspirada en la magnífica música de Vangelis, pero tirando más por caminos efectistas. Golpes percusivos, sintentizadores aislados, atmósferas tenues... Echo en falta alguna melodía más destacada.

Las actuaciones, bien en general. Gosling apropiado para el papel, Ana de Armas competente, pero la verdadera revelación para mi es Sylvia Hoeks, con un personaje interesante y muy bien interpretado. Batista bien también. Por otro lado, Jared Leto tiene entre manos un personaje que no termina de ser aprovechado y que se pierde demasiado en cháchara grandilocuente, y Harrison Ford no termina de volver a ser Deckard.

En definitiva, estamos ante una película muy digna como secuela y buena como ente independiente, pero que personalmente encuentro que se queda un poco por debajo de lo que podría haber llegado a ser. Considero a Villeneuve un director interesante y competente, pero que nunca llega a rematar sus películas. Al menos, nos ha ofrecido una nueva historia de Blade Runner que merece la pena ser vista.
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311 de 398 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Evolución sin Emoción
Por una parte, soy un tardío fan de la cinta original. En 1983 me pareció un pestiño (era un adolescente abducido por ‘La guerra de las galaxias’); en 1992, en mi opinión, el montaje del director mejoraba (y mucho) la propuesta; pero no fue hasta hace algunos pocos años, ya en formato blue-ray, en que me sedujo y cautivó por completo y sin reservas. Por otra parte, soy un entusiasta admirador del director Denis Villeneuve, de quien sólo he visto aciertos de todo género y planteamiento, un virguero de las imágenes y del montaje, un artista incontestable y evidente, lo mejor que me he encontrado en una sala de cine en lo que va de siglo. Es decir, que iba con ganas y sana curiosidad al cine, esperando encontrar un propuesta inédita y – sea cual fuera el camino elegido – llena de aciertos… pero nada más lejos de la realidad.

Pero vayamos por partes, porque hay muchos aciertos pero también otros tantos deméritos dignos de mención. Entre lo positivo está la puesta en escena que recrea, prolonga y amplía la arrebatadora estética primigenia: esa llovizna casi constante, esa ausencia de horizonte, claridad y sol, ese opresivo presente de pesadilla que parece abocarnos al abismo, esa mezcolanza entre replicantes y humanos que vuelve confuso lo cotidiano y nos hace desconfiar tanto de lo que vemos como de lo que sentimos; una fotografía innovadora y sugerente, llena de claroscuros y contrastes, que nos engulle como un torbellino y nos escupe despojos hediondos a cada fotograma; una escenografía espeluznante que desdeña lo efímero y encumbra lo sintético y alambicado. Es decir, en cuanto al universo visual nos hallamos ante una propuesta insólita, apabullante y portentosa, llena de matices y aciertos.

Sin embargo, las flaquezas y deficiencias acaban por erigirse en las grandes protagonistas de la función. Un metraje tan desmesurado como innecesario (sobra casi toda una hora), alargando las escenas hasta la inanición y la abulia; una historia tan poco carismática y tan porfiadamente vaporosa que hace desfallecer el ánimo y obliga a esperar a que la próxima escena rescate del tedio al espectador y haga avanzar la trama hacia algún lugar digno de interés, cayendo siempre en subrayados innecesarios y en tópicos previsibles, ahogando toda ambigüedad y anulando cualquier estímulo. La calma y el reposo casan mal con una supuesta cinta de acción, por muy ensimismada y reflexiva que pretenda ser. Y las cavilaciones sobre la vida, la muerte, los milagros de la existencia y la magia de la procreación resultan tan patosas como primitivas, tan superficiales como chirriantes.

Hay algunas escenas aisladas que descuellan y deslumbran, dignas de perdurar en la memoria cinéfila (como, entro otras, ese baile erótico que sobrepone a dos personajes en abigarrado aquelarre de lo imposible o ese ‘nacimiento’ brusco y sin remilgos de una replicante abocada a su exterminio), pero son momentos inconexos y solitarios, que impresionan por su esplendor y singularidad, pero desentonan por carecer de engarce y coherencia.

En definitiva, la perfección formal asemeja una estatua inerme y granítica cuyo estatismo y falta de alma, bravura o sustancia acaban por aburrir y exasperar al más predispuesto. ¿Digna sucesora? Quizás... Pero, sobre todo, una colosal oportunidad fallida.
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256 de 352 usuarios han encontrado esta crítica útil