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Long Nights Short Mornings (2016)

5,0
30
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Sinopsis
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Long Nights Short Mornings
Duración
100 min.
Guion
Chadd Harbold
Música
Redding Hunter
Fotografía
David Feeney-Mosier
Productora
Last Pictures / Mott Street Pictures / Relentless Filmz
Género
Drama Romance Drama romántico
7
Aves de Paso
El inicio de esta película es increíble, sin más.
Una conversación enfocada sobre los gestos de la que escucha, pasando rápidamente de la incertidumbre a la decepción mientras oye a su interlocutor.
De alguna manera, ya nos prepara para el tono general de lo que vamos a ver: sentimientos contradictorios, vagamente expresados, teñidos con expectativas acostumbradas a derrumbarse a cada golpe que se les quiera dar.
A una decepción le sigue otra, y otra, y los alivios cada vez duran menos, y el espacio entre ellos es cada vez más largo.

'Long Nights, Short Mornings' es el retrato de James, en apariencia un tipo cualquiera, visto por las mujeres con las que se relaciona.
No le vemos expresarse de verdad, rara vez menciona algo sobre si mismo si no es para llamar la atención de sus posibles conquistas, y con el tiempo aprendemos a ver lo preciso de su comportamiento, lo calculado de sus acciones.
Se ha convertido en el mejor actor del escenario que es la vida moderna, completamente consciente del lugar que debe ocupar en cada momento: así consigue ser el guardián de las penas y desahogos de sus "amigas", que le abren las sábanas de su cama pensando que, por lo menos, alguien las quiere.
Ellas caen día a día, y él está ahí para recogerlas.

Lo interesante de esta historia, sin embargo, no son sus triunfos de seducción, sino la forma en la que llega a ellos, mediante un conjunto de tira y afloja, llamadas de atención y saber estar en el momento adecuado, que podría juzgarse deshonesto o rastrero, pero que a la larga vemos que no tiene más causa de la que hay: demasiadas solitarias, demasiado centradas en sus vidas como para compartirlas con cualquiera, demasiado decepcionadas como para intentarlo siquiera.
En el fondo, vemos como las mujeres con las que se encuentra James curan la herida diaria de intentar ser algo más de lo que son y no conseguirlo, y están agradecidas de que alguien les preste la atención que no parecen tener, esperanzadas de que esa atención dure por siempre. Por eso le buscan, por eso le hacen aparentes desprecios para que él se curre las disculpas, por eso vacilan lo justo y necesario a la hora de invitarle a su casa (lo justo, lo necesario, para no sentirse mal consigo mismas).
Lo triste no es el carácter de James, que solo se limita a aprovechar ese momento de duda, sino el retrato conjunto de esa fe tan rota, tan centrada en el "algo bueno pasará", que se ha acabado desvaneciendo, porque nada bueno ha pasado, nunca.

Todas las mujeres de sus episodios son aves de paso: rechazadas por sus amores, en busca de la siguiente meta, ante un incierto futuro que las más de las veces se antoja brumoso.
Pero sucede que, en realidad, todos somos aves de paso.
Algo que no solemos contemplar, buscando el protagonismo absoluto en las vidas de otros u otras, hasta que nuestra condición de extra momentáneo (ni siquiera secundario importante) nos lo recuerda de repente. Algo que James nunca se ha parado a pensar.
Valdría la pena que se lo planteara, por ese camino de flores rotas que deja, por esas bellezas de alcobas frías cansadas de príncipes azules, por esas mañanas cortas que preceden a una noche larga.
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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil